Por Redacción Razones de Cuba
La huelga general de agosto de 1933 en Cuba aunque no constituyó una victoria definitiva del proletariado cubano, dejó claro la fuerza de la clase obrera para provocar una apertura democrática en la Nación. El dirigente Rubén Martínez Villena estuvo al frente de la huelga, quien, aun estando gravemente enfermo, dedicó sus últimos alientos a la organización y conducción de este movimiento hasta la caída del tirano. Este gesto altruista de Villena fue su último poema, pues logró así cumplir la carga que pedía: “para limpiar la costra tenaz del coloniaje”
