Relaciones diplomáticas Cuba-Estados Unidos

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Por José Luis Alonso Lanza

Cuando pienso en relaciones, recuerdo su sentido más matemático, ya que siempre son binarias o narias, o sea, entre dos o entre muchos. Relaciones que tienden, de acuerdo con sus potencialidades, a ser simétricas. Hablar de relaciones, también me trae a la mente las llamadas relaciones inter-específicas, que no son más que las relaciones entre dos o varios individuos dentro de un ecosistema. Sin embargo, aún con este background del tema, hay aristas de otro tipo de relaciones, las diplomáticas entre Cuba y los EEUU, que simplemente no logro disolver, aceptar.

 

Después de más de medio siglo, el 17 de diciembre del 2014, gracias a las gestiones del Papa Francisco y la buena voluntad de los presidentes de Cuba y Estados Unidos, se volvieron a establecer relaciones diplomáticas entre ambos países. Hubo un intercambio de prisioneros que nos dio la oportunidad de tener a nuestros cinco héroes de nuevo en la Patria y, teniendo en cuenta que prácticamente se partía de cero, hemos visto desarrollarse una serie de aspectos que muestran, de hecho, valentía por la parte del presidente de los EE.UU. y buena voluntad de nuestro gobierno revolucionario. Pero, y siempre me aparece el atravesado pero,  cuando hablamos de relaciones diplomáticas, nos encontramos con definiciones como:

 

  • “Sentido común y comprensión aplicados a las relaciones internacionales. La aplicación de la inteligencia y el tacto a la dirección de las relaciones oficiales entre Gobiernos de Estados independientes” (Nicolson)
  • “La conducción de las relaciones internacionales por negociación, más que por la fuerza, la propaganda, o el recurso del derecho, y por otros medios pacíficos – como recabar información o generar buena voluntad- que están directa o indirectamente diseñados para promover la negociación. Una actividad esencialmente política y una institución del sistema internacional” (Berridge)
  • “El conjunto de reglas y métodos que permiten a un Estado instrumentar sus relaciones con otros sujetos del derecho internacional, con el doble objeto de promover la paz y cultivar una mentalidad universal fomentando la cooperación con dichos sujetos en los más diversos campos” (Cantilo)

 

Cómo emplear la idea de la aplicación de la inteligencia y el tacto a la dirección de las relaciones oficiales entre Gobiernos de Estados independientes, cuando, de hecho, el gobierno estadounidense ha expresado la idea de que el  bloqueo es algo obsoleto y se ha demostrado que no ha dado resultados, por lo que se deben buscar métodos más adecuados.

 

Bajo la óptica del famoso Destino Manifiesto o la doctrina Monroe, el bloqueo aún persiste, al punto de que Cuba no puede realizar operaciones  bancarias utilizando el dólar estadounidense, ni aún para comprar preciados medicamentos para aliviar el cáncer de nuestra población infantil y adolescente.

 

Cuba no ha dejado de ser respetuosa ante estas relaciones, pero, a pesar de los avances indiscutibles que han existido: ¿somos reconocidos como un estado independiente? ¿Se respetan nuestros derechos a determinar nuestro destino? Y me hago esta pregunta, ya que, además de la situación persistente del bloqueo económico y comercial, se sigue usurpando parte del territorio nacional para mantener una de las cárceles donde más se violan los derechos humanos, excusándose de argumentos como la lucha contra el terrorismo.

 

¿Cómo estar de acuerdo con la idea de Nicolson, cuándo el propio presidente de los EE.UU., en su visita a La Habana, ha dicho que nos debemos olvidar todo el pasado, hacer borrón y cuenta nueva? ¿Es posible que olviden los padres de Ascunce Domenech que su hijo haya sido asesinado por  bandas financiadas por los EE.UU.? ¿Las víctimas de las agresiones llevadas a cabo por el terrorismo de estado promulgado por EEUU contra Cuba, podrán olvidar?

 

Es la opinión de este cubano libre que es totalmente imposible, ante las relaciones Cuba-EEUU, hablar de tacto e inteligencia, cuando, aún a pesar de la apertura de embajadas, como acostumbramos a decir los cubanos, “el cuartico sigue igualito”. Existe una política de pies secos y pies mojados para incentivar la migración no convenida pero que incida en los fines políticos de los EE.UU.  Se promueve la política de dar facilidades migratorias, no conformes a países que guardan un status de relaciones diplomáticas y amistosas, para que los profesionales cubanos, en especial los médicos en misión en otros países, se conviertan en traidores a la patria abandonando la gestión para la cual fueron seleccionados.

 

Cuan contradictoria es la definición de Berridge, cuando vemos como a través de la USAID y la World Learning, se inician  los cursos de verano para estudiantes, así como cursos de liderazgo, mercadería para empresarios o cuentapropistas, y se busca preparar a la subversión interna a partir  de una falsa propaganda, utilizando mecanismos para promover un cambio a partir de los intereses de los EE.UU

 

Es que como se manifiesta, tanto en la doctrina Monroe, el Destino Manifiesto, y en los Coralarios de los presidentes Hayes y Roosevelt, los EE.UU. se agencian el derecho divino, imperialista, de que todo sea negro y blanco, olvidándose de que existen matices, matices que promueven el rojo, el azul, el naranja, y que no es obligatorio pensar que democracia es lo que se vive en los EE.UU ¿Con qué derecho nos quieren acusar cuando en sus calles se vive un estado de represión policial y racial?

 

Sí, estoy de acuerdo, después de más de medio siglo sin relaciones diplomáticas, hemos avanzados, pero no me cansaré de señalar lo que un día promulgara el Che, “a los americanos, ni un tantico así

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