Porque en Cuba, cada niño cuenta

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Por Ana Laura Arbesú

 Una tasa de mortalidad infantil por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos durante una década, así como la disminución en los índices de bajo peso al nacer figuran entre los logros de Cuba en la atención infantil en el año recién concluido.

Los aportes de la isla a una infancia segura son palpables cada año y los datos del cierre de 2017 son más alentadores.

La tasa de mortalidad infantil por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos, con 4,04 es ya un hecho logrado. Es la menor de toda la historia, reconocen expertos.

Datos aportados por la dirección de Registros Médicos y Estadísticas de Salud, refieren que en el recién finalizado año, ocurrieron 114 mil 980 nacimientos, mil 892 menos que en el 2016.

También ocurrieron 465 defunciones en niños menores de un año -32 menos que en el 2016- que es el menor número de muertes hasta el momento registrado.

Tales logros se deben, explican, a la consolidación de las transformaciones en la atención primaria de salud, pero también a un integrado Sistema Nacional de Salud, unido a la voluntad gubernamental de acceso universal y gratuito a cada uno de los servicios.

Este resultado es un reflejo de la integración de todo el sistema asistencial, resaltó el ministro de Salud Pública Roberto Morales en un informe en el que se ofrecen los principales logros en esta rama.

Los avances en la atención infantil son palpables además por la consolidación del Programa Materno Infantil, volcado en la salud de la madre y el bebé desde su concepción.

En un informe explica que los resultados se deben también entre otros factores al perfeccionamiento del funcionamiento de los hogares maternos, así como al desarrollo de la red de genética comunitaria y el progreso del programa de prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades genéticas.

Los más pequeños en Cuba reciben una mayor calidad de la atención en salas de cuidados especiales perinatales. La supervivencia en servicios de neonatología es de 98,9 por ciento, rezan las estadísticas presentadas como cierre del 2017.

El ministro enumeró que también se reduce en período analizado el bajo peso al nacer, de 5,2 a 5,0 por cada 100 nacimientos.

Resaltó a la par las tasas de mortalidad materna -de 42,6 a 38,0 por cada 100 mil nacidos vivos- y escolar -de 2,1 a 1,7 por cada 10 mil habitantes de ese grupo de edad-, señaló.

El país mantiene eliminadas enfermedades como la poliomelitis, la difteria, el tétanos del recién nacido, la tosferina, el sarampión, la rubeola y la parotiditis, resaltó Morales.

Se muestra además, subrayó, una disminución de la incidencia de la meningitis bacteriana en un siete por ciento y de la viral en un 21 por ciento, así como del número de casos de paludismo importado, blenorragia, herpes genital y condiloma acuminado.

Resultados estos debido a que la isla administra desde el nacimiento las dosis requeridas para 12 tipos de vacunas diferentes, dirigidas a la prevención de 13 enfermedades. Ocho de estas inmunizaciones son de producción nacional, y se ofrecen de manera gratuita.

Para que lector tenga una idea, en Cuba, la atención a los niños comienza justo al nacer con una toma de sangre del cordón umbilical y del talón para determinar la existencia de enfermedades endocrino-metabólicas y genéticas que diagnosticadas a tiempo pueden ser tratadas con éxito como la fenilcetonuria, hipotiroidismo congénito, galactosemia, déficit de biotinidasa e hiperplasia adrenal congénita.

Como colofón de los cuidados a la madre y el niño, la isla celebró que desde 2015 se mantienen los indicadores de impacto que convirtieron a Cuba en el primer país certificado por la Organización Mundial de la Salud respecto a la eliminación de la transmisión materno infantil del VIH y la Sífilis congénita con un cifras entre cero y 0,04 por ciento por cada mil nacidos vivos respectivamente.

PL

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