Si el bloqueo muriera…

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bloqueo u cuba es nuestra

Por Lisbet Penín Matos

Había una vez, un presidente de Estados Unidos que decidió un día, de un mes y año desconocido, apartarse de la política trazada por las administraciones antecesoras. Durante su mandato se resolvió uno de los principales reclamos de la comunidad internacional. Muchos, dentro de su propio país, lo tildaron de débil, en cambio, otros lo apoyaron. Para unos cometió un crimen contra los principios norteamericanos, pero los demás calificaron su disposición como justa.

Pero no voy a dilatar más su curiosidad. La nueva medida significaba nada más y nada menos que: la muerte del bloqueo.

Sí, no crea que las líneas anteriormente descritas forman parte de un cuento para niños, pues en reiteradas ocasiones, altos funcionarios y hasta el presidente actual de EE.UU. han afirmado que el llamado “embargo” es una política obsoleta para el pueblo cubano, al tiempo que resulta un impedimento para lograr sus objetivos en la Isla.

¿Qué objetivos? Los archiconocidos: promover la “democracia”, incitar a un cambio de régimen, hacer cumplir los “derechos humanos”, controlar la economía, fomentar la propiedad privada, y con eso, por supuesto, expulsarían la piedra que, por más de medio siglo, ha quedado atascada en su zapato.

La muerte del bloqueo significaría para Cuba más comercio, crecimiento económico, salud, educación, turismo, biotecnología, intercambio cultural…

Definitivamente, Obama no será el artífice de este logro, muchos creen que ha hecho bastante, y que no debe flexibilizar “tanto” cuando Cuba no ofrece “nada” a cambio. Pero, ¿qué ofrecer? Las únicas condiciones de la Mayor de las Antilas son el respeto hacia su sistema político, la soberanía, la independencia, la no injerencia en asuntos internos, el fin de leyes que alientan la emigración ilegal, la eliminación de transmisiones radiales y televisivas, el levantamiento del bloqueo y la devolución del territorio ocupado ilegalmente en Guantánamo.

A quienes les parezcan muchas condicionantes, recuerdo que Cuba no impone ni destina fondos para promover cambios en Estados Unidos, ni ocupa parte de su territorio, ni impone medidas restrictivas que frenen el desarrollo normal de los norteamericanos, ni alienta la emigración de estadounidenses hacia la Isla; entonces, todo se resume a una cuestión de principios y de igualdad para ambas partes.

Por tanto, si Cuba no bloquea a EE.UU., ¿por qué el gobierno de la Casa Blanca insiste en tomar medidas poco sustanciales que no flexibilizan aspectos cruciales del cerco contra la Isla?

Si el bloqueo muriera, en primer lugar, significaría que Cuba y su vecino podrían tener relaciones bilaterales a niveles superiores. De ser así, acabarían las multas a terceros países, lo que a su vez representaría que la Isla podría adquirir productos desde otras naciones con un 10 por ciento de componentes norteamericanos.

Si el bloqueo muriera, turistas estadounidenses podrían visitar la isla caribeña; otros ciudadanos de ese país vendrían a recibir tratamientos médicos; se autorizarían a personas y compañías estadounidenses a realizar inversiones en sectores diferentes al de las telecomunicaciones, y se permitiría la comercialización de tratamientos médicos cubanos en Estados Unidos.

Si el bloqueo muriera, entidades cubanas abrirían cuentas en bancos de EE.UU. y Cuba podría adquirir materias primas, insumos y equipos médicos imprescindibles para la producción de medicamentos y de productos biotecnológicos.

Si el bloqueo muriera: compañías estadounidenses realizarían transacciones y exportaciones relacionadas con exploración y extracción de recursos de hidrocarburos en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Cuba; plataformas extranjeras estarían autorizadas a participarían en la búsqueda de petróleo en la ZEE y a utilizar tecnologías estadounidenses; y la lista de Nacionales Especialmente Designados desaparecería, pues es la clasificación para empresas cubanas o entidades extranjeras, interesadas en Cuba, que una vez incluidas en este listado se ven afectadas por el bloqueo y quedan imposibilitadas de realizar transacciones comerciales y financieras con EE.UU., o con entidades extranjeras en terceros países vinculadas al país norteño.

Pero el bloqueo no muere por la firma de Obama o de otro presidente. Es el Congreso de Estados Unidos el responsable de revocar las legislaciones que lo conforman y lo sostienen; sin embargo, el mandatario puede, a través de licencias ejecutivas, desmontar muchos elementos de esta política. Aunque hasta el momento, la actual administración ha emitido varios paquetes de medidas positivos, aún permanecen en la epidermis de esa enredada política.

Por eso, una vez más Cuba reclama en su proyecto de resolución el levantamiento del bloqueo, para que ese día, de mes y año desconocido, no sea tan lejano. Si Estados Unidos enciende hoy el botón verde, estaría respetando las voces de 191 países.

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1 Comentario

Carlos Alejandro dijo:

Formalmente el bloqueo de EE.UU contra Cuba no ha muerto, mucha de las restricciones que nos imponen aun se mantienen intactas, pero con la historica votacion de hoy en la ONU, creo que estamos ahora si muy cerca de su fin definitivo.

VIVA CUBA SIN BLOQUEO!!1

26 octubre 2016 | 01:42 pm