Soldados del silencio I

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Por: Raúl Antonio Capote

(Tomado de:  El Adversario Cubano)

Días después de la proclama que anunciaba la enfermedad del Comandante en Jefe Fidel Castro, se encontraban reunidos en el restaurant La Cibeles, en Linlhurt, New Jersey, un grupo de emigrados cubanos, acompañados de numerosos latinoamericanos, que celebraban una conmemoración relacionada con una organización no gubernamental.

Por esos días había cierto estado de euforia en los Estados Unidos, en los círculos anticubanos, alentados por la falsa esperanza de un posible derrumbe de la Revolución ante la ausencia de Fidel en la dirección del país. Como es habitual en estas celebraciones se imponía un brindis; al llamado de alguno de los organizadores se cargaron las copas de vino, se levantaron los brazos y para sorpresa de José Manuel Collera pidieron que fuera él quien hiciera el brindis de rigor con unas palabras propias de la ocasión.

Llevaba varios días en los Estados Unidos y estaba muy preocupado con lo ocurrido, la noticia de la enfermedad de Fidel lo había conmocionado como a todos los cubanos, la falta de noticias frescas, creíbles, le abruma,  hay especies contradictorias, abundan los rumores infundados,  pero cuando más afectado se siente Collera, piensa “El Comandante no renuncia”.

José Manuel Collera Vento, es médico pediatra, un destacado cardiólogo infantil oriundo de Pinar del Río, quien se encontraba en los Estados Unidos por asuntos relacionados con la organización no gubernamental a la que pertenece. Pensó, en buen cubano, que tal oportunidad no podía ser desaprovechada y ocurrió  lo inesperado: con toda solemnidad dijo pausadamente: “Amigos míos: brindemos por la salud del Comandante en Jefe”.

En honor a la verdad, no todos los presentes eran enemigos de la Revolución, pero también es cierto que el bando de quienes desean la destrucción de la Revolución Cubana estaba bien representado en dicha festividad. El acto automático de llevarse la copa a los labios, como sucede siempre en estos casos, no se produjo; hubo una confusión inicial; pero muy rápidamente el vino desapareció de las copas.

El Dr. José Manuel Collera Vento, es un hombre sabio, un experto en su especialidad médica, un respetado maestro en la organización a la que pertenece desde hace muchos años y un héroe de la patria.  Sus treinta y seis años como combatiente de los Órganos de la Seguridad del Estado avalan lo último  que afirmo.

Como soldado de la Revolución la defendió desde el silencio, muchas veces rodeado de peligrosos enemigos,  en su propia madriguera. En razón de su labor tuvo que relacionarse con individuos como  Curtin Winsor, miembro de la Junta Asesora de la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), de la Junta Directiva de la Fundación Donner y de la Atlas Economic Research, organizaciones todas vinculadas a la guerra sucia contra Cuba, Otto Reich, Lincoln Díaz Balart y Frank Calzón connotados personeros de la contrarrevolución, servidores incondicionales de Washington, John Sambrailo Director Ejecutivo de la FUPAD (con quien conversó en la OEA), Jorge Pardo- Maurer, General de tres estrellas, que se ocupaba en el Departamento de Defensa de la política para América Latina, Manuel Alzugaray, Agente CIA que dirige la Miami Medical Team Fundation, Marc Wastenheim quien fue Director del Programa “Iniciativa para el Desarrollo de Cuba de la FUPAD” y con muchos otros funcionarios del Gobierno de los EEUU, del Departamento de Estado, Consejo de Seguridad Nacional, de la USAID, de la NED, del Instituto Republicano Internacional etc.

A José Manuel Collera le fue entregada de manos de Curtin Winsor, en una actividad especial, la Medalla de la Libertad “El más alto honor que otorga la Comisión Republicana del Senado de los EEUU” por los méritos acumulados en su labor a “favor” de ese país.

Luego que los presentes en el brindis vaciaron sus copas, se hizo un breve silencio, pero enseguida afloraron las sonrisas y estalló incluso alguna sonora carcajada, reinó la idea de que en esencia este brindis por la salud de Fidel se trataba de una ironía, de una burla del invitado.

Al respecto nos cuenta el  protagonista “Yo sí sabía, y sabía muy bien, lo que había sentido y lo que había celebrado, y en medio de ese silencio obligado que necesariamente acompañaba circunstancias tales, reforcé el personaje que tenía montado y al menos en apariencia fui cómplice de la jocosidad de la tarde-noche con tan atrevido brindis, que al margen de las interpretaciones cómodas o ingenuas de la mayoría, produjo secreción exagerada de bilis en algunos de los presentes.”

José Manuel Collera, es un cubanazo,  buen amigo, excelente padre. Los otros cinco de las Razones de Cuba, sus hermanos, Daniel, Robin, Vladimir, Raúl, Emilio,  le llamamos el profe, por su experiencia en el trabajo de la seguridad ¿Cuántos planes del enemigo se vieron frustrados? ¿Cuántas vidas salvó este hombre? ¿Cuántos golpes a nuestra economía detuvo este cubano humilde, este hombre de pueblo? Le decimos el profe además por su don de vida y de gentes, por su ética a toda prueba, por sus valores humanos.


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1 Comentario

freily dijo:

…por suerte para los pobres de esta tierra, siempre existirán hombres que como este valiente, enfrenten al enemigo donde quiera que sea necesario…

20 febrero 2012 | 06:42 pm