Somos la misma cosa ¿tú y yo?

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Por Aymara Vigil

Si usted es hombre y está leyendo este artículo, le propongo un pequeño cambio de roles en el que, para que pueda entender todo lo que aquí se escribe, tenga primero que desterrar –si es que aún los tiene-  tabúes, prejuicios o indiferencias. Le pido, sólo por esta vez, que se imagine mujer…. Sí, leyó bien. No le pido mucho, apenas un pequeño ejercicio mental en el que, sin más escándalo, se piense como una María, una Cristina o Esperanza. No se preocupe, esto no durará mucho, sólo le tomará 82 líneas y apenas los 5 minutos en los que se tardará para leer este trabajo –si es que llega al final, claro está-.

Ahora bien, si usted que me lee es mujer, evidentemente no le pediré que se imagine algo que ya es. Sin embargo, me gustaría–en aras de requerir el mismo esfuerzo que el de nuestros camaradas los hombres- que vaya conmigo, poco a poco, visualizando lo que le propongo. ¿Se compromete? pues ya está, comencemos.

Son las 5:30 am. La alarma suena, y como siempre, tienes sueño, estás cansada, pero el cansancio no es lo suficientemente grande como para impedir levantarte y hacer las mil cosas que debes hacer, además, hoy es 10. Preparas la cafetera y la pones en el fogón, prendes el radio y subes el volumen lo justo para poder escuchar lo que dicen mientras estás en el baño. Sólo tardarás cinco minutos aseándote, pues ese es el tiempo que se demorará en calentar la plancha que conectaste justo antes de poner la emisora.

Ya son las 6:00 am y le toca a los niños. Estás a medio peinar, a medio vestir y aún no comenzaste el maquillaje; pero eso no importa, porque ahora le toca a los niños. Son dos. Mientras despiertas a uno, el otro cayó de bruces nuevamente sobre la almohada y tienes que ir de un lado al otro, intermitentemente, tocándolos en el hombro lo suficientemente fuerte como para que no se duerman de nuevo, pero lo suficientemente suave como para no hacerles daño. Das el ultimátum. Lavas las caras, peinas, vistes y pones dos desayunos y un café sobre la mesa, al fin y al cabo, faltaba él en la ecuación. Aún está en el baño. Se levantó hace buen rato, pero siempre se atrasa. De todas formas, ya tú planchaste su camisa y le serviste la tacita junto a los niños.

Mientras toman a pequeños sorbitos una leche que, protestan, está caliente, terminas de peinarte, ponerte una ropa que ya te va quedando un tanto justa y finalmente, te maquillas. Son las 7:15 am y cierras la puerta de la casa. Al fin todos listos y afuera. Tienes 20 minutos para llegar al círculo con el más pequeño. Tu esposo, como siempre, se encargará del mayor. Se despiden en la acera. Llegas, saludas a la seño, dejas la merienda, te despides con un beso, dices adiós con una mano aunque ya te esté dando la espalda, y luego, a tu trabajo.

Otra jornada laboral. Eres doctora al igual que tu esposo, y trabajan en el mismo consultorio. Llegan, saludan a la enfermera que ya está allí, se ponen las batas, y comienza el desfile de pacientes. La mañana comenzó con una señora con una pequeña herida en una mano, tres niños con fiebre, una abuelita con migraña, dos embarazadas con la presión un poco alta, cuatro hipertensos descompensados, dos adolescentes con dolores musculares y, como ayer hubo un cambio de tiempo, seis asmáticos que tuviste que remitir al policlínico.

El día continúa con este ritmo hasta llegar las 4 de la tarde. A esa hora, terminan la consulta y se dividen la hoja de ruta. Él, a recoger al mayor a la primaria, mientras tú vas al círculo a buscar al pequeño. De camino a la casa buscas el pan, pasas por la bodega y compras el arroz que ya se te había acabado. Recuerdas que hoy es 10 y pasas por un cajero. Llegas, pones la comida mientras revisas las libretas de tu hijo mayor y conversas con tu esposo.  Hoy también fue día de pago para él. Ambos trabajaron lo mismo durante el mes, sin embargo, nunca han cobrado lo mismo. Y es que tu esposo, simplemente por ser hombre, percibe el doble de salario que tú.

Sé que ahora debes estar pensando que algo está seriamente mal con esta historia. Que el final, evidentemente, no se corresponde con la realidad que hoy vivimos en este país; pero tristemente, esa es la realidad que viven hoy millones de mujeres en el mundo.

En pleno siglo XXI, las féminas siguen cobrando menos que los hombres, y no importa su formación o su ocupación, la igualdad de oportunidades, un tema completamente sobre los más elementales Derechos Humanos, continúa aún lejos de lograrse.

A pesar de que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dedica su centésimo convenio a la igualdad de remuneración entre la mano de obra masculina y femenina por un trabajo de igual valor, aún en el mundo las mujeres cobran al año aproximadamente un 22% menos que los hombres y tienen que trabajar un mes y 22 días más para ganar lo mismo.

Según datos de la Comisión Europea, durante el 2014, las mujeres europeas trabajaban 59 días al año gratis, manteniéndose la diferencia salarial entre mujeres y hombres en torno al 16%. Mientras, señalaban que menos del 4% de los directores generales de empresas eran mujeres.

En el mundo, el sueldo de una mujer en promedio es un tercio más bajo que el de un hombre, o sea, si un hombre cobrara, por ejemplo, 300 USD al mes, una mujer solo obtendría 100 USD por realizar exactamente la misma función. ¿Se imaginan?

Aunque el centésimo convenio de la OIT sobre igualdad de remuneración debiera ser un convenio imprescindible para todos los países del orbe, no todas las naciones lo han ratificado. Hoy, 15 estados se mantienen al margen y, entre ellos, adivinen, los Estados Unidos. Gran ironía que ese país que día tras día señala las supuestas violaciones de los Derechos Humanos en otras naciones, no se comprometan con un asunto tan básico como la igualdad de derechos para todos.

Afortunadamente en Cuba la diferencia salarial por género no es menos que una idea descabellada. La Revolución desde un inicio trabajó en pos de la igualdad social sin distinciones de género, raza o estrato social.

De los 76 Convenios de la OIT que Cuba tiene en vigor, unos cinco están dirigidos a preservar los derechos de las mujeres trabajadoras en cuanto a la discriminación laboral, la protección de la maternidad, el trabajo nocturno, el subterráneo y, por supuesto, la igualdad de remuneración. Este último, el de equidad salarial, es uno de los ocho convenios fundamentales de la OIT y los Estados partes se comprometen a alcanzar la igualdad por medio de la legislación.

Según cifras del año 2013 del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, en nuestro país las mujeres ocupaban el 25,8% de cargos en los Gabinetes ministeriales y el 27,3% formaba parte del Tribunal de Justicia; mientras, datos del 2016 refieren que el 48,9% habían sido elegidas en el Parlamento nacional, ubicando a la Mayor de las Antillas entre las 13 naciones en el mundo con mayor representación de mujeres en los parlamentos.

La voluntad política del Gobierno cubano y su compromiso con el protagonismo político, económico y social de las mujeres es total. Las mujeres tienen, a diferencia de la situación en otras naciones, libre acceso a la educación, salud, el empleo digno, y total equidad en su remuneración salarial.

Hoy, las mujeres en la Isla constituyen el 48 % del total de las personas ocupadas en el sector estatal civil, el 78,5% del personal de salud, el 48 % de los investigadores científicos y el 66,8% de la fuerza de mayor calificación técnica y profesional.

No nos llamemos a engaños, que exista en Cuba una paridad de remuneración entre ambos sexos, es un logro de nuestro país, de esos logros que hacen que la historia arriba descrita, no llegue nunca a ese final.

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22 Comentarios

@lguevara46 dijo:

A veces las historias contadas deben tener un hilo conductor más apropiado. Debería haber comenzado diciendo que no es una mujer o familia cubana, sino de cualquier parte del mundo y entonces le hubiese dicho que no es exactamente así. En segundo lugar al llegar al final de la historia si no seguimos leyendo nos queda un sabor amargo de incredulidad, porque tenemos igual salario por igual trabajo sin embargo, a veces recibimos menos no por el hecho de ser mujer, sino por obligaciones que olvida el autor o autora. Le hubiese dicho que faltó en Cuba decir que cuando se enferma un hijo, el esposo, la suegra, su madre o padre, quien se queda cuidando es la mujer y esto significa “reducción de ingreso al final”. Que en los hospitales de maternidad no se admiten hombres de noche cuidando a sus esposas, hermanas, hijas, sin embargo en los pabellones de hombres siempre hay mujeres. La historia no está bien contada. Le faltaron “pequeños detallitos”

20 octubre 2016 | 06:49 am
Elida dijo:

@lguevara46 No sé si serás hombre o mujer, pero al parecer usted no entendió la historia. El inicio, narrativo y que sí me gustó mucho debo señalar, te dice que no es cubana, y en otras partes del mundo sí pasan esas cosas, porque yo trabajé 7 años en España y nunca me pagaron como a mis compañeros hombres, sólo porque era mujer. El sabor a incredulidad, bueno, solo si tiene falta de imaginación…y eso de que faltan detalles y la historia no bien contada, parece que usted no ve la igualdad de este grande país, y si es así, fin del diálogo amig@

20 octubre 2016 | 07:22 am
Kirenia dijo:

Cuando leeí tu brillante ejercicio me reí mucho y me vi plasmada en el, con la diferencia de que en mi caso mi salario es mayor que el de mi esposo, pero bueno creo que este caso no es la cuestión, y si hay algun hombre leyendo este comentario, verdaderamente por un ratico se pongan en el lugar de nosotras las mujeres que somos: Madre, Esposa, Ama de casa, y Mujer trabajdora, sin hablar que somos amiga y vecina, mientras nuestros hombres despues de un dia de trabajo llegan a la casa se cambian de ropa y esperan que la comida este, viendo la tele, pero bueno no creo que a la mujer cubana esto nos amilane ya que somos capases de enfrentar dias o rutinas como estas y seguir soportando porque somos como Mariana o Vilama, luchadoras, abnegadas y dedicadas a nuestros prinsipios y convicciones es lo que nos da la fuerza para seguir adelante.

20 octubre 2016 | 07:26 am
Alicia Milanés dijo:

El 14 de octubre, en un artículo sobre la violacion de los derechos a los negros en Estados Unidos, dije en un comentario: “Muy bueno, deberías pensar hacer uno así mismo sobre la pobreza en ese país o sobre la vida de los adultos mayores para que de verdad se vea lo que son derechos humanos violados” Hoy estoy muy complacida porque veo que se sigue tratando el tema, esta vez desde un tema q me toca por ser mujer, y por saber bien la violación que hay en muchos países por discriminaciones de género. Gracias por este periodista

20 octubre 2016 | 07:28 am
Carla María dijo:

Esto está genial!! Me reí, reflexioné y hasta me puse triste por las mujeres de otros países que no tienen la suerte de nosotras las cubanas. Yo como Kirenia también gano más que mi esposo, jajaja, aunque no hacemos lo mismo. Lo que quiero decir que las desigualdades laborales por sexo aquí se acabaron hace rato mientra en el mundo mira que siguen sufriendo. Arriba las mujeres cubanas!!!!

20 octubre 2016 | 07:33 am
Saphi dijo:

Muy mal esto, solo no estoy de acuerdo en que se “acordo” a las 4.00pm que era dia de cobro, es al reves uno se levanta pensando en que es dia de cobro.

20 octubre 2016 | 07:58 am
Paquita López dijo:

Saphi, en serio de todo este buen comentario lo único que te quedó fue eso?? jajaja, los cubanos como siempre pensando en el dinero. Mira, `por algún lado de la redacción se dice que desde la mañana ella sabía que era un día especial, evidentemente era por el cobro. Satisfecha? mi madre…

20 octubre 2016 | 08:06 am
Ramiro dijo:

A mi me gustó, aunque eso de imaginarme una mujer me costó trabajo, jejeje. Mi esposa es una mujer cubana y los dos trabajamos en el MINAG, los dos somos ingenieros agrónomo y cobramos lo mismo,pero una vez cuando fuimos a Madrid, vimos unos colegas metrimonio que él era el que tenia que pagarlo todo porque ella hacia lo mismo pero cobraba la mitad, así mismo!!! Slds

20 octubre 2016 | 08:11 am
Carlos Gutiérrez dijo:

Aymara; No entendí.
Me pediste que me pusiera en el lugar de ESA mujer que tú estabas describiendo y así lo hice, aunque en mi matrimonio de 29 años las cosas no funcionan exactamente así, porque no hay dos matrimonios iguales, lo mismo que no hay dos personas iguales.
No obstante, me puse dócilmente en el lugar de la doctora, porque imaginé que ibas a enrumbarte por la injusta y aún existente diferencia de género pero al final, en un giro inesperado, te me fuiste por la tecla política. No me gustó. Entre otras cosas porque, aunque es verdad que las cubanas y los cubanos cobramos salario igual por trabajo igual, existen otras diferencias peores, como cuando un extranjero aquí cobra 100 veces más que un cubano por igual trabajo, como sucede con los indios que trajeron a trabajar en la Manzana de Gómez y otros lugares del país. De eso deberías hablarme y no de las diferencias salariales en Europa o en Remangalatuerca.
Que tengas un lindo día.

20 octubre 2016 | 08:23 am
@Chilichili dijo:

ay mi madre, a mi lo q me parece que la gente no acaba de entender nada, Carlos Gutiérrez, mi amor, no viste q sí se habla de desigualdad, es un texto enterito de desigualdad, por dios!! más vista eh! y la cuerda política, eh! q tiene de malo, la compañera escritora le dio esa vuelta y logró enganchar, además Carlitos, la verdad es la verdad aunque a muchos les duela, en Cuba ese abuso con las mujeres no pasa señores! buen texto, tienes un doble excelente escritora

20 octubre 2016 | 08:33 am
Tati dijo:

JAJAJAJAJ, y yo que pienso que este articulo es super diafano, facil de leer, con serias verdades y una forma interesante de contarlas y aqui se bajan @lguevara46: que si al leer “queda un sabor amargo de incredulidad”; Carlos Gutierres que no entendio nunca la historia, Saphi traumada con el tema de que si el dia del cobro se amanece o no con esa idea en la cabeza, WAOOOO!!!

Periodista, entre usted y yo, OBVIE esos criterios, el articulo esta genial, yo me rei muchisimo leyendolo y encima de todo tuve que concordar con tan Buenos criterios/argumentos. Felicidades.

20 octubre 2016 | 08:45 am
LILI dijo:

Realmente creo graves los problemas planteados en esta situacion ipotetica ,pero estoy de acuerdo con CARLOS.Aunque nos sensiblisamos con los problemas ajenos debemos tambien tratar de aunque sea hablar de los nuestros porque la LEY DEL CATALEJO SIGUE EN PIE……..nosotros estamos perfectos los demas tienen problemas….

20 octubre 2016 | 08:50 am
OSH dijo:

Me gusto la manera de presentar el articulo y su contenido, esas verdades de los derechos de las mujeres en Cuba que para los cubanos son cotidianas, las vemos muy normales, en otros lugares son sueños (inesplicablemente). Yo recientemente comence a ver ese ajetreo del amanecer en mi casa porque el hijo mio se caso con una muchacha que tiene una niña de 3 años y es peor la cosa, porque los dos entran a trabajar a las 7 de la mañana, salen de casa, todavia siendo oscuro, para dejar a la niña en el CI y cuando regresan del trabajo la mujer a hacer las otras “obligaciones”; claro en eso participamos, mi esposa, hijo, nuera, yo y la niña a jugar un rato etc, todos de acuerdo al nivel de “idoniedad domestica”. Pero incluso aca en Cuba todavia debemos seguir con estos temas de la igualdad entre hombres y mujeres, aun quedan espacios en que avanzar.

20 octubre 2016 | 09:38 am
Yanet dijo:

Hola, a mí me encantó, debo decir que estoy en desacuerdo con personas que han comentado dígase “en Disconformidad” pero al final ese es su parecer, yo creo que es un ejercicio bastante bueno y realmente si algunos hombres lo realizaron al pie de la letra, deben haber comprendido una buena parte de la realidad de las mujeres. A la periodista felicidades, gracias por las estadísticas y por regalarnos una interesante propuesta
Ojo: Gente cubana, no nos destruyamos seamos constructivos, “caballero” mira que de tanto que tiene este artículo para reflexionar, venir a fijarse en que si tiene política, que si no se dio cuenta que era día de cobro, que bla bla bla, en mi humilde opinión esto tiene más que esas simplezas

20 octubre 2016 | 09:49 am
alina dijo:

hola mi nombre es alina gutierrez señorans, naci el 1ro de mayo de 1994 , tengo 22 años , el articulo me gusto mucho , tiene que ver con la realidad de todas las mujeres cubanas , no se en otros paises pero debe ser similar, esta muy claro todo lo que pone , asi es la vida de la mujer los 365 dias del año , viene un año nuevo y sigue la batalla . espero les guste mi comentario gracias

20 octubre 2016 | 10:54 am
@Anniet21125 dijo:

Aymara muy buen trabajo. Me gustó mucho amiga . espero leer muchos más trabajos tuyos . besos

20 octubre 2016 | 02:30 pm
YanMichel dijo:

No creo que sea la súper historia, desgraciadamente, sin politificar, siempre nos comparamos con el resto del mundo ofreciendo nuestras mejores estadísticas, de ese modo ocultamos las bondades que nos ofrecen otros lugares… No obstante, no todos los matrimonios son iguales, hay quienes si nos ayudamos mutuamente en las tareas del hogar, sin tener que imaginarnos de otro sexo y con diferencias salariales.

20 octubre 2016 | 03:12 pm
somebody dijo:

En ningú lugar de la historia al principio se especifica que no es cubana, de hecho los círculos son cubanos, por lo que la mujer de la historia sí es cubana, me pasó lo mismo que a @lguevara46, me gustó la historia, porque vivo todos los días casi lo misma que ;a mujer de al historia, hasta que me encontré con la diferencia salarial y a partir de ahí dejé de leer, porque creí que la idea era tratar el tema de la desigualdad de sexo en Cuba, que aún sin tener diferentes salarios existe y afecta mucho …

21 octubre 2016 | 07:08 am
Gabriel García dijo:

A mi me gustó el artículo, muy interesante y sobre todo las cifras dicen mucho. A mi lo que me preocupa es que la gente tienen una perdedera tremenda, ya en los comentarios he leído barbaridades, tonterías, simplezas, malas interpretaciones…me preocupa que la gente se esté volviendo más ignorante o no tenga dos dedos de frente para interpretar las cosas. SEÑORES, el texto de arriba es narrativo (saben lo que es eso????? investiguen) es una situación hipotética, no real, que lo que trata de enganchar al lector. Evidentemente se refieren a una fémina cubana, sólo para decir luego, QUE EN CUBA ESTO NO PASA!! compañeros, lean bien, qué bobería les cae.

21 octubre 2016 | 10:16 am
Pablo Armando dijo:

Gabriel García, mi hermano, coincido totalmente contigo. Pero qué se piensa la gente? que esto era una telenovela o una encuesta socialdemográfica. Caballero, un poco más de vista, lean bien, y si no entienden vuelvan a leer. A la gente lo que le gusta es estar en la criticadera!! El artículo está volao y me divertí cantidad leyéndolo, además, las cifras están muy buenas, el “matiz político” LO LLEVA y periodista, FELICIDADES!!!!

21 octubre 2016 | 11:27 am
Yaima Mesa González dijo:

Ay!, pero como nos gusta el brete y el desgaste buscando la contrapelusa de la contrapelusa, y perdemos tiempo criticando las manchas en el sol y nos alejamos de lo fundamental: los seres humanos somos biológicamente equivalentes

21 octubre 2016 | 12:48 pm
minerva dijo:

Muy buen comentario , estoy de acuerdo ciento por ciento con lo planteado . felicidades

22 octubre 2016 | 07:31 am