¿Por qué Trump espanta?

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Por Francisco Arias Fernández

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Otra vez Paul Krugman, destacado columnista del diario The New York Times, se refirió este miércoles  a las malas compañías del mandatario Donald Trump y el impacto de sus más allegados en sus decisiones.

Afirma que “la historia de Estados Unidos está plagada de políticas desastrosas”, pero “es difícil pensar en una situación que haya sido una calamidad tan innecesaria o un error tan deliberado como el actual cierre parcial de la administración federal”.

¿A qué lo asocia? Argumenta que para poder comprender la magnitud de sus metidas de pata en las decisiones sobre políticas, es necesario reconocer la extraordinaria calidad de las personas que rodean al Presidente. “Claro que cuando digo “extraordinaria”, en realidad quiero decir una calidad extraordinariamente baja”, sostiene Krugman.

Relata el columnista que por lo regular, trabajar para el presidente de Estados Unidos “es una distinción que abre puertas para tu carrera profesional, un punto excelente en tu currículo. En contraste, la presidencia de Trump es tan caótica y corrupta, y existe un riesgo tan grande de que quede enredada en sus líos con el extranjero, que cualquier persona relacionada con ella se contamina (por eso, después de solo dos años, ha dejado tras de sí una estela de hombres acabados y reputaciones por los suelos)”.

Se pregunta ¿quién querrá trabajar con él ahora con estos truenos?  Pues considera que “Solo quienes no tienen una reputación que cuidar, en general porque son bastante malos en su trabajo. Sin duda, deben existir algunos conservadores inteligentes y con cierto autocontrol capaces de mentir con un aire que pueda llegar a engañar, o por lo menos dejar abierta la posibilidad de negar complicidades, y de defender las políticas de Trump sin lucir como todos unos imbéciles. Pero esos ya se escondieron”, concluye.

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