Posada Carriles: un monstruo creado por la CIA

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 Por Miguel Angel García Alzugaray

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 El reciente fallecimiento de Luis Posada Carriles en Miami ha traído de nuevo a colación el abultado expediente delictivo de este sicario del gobierno norteamericano. Causa asco escribir sobre Luis Posada Carriles incluso después de muerto, no solo porque fue uno de los más connotados terroristas del mundo y un asesino a sueldo confeso de la CIA, sino porque durante su execrable existencia se vanaglorió siempre, sin el menor pudor, de los innumerables crímenes cometidos contra Cuba y otros países.

Aún más repugnante es saber que se fue al basurero de la historia sin haber pagado la inmensa deuda que tenía con la justicia, y sobre todo con la conciencia colectiva de los pueblos que resultaron víctimas de sus sanguinarios actos, gracias a sus protectores de Washington.

Por ello, resulta conveniente recordar que si Posada Carriles fue sin duda un horrendo monstruo que debe ser condenado, aún más lo es su progenitor, el imperialismo yanqui.

La verdad es que el desapego genético de la Casa Blanca a la ética y a la moral, en estrecha comunión con los intereses de la mafia anticubana de La Florida, sirvieron de telón de fondo a la tenebrosa carrera del mencionado occiso.

Un engendro peligroso pero “útil”

La historia registra de manera convincente, que Luis Clemente Posada Carriles ingresó a la CIA en abril de 1961, apenas dos meses después de haber llegado a los Estados Unidos, para mayor rigor el 27 de ese mes. Ya se había decidido que no participara en la derrocada invasión de Playa Girón, en septiembre y noviembre de ese año aparecen notas en su expediente de verificaciones que la Agencia hizo, pidiendo opiniones a otros de sus agentes sobre él. Posada, a lo largo de toda su carrera larga dentro de la agencia, espiaría a otros de sus compañeros por órdenes de sus jefes. Nada nuevo en ese proceder.

Lo entrenan y aparece en las primeras páginas de su dossier personal que es miembro de los llamados teams de infiltración de la CIA entre 1961 y 1963. Por su aplicación y resultados es seleccionado para capacitarse en Fort Benning y de ahí lo enrolan en buques madres de la CIA, destinados a realizar incursiones marítimas contra el territorio nacional cubano. Recibe misión de contrainsurgencia en 1965, cuando está con los terroristas Luis Sierra y Adonis Cobo Ricardo en el barco Venus, en República Dominicana, en semanas previas a la invasión norteamericana a ese país. Su misión era sembrar el pánico en los mítines y actos de los constitucionalistas dominicanos, por medio de coches bombas que hacían estallar.

Sus méritos como terrorista son reconocidos y es enviado como entrenador a campamentos en el Condado Polk, en Florida, de la llamada Junta Revolucionaria (JURE), organización terrorista engendro de la CIA, que tendría al frente a uno de sus experimentados agentes de origen cubano, José Benito Clark Sánchez.

Después llegaría para Posada Carriles, el mayor reconocimiento conocido de sus directores. Es enviado junto a otros terroristas anticubanos a organizar la represión en Venezuela, primero en la Dirección General de la Policía (DIGEPOL) y después en la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención, (DISIP), que durante años secuestraron, torturaron, mutilaron, asesinaron y desaparecieron de cientos de venezolanos.

Archivos revelados recientemente en los Estados Unidos acerca de la investigación sobre el asesinato del expresidente John F. Kennedy contienen el expediente secreto del terrorista de origen cubano, informante de la CIA, pero considerado tan peligroso que la propia agencia lo tenía vigilado. No obstante lo consideraban muy útil para luchar contra la Revolución cubana.

Cuando en 1976 explotó en Barbados un avión de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo, a raíz de un atentado del cual Posada es considerado el autor intelectual, la CIA estuvo muy preocupada de que su relación con él se hiciera pública.

De acuerdo con el diario El Nuevo Herald, que examinó los archivos revelados, un resumen de la CIA de julio de 1977 dio cuenta de una reunión en República Dominicana entre Posada, Orlando Bosch y otros individuos con el mayor del ejército estadounidense de origen cubano Juan Armand Montes. El documento describe a Bosch como ‘el líder terrorista de los exiliados cubanos’ y cita a un coronel dominicano según el cual el objetivo del encuentro era discutir ‘varios planes terroristas’, entre ellos ‘colocar bombas en aviones cubanos y en misiones diplomáticas cubanas’.

También incluían sabotear naves cubanas y soviéticas, secuestrar al embajador cubano ante las Naciones Unidas y matar al dirigente cubano Carlos Rafael Rodríguez en Lisboa, Portugal.

La agencia norteamericana estuvo al tanto, asimismo, de los envíos de armas a insurgentes guyaneses en 1969, de la participación de Posada en un intento de derrocar al gobierno de Guatemala y de su rol en varios complots para asesinar al líder histórico de la Revolución Fidel Castro.

Posada, quien permaneció libre en Miami hasta su reciente fallecimiento pese a las continuas denuncias de Cuba por sus actividades terroristas y los pedidos de extradición de Venezuela, fue detenido junto a Bosch en ese país sudamericano, luego de ser identificados como los principales organizadores del atentado contra el avión de Cubana.

A los venezolanos Hernán Ricardo Lozano y Freddy Lugo, reclutados como autores materiales del crimen, los apresaron a su vez en Trinidad y Tobago como los principales sospechosos.

‘Por el momento, la estación no tiene pruebas contundentes que vinculen directamente [a los agentes] W-3, W-1 o Ricardo Morales Navarrete al atentado del 6 de octubre de 1976… De los tres, W-3 [Posada] parece haber sido el más implicado por su posible asistencia a Hernán Ricardo Lozano y/o Freddy Lugo’, indicó un memorando de octubre de 1976.

Según el texto del Herald, la CIA estaba al tanto de pruebas que incriminaban directamente a Posada, aunque consideró que eran ‘circunstanciales’.

Otro cable secreto señaló que las autoridades venezolanas tenían ‘evidencia que implica al sujeto 201-300985 [número de identificación de la CIA de Posada] en la voladura del avión de Cubana’.

Unos días después del atentado, la CIA también obtuvo información sobre comentarios que habría hecho Posada en una cena: ‘vamos a atacar a un avión cubano’ y ‘Orlando tiene los detalles’.

A partir de la información entregada por la agencia, el Departamento de Estado concluyó que Posada parecía ser ‘la persona que planeó el sabotaje’ del avión, un hecho por el cual las autoridades estadounidenses nunca lo acusaron.

Es de interés la manera sugerente de la CIA, para calificar la afabilidad. Resulta que para sus superiores Posada era su terrorista afable, habría que preguntarle a los familiares de los más de mil desaparecidos en Venezuela, lo afable que fue el temible comisario Basilio, nombre de trabajo asumido por el criminal, cuando dirigía la represión en ese país en la década de los sesenta, precisamente enviado por sus patronos a organizar los cuerpos represivos nacionales y los escuadrones de la muerte.

Se reitera en estos “nuevos” documentos que los servicios especializados norteamericanos han seguido, conocido y tolerado los planes e intenciones de los grupos terroristas anticubanos, que hoy todavía convocan a la violencia en ciudades estadounidenses. Uno de los textos abunda en el financiamiento en 1965 de la llamada Representación Cubana en el Exilio (RECE), donde entonces Mas Canosa, era uno de sus principales operativos, para colocar bombas y hundir a buques de la otrora Unión Soviética, en el puerto de Veracruz. A la CIA, no le preocupó que como consecuencia de las probables explosiones se perdieran vidas humanas, sólo le indicó a su pupilo Posada Carriles, que siguiera de cerca los excesos de Mas Canosa, desde entonces ególatra crónico.

Un breve recorrido por la carrera criminal de Posada Carriles. Y quizás ni esto merece.

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1 Comentario

Alicia dijo:

Ese sujeto indeseable no merece perder el tiempo con el, pero es bueno que se conozcan sus antecedentes y de que murió sin pagar sus crímenes gracias a la protección del imperio.

26 mayo 2018 | 05:34 am