Renacer del Capitolio Nacional #cubano

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Maya Quiroga

Desde el pasado siglo XX, el Capitolio Nacional constituye uno de los referentes ineludibles cuando se habla de La Habana. Es un símbolo de la cultura, la historia, el patrimonio y la política en la Mayor de las Antillas.

El Capitolio se alza imponente en un área privilegiada de la urbe, cerca de la antigua Muralla de la Habana, en una zona que, hasta mediados del siglo XIX, era prácticamente virgen.

Al Capitolio, Monumento Nacional de Cuba, lo rodean grandes edificaciones, como el Centro Gallego, El Centro Asturiano y la otrora Manzana de Gómez, con sus grandes portales que dan al Paseo del Prado.

La fachada del edificio está coronada por dos grandes grupos escultóricos: El trabajo y La Virtud Tutelar del Pueblo, obras del artista italiano Angelo Zanelli. El inmueble cuenta con seis entradas (dos al norte, dos en el sur y dos en el centro) y 55 escalones en la escalinata principal.

UN NEGOCIO TURBULENTO

Para nadie es un secreto que la génesis del Capitolio Nacional estuvo vinculada a un escándalo político. En aquellos años, el Congreso Cubano era bicameral: estaba integrado por la Cámara de Representantes, que radicaba en el edificio del Palacio de Gobierno, y por el Senado, que no tenía una sede fija.

Entonces, se vio la necesidad de reunirlos en una sola edificación cercana al nuevo centro de la ciudad. El escándalo político no tardaría en comenzar. Los terrenos del Arsenal (sede de la actual Estación Central del Ferrocarril), con mucho más valor, fueron cambiados por un terreno cenagoso, por el paso cerca de él de la Zanja Real, donde radicaba la Estación de Villanueva.

Finalmente, se impuso la voluntad de unos pocos y la decisión de construir el Capitolio allí devino irreversible. El proyecto original fue de los renombrados arquitectos Félix Cabarrocas Ayala y Evelio Govantes Fuertes. Con el paso del tiempo, y por varios motivos, las labores se detuvieron, los proyectos sufrieron cambios sustanciales, se demolieron las obras ya iniciadas de la cúpula.

Pasarían muchos años para que el edificio viera por fin la luz. Ello fue posible gracias a la contribución del director técnico y arquitecto Eugenio Rayneri Piedra. Por ese entonces, ya estaba en el poder el dictador Gerardo Machado Morales, quien como parte de su campaña presidencial impulsó la Ley de Obras Públicas.

La construcción definitiva se inició el 1.o de abril de 1926 y estuvo a cargo de la Empresa Constructora norteamericana Purdy and Henderson, con una gran experiencia, avalada por edificaciones como el Gran Teatro de La Habana y el Centro Asturiano. La inauguración oficial tuvo lugar el 20 de mayo de 1929, pero tardaría un par de años más en comenzar sus funciones como sede del Congreso de la República.

UNA RESTAURACIÓN CAPITAL

Aunque el Capitolio Nacional fue objeto de restauraciones en 1956 y 1980, ahora se puede hablar de la mayor reparación en su historia. Y es que el concepto de restauración comenzó a manejarse en la década de los 60.

Cuando culminen las labores de restauración, este símbolo de La Habana acogerá al Parlamento Cubano, según anunció el presidente Raúl Castro durante la clausura de la sesión de constitución correspondiente a la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento).

Una de las opciones que ofrece este verano el programa Rutas y Andares, para descubrir en familia, es el Andar especial Obra Abierta, que consiste en una visita guiada al proyecto de restauración del Capitolio de la Habana, precisamente a cargo de la empresa Puerto Carenas, que pertenece a la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Con la certera guía del arquitecto Jorge Félix Cisneros, quien estuvo involucrado en los proyectos originales de restauración de la cúpula del edificio, pudimos acceder a las áreas ya recuperadas de este magnífico inmueble.

Nuestro guía informó acerca de las complejas labores de restauración estructural que hoy comprenden, además de los 92 metros de cúpula, toda la carpintería, los once elevadores, la impermeabilidad de techos y estructuras metálicas, la revitalización o cambio del sistema pluvial, sanitario y eléctrico.

“El Capitolio es una obra que se corresponde con la calificación Grado de Protección 1 y con su restauración se pretende que el edificio funcione con la tecnología del siglo XXI”, explicó Cisneros.

Aunque se ha escrito en varias publicaciones que este edificio es una réplica exacta del Capitolio de Washington, el avezado arquitecto Cisneros asegura que esta tipología de Congreso tiene influencia de varios capitolios norteamericanos y para su proyecto se tomaron como referentes, entre otros, la antigua Basílica de San Pedrode Roma, en el Vaticano,y el panteón francés de la Piedad.

Dentro de la sobriedad que caracteriza a esta tipología de edificios, el Capitolio Nacional se destaca dentro del neoclasicismo (Academia), por la simetría del inmueble y sus entradas jerarquizadas, pero en él también se respira un ambiente de cubanía. Otra nota curiosa es que cada salón posee un diseño específico de lámparas.

Como parte del recorrido puede apreciarse en uno de los dos patios centrales, que le proporcionan gran frescor al edificio, la escultura de El Ángel Rebelde, una representación del demonio.

UN RECORRIDO POR EL SEGUNDO PISO

En el segundo piso del Capitolio se ubica la antigua sala de protocolo y conferencias y la sede de la Cámara de Representantes, con influencia del renacimiento italiano y acento rococó, presente en el artesonado y en los techos. En este salón predominan el mármol y los bronces.

El reto mayor de este proyecto será adaptarlo a los requerimientos tecnológicos que necesita el hombre del siglo XXI, marcado por la informática y las comunicaciones.

Un espacio impresionante es el Gran Salón de los Pasos Perdidos, con sus 120 metros de longitud y su obra mayor: La República, también de Zanelli, y que fuera considerada la tercera escultura más grande bajo techo, con una altura de 14,60 metros.

Al decir del arquitecto Cisneros, las puertas de este salón, que comunican con la escalinata que da al Paseo del Prado, remedan las de la Basílica Catedral Metropolitana de Santa María del Fiore, en Florencia, Italia. Estas puertas poseen treinta casetones que representan momentos significativos de la historia cubana, desde la llegada de los españoles a la isla, hasta los rostros de los presidentes en el poder, que culmina con la imagen de Machado, conservada tal cual quedó, al ser rayada por el pueblo enardecido cuando la caída del dictador.

Nuestro recorrido culmina en el Salón Martí, el más decorado en cuanto a pintura mural en techos y paredes, con influencia de las decoraciones realizadas por el pintor Rafael Sanzio en las habitaciones del Vaticano. Este salón, precedido por una escultura del Héroe Nacional, es la antesala de la biblioteca, que abarca tres niveles del edificio.

Vale la pena realizar este recorrido por el Capitolio Nacional. Todos los que tuvimos la posibilidad de hacerlo agradecemos la iniciativa de la Oficina del Historiador de la Habana, y deseamos que las labores de restauración culminen pronto para poder disfrutar, plenamente el esplendor de esta joya de la arquitectura cubana.

Tomado de Cuba Información

http://www.cubainformacion.tv/index.php/sociedad/64009-renacer-del-capitolio-nacional-fotos

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