Recordatorio de las raíces

Por Antonio Luis Martínez Uzcategui*
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Para comenzar estas palabras, cargadas de significado muy profundo por lo que representa el Día de la Rebeldía Nacional del hermano pueblo cubano, quisiera contar una anécdota, que probablemente no conozcan, sobre uno de los cientos y cientos de encuentros de los Comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez. Era 7 de diciembre de 2012, un día antes de la última alocución, en vida, de nuestro Presidente al pueblo que tanto amo, ama y amará…es una anécdota que tiene mucho que ver con lo que intentaré explicar más adelante.
La conversación comienza así: Chávez: “Estaba saliendo de Cuba, a buena hora y Fidel me agarró en el lobby, ahí nos sentamos un rato y no sé por qué caímos en unos poemas; yo le entré a poemas de Andrés Eloy Blanco, de Cesar Rengifo y hasta Luis Alberto Crespo; no sé por qué estábamos hablando de “ardimiento”, del arder, entonces yo le recordaba un fragmento del poema de Alberto Arvelo Torrealba dedicado a Bolívar, es bellísimo. “Por aquí pasó”, se llama, y dice así:
“Por aquí pasó compadre/
hacia aquellos montes lejos/
por aquí vestido de humo/
mi General iba ardiendo….
“Entonces, al acabar el poema, le pregunto a Fidel ¿desde cuándo tú ardes? Y me respondió_ creo que desde que pasé hambre_ y empezó a echarme el cuento de cuando lo mandaron a estudiar no sé a dónde y pasaba hambre. Ese cuento él lo explica muy bien en varios libros, como el de “Cien horas con Fidel”, de Ramonet, pero hay otro de Katiuska Blanco, “Guerrillero del tiempo”, ese libro es memorable y hay que leerlo.
“Mientras, sigo conversando con Fidel, y ahora es él que me pregunta: “Y tú, ¿desde cuándo ardes? Y yo le respondo: desde que era el arañero de Sabaneta, por qué es un ardimiento… a lo que Fidel agrega “Hugo y nunca se apaga, ni que uno quiera se apaga”…
En el año 1973, durante la conmemoración del 20 aniversario por el 26 de julio, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro expresó: “El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victorias.  No fue la única amarga prueba de la adversidad, pero ya nada pudo contener la lucha victoriosa de nuestro pueblo.”
Considero que estas palabras fueron fruto de ardor, de fuego sagrado, de hambre, ya no solo de alimentos, sino de justicia, de libertad, ese amor a la Patria, que te remueve hasta las vísceras, ese sentimiento que se debate  “entre la rabia y la ternura” como muy bien lo describiría Alí Primera. Toman en la actualidad una relevancia notoria, dado los intentos de desestabilización de diversos gobiernos en nuestra América Latina, ahora le tocó el turno a la hermana Nicaragua, víctima de ataques similares a los que fue sometida nuestra Venezuela. Después de 39 años de revolución, de cambios profundos en pro del pueblo nicaragüense, factores del imperialismo lo intentan destruir, esta es otra de las muchas muestras palpables de que ese imperio ruin, continua acechando a nuestra América, esta vez intentando mancillar a la resistencia en Centro América, el guión es el mismo, por lo tanto la resistencia debe ser unísona y contundente sin vacilar ni “un tantico así”. Vacilar sería perdernos.
Esta proeza histórica del 26 de julio de 1953, un año y dos días antes del nacimiento del arañero Chávez, marcó el inicio de varios sucesos que cambiaron el rumbo, ahora lo sabemos, del mundo entero. La grandeza de este momento trascendió las fronteras patrias e inició una nueva era de esperanza y dignidad.
Retomar la continuidad de la Revolución, después de una aparente derrota, constituyó una de las principales virtudes de la hazaña del Moncada, que se volcó en situar el protagonismo popular en el centro de las acciones.
Mucho une a Chávez con el Moncada y Cuba. Es una concatenación de hechos de una misma lucha, la de los libertadores de América, encabezados por Simón Bolívar, que pretendía también lograr la independencia de Cuba, con aquellas gestas que luego tendrían continuidad en los ideales de Martí, a la postre el Autor Intelectual del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, como sabiamente lo definiera Fidel en su alegato de defensa.
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“¡La Historia ya te absolvió Fidel!”. Hoy, en la distancia, no hay lugar a dudas: Fidel no es el único absuelto por la historia; Chávez también, porque sus Revoluciones siguen en marcha con los  Presidentes Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro, en la vanguardia de la batalla de las ideas, o en las que hiciere falta, construyendo el proyecto Bolivariano y Martiano, atajando los males que llevaron a un grupo de jóvenes cubanos, y años después, venezolanos, a levantarse en armas en aquellas fechas memorables del 26 de julio de 1953 y el 4 de febrero de 1992.
4 de febrero de 1992… se me antoja el silogismo que ése sería el Moncada de Chávez, el motor pequeño que movilizó a un país entero y despertó a Bolívar junto al Chávez de los pobres, que vino de sus catacumbas para lograr la segunda y definitiva independencia de los pueblos de América.
Todo lo anterior es un recordatorio de las raíces y las esencias del dónde venimos. En palabras del Presidente Nicolás Maduro hace apenas tres días en la Habana: “¡Ni nos dejamos, ni nos quejamos! ¡América Latina libre, justa y soberana! ¡Revolución y Patrias Socialistas, viviremos y venceremos!”
*Cónsul de la República Bolivariana de Venezuela en Barcelona, España.

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1 Comentario

Enrique.B dijo:

Nunca debemos olvidar nuestra historia, los que olvidan la historia están destinados a repetirla.

2 agosto 2018 | 10:03 am