Proyecto Juntarnos, otro vano intento subversivo contra Cuba

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Percy Francisco Alvarado Godoy

El pasado primero de abril se reunieron en la capital cubana cinco contrarrevolucionarios -Guillermo Fariñas Hernández, René Gómez Manzano, Félix Antonio Bonne Carcassés, Iván Hernández Carrillo y Félix Navarro Rodríguez-, con la finalidad de articular un nuevo proyecto subversivo denominado “Proyecto Juntarnos”.

La clara finalidad de esta reunión es “vender” a sus financistas norteamericanos y a la opinión pública internacional la falsa idea de que la dividida e intrascendente contrarrevolución interna se encuentra encaminada a lograr, al fin, una concertación política unitaria.

El sitio Martinoticias.com fue uno de los primeros medios en los que se dio a conocer este nuevo proyecto, desde ya destinado al fracaso, si tomamos en cuenta que a los mercenarios de la USAID les interesa más la ambición personal, el dudable protagonismo y el aumento de sus ingresos personales.
El mercenario “Coco” Fariñas fue el encargado de divulgar este nuevo proyecto, según ellos, puesto en marcha ya y cuyos resultados se verán en los próximos tres meses.

La idea esencial de este proyecto fue descrita por Fariñas de la siguiente manera: “Lo que queremos es enfrentar al Gobierno cubano con un frente común de puntos, donde estemos unidos, donde todo el mundo esté de acuerdo y estar bien preparados para la desaparición del liderazgo histórico de la revolución cubana, que indiscutiblemente va a traer como consecuencia una presión internacional más amplia para que el Gobierno cubano se siente con su propia oposición”.

Otra de las matrices políticas sostenidas por los mercenarios es evitar que los principales cambios que tienen lugar en el país sean controlados exclusivamente por el gobierno cubano y tratar de influir en dicho proceso de cambios. De hecho, lleva implícito buscar un reconocimiento a los grupúsculos internos manipulados por EE UU.

Estos pillos, quienes intentan “buscar lo que nos (les) une y obviar, por ahora, lo que nos (les) separa”, en un contradictorio argumento, saben que este objetivo es difícil de lograr. Los recelos existentes entre ellos, las diferentes percepciones políticas, la búsqueda de cotos de poder, las ambiciones específicas y diferenciadas, el desbalance existente entre la repartición de premios y beneficios materiales, las corruptelas abundantes entre sus líderes, la inconsistencia y diferencias manifiestas en su percepción sobre la realidad cubana actual, el aumentado divorcio entre los mercenarios viajeros –quienes gozan de prebendas y abultados pagos-, con respecto a los menos beneficiados por la USAID, son un fuerte escollo a vencer.

Vender la falsa idea entre estos gusanos –en su mayoría  permeados por una sicología delincuencial-, de que por igual participarán  en la conducción del país en una utópica era pos revolucionaria, tampoco es creíble para casi todos. Ellos saben que, a la larga, serán víctimas de este grupo que hoy intenta manipularlos con una endeble convocatoria a la unidad de acción.

Otra falsa idea es presumir que el gobierno cubano podría, algún día, sentarse a negociar con los miembros de la contrarrevolución interna. Eso, está advertido, no sucederá jamás. Cuba nunca cederá un ápice ante quienes pretenden servilmente, siguiendo órdenes de sus enemigos, echar al traste a nuestro socialismo y a nuestra Revolución.

Tenemos pleno conocimiento de los contactos iniciados por estos mercenarios con otros grupúsculos en el país. Sabemos también que sus propuestas de unidad han sido escuchadas y cuestionadas tras bambalinas por otros liderzuelos, quienes la ven como una jugarreta de sus artífices para desbancarlos de los beneficios y roles protagónicos. En vez de apoyo, de compromisos leales y sinceros, han ido encontrado recelos, fuertes dudas y la suspicacia tradicional entre bandidos. Estas reticencias ponen en duda que en los próximos dos meses se logre el objetivo del quinteto de timadores que promueven el Proyecto Juntarnos.

Siguiendo este patrón, el pasado 5 de marzo de 2014, el contrarrevolucionario René Gómez Manzano, uno de los gestores del proyecto, publicó en el sitio del grupúsculos UNPACU (http://www.unpacu.org), un trabajo titulado “Juntarnos es la palabra de orden”, en el que hace el mismo llamado hecho anteriormente por Fariñas.

En su caso, Gómez Manzano  extrapola contextos políticos  diferentes al cubano, como son los casos de Ucrania, Venezuela y Ecuador, considerando la necesidad de que la contrarrevolución interna se una para convertirse en sujeto de presión política y propiciadora de un imaginario cambio en la Isla. Su error fatal es que desconoce que ellos carecen de fuerza y cohesión política, además de ser una diminuta y manipulada red de mercenarios, para propiciar el ansiado cambio  constitucional en Cuba.

Posicionándose a favor de la postura norteamericana de negar la excarcelación y repatriación de nuestros tres hermanos aún presos injustamente en EE UU, solicitando la inmediata liberación del espía Alan P. Gross sin condiciones, atacando al gobierno de Maduro y posicionándose a favor de los planes de la derecha fascista venezolana, aceptando las criminales medidas impuestas por EE UU a Cuba, Gómez Manzano y sus compinches expresan su afiliación al ideario político de la extrema derecha norteamericana.

El interés de impostar  la existencia de una oposición dentro de Cuba, remedo burlesco de la derecha venezolana, y que la misma sea validada dentro del contexto nacional, mueve a la risa. La inmensa mayoría del pueblo cubano ignora a esta minúscula red de provocadores y conoce su entreguismo, endeudamiento político y sucios objetivos desestabilizadores. Es ese mismo pueblo quien les dará respuesta contundente tanto en las celebraciones por un aniversario más de la UJC y la Organización de Pioneros de Cuba, las Jornadas por la Victoria de Playa Girón, así como el próximo Primero de Mayo.

Tomado del Blog Descubriendo Verdades

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