¿Por qué la cuenta bancaria fiscal para el trabajo por cuenta propia? (Parte I)

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Quienes presten servicios gastronómicos de restaurantes deberán abrir cuentas bancarias fiscales.
Quienes presten servicios gastronómicos de restaurantes deberán abrir cuentas bancarias fiscales. Foto: Yaimí Ravelo

Si una lección debe extraerse de las normas jurídicas que integran la Política para el perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia es la necesidad de que no solo los involucrados directamente, sino la población en general, asuman el estudio y conocimiento de esas disposiciones legales, lo cual evitaría equivocaciones, comentarios poco fundamentados y rechazo de plano a cuestiones que, luego de explicadas nuevamente, pierden el cariz con que las asumieron inicialmente.

Las cuentas bancarias fiscales (CBF) son uno de esos lobos inventados, solo porque la recién emitida Resolución No. 904/mfp, establece la obligatoriedad de que las abran y operen con ellas los trabajadores por cuenta propia (TCP) que ejercen las actividades de servicios gastronómicos en restaurantes, en cafeterías, y de bar y recreación, los arrendadores de vivienda, habitaciones y espacios, así como los que ejercen servicios de construcción, reparación y mantenimiento de inmuebles y de transporte de pasajeros en medio automotor con capacidad desde cuatro hasta 14 pasajeros en la provincia de La Habana, experiencia que comenzó desde el 8 de octubre.

Es bueno conocer que, como parte del perfeccionamiento de la política tributaria y el mejoramiento de la gestión y control de los aportes al Presupuesto del Estado por las personas naturales, y particularmente por los tcp, se aprobó disponer la operatoria de dicha cuenta, con un efecto fiscal, por su vínculo con las administraciones financieras y tributaria del país; de lo que deriva su denominación.

Los mecanismos para conformarla, funciones y posibilidades y hasta su nombre han suscitado dudas y hasta rechazos entre los contribuyentes, de ahí las esclarecedoras intervenciones, en rueda de prensa, de Vladimir Regueiro Ale, director general de Política Fiscal del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), Mari Blanca Ortega y Belkis Pino Hernández, directora y vicejefa de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), respectivamente, Yaimi Arias Urra, directora territorial del Banco Metropolitano, y Yaily García, directora de Política de Ingreso del MFP.

La CBF es una cuenta corriente bancaria de una persona natural autorizada a ejercer el trabajo por cuenta propia que, a los efectos del control de las operaciones tributarias, tiene términos, límites, alcance y condiciones dispuestos en la mencionada Resolución.

Aclaró Regueiro Ale que su antecedente como mecanismo de ordenamiento y facilitación de operaciones en el trabajo por cuenta propia data desde el año 2011, mediante el Decreto-Ley No. 289 «De los créditos a las personas naturales y otros servicios bancarios», el cual estableció la obligación de los acogidos a esa forma de gestión no estatal con ingresos brutos anuales iguales o superiores a 50 000 pesos cubanos, a operar una cuenta corriente en las instituciones bancarias.

Hoy, con la experiencia de siete años y la consolidación de la actividad, se decide empezar a utilizar la cbf, que es un mecanismo de control vinculado a la contabilización de las actividades tanto de los ingresos como de los gastos.

A través de las mismas se facilitan las operaciones y relaciones financieras entre los distintos agentes económicos, como ocurre en cualquier parte del mundo, dado que es una práctica reconocida internacionalmente, también en Cuba tiene un uso difundido y obligatorio para todas las personas jurídicas y en el sector cooperativo en general, señaló.

El uso de dicha cuenta se aplicará gradualmente en el resto de las actividades aprobadas para ejercer el trabajo por cuenta propia, solo que ahora se decidió que no sean todos los contribuyentes de una vez, sino los que generan en actividades con el denominador común de realizar operaciones complejas por el dinamismo de sus ingresos y gastos.

Regueiro Ale explicó que esas personas por lo general tienen que asumir, de forma sistemática, reparaciones y mantenimientos de inmuebles y medios de transporte que son básicos para realizar su actividad, además del reaprovisionamiento sistemático.

Además, agregó, en esas labores se generan ingresos superiores a la media dentro del sector por cuenta propia.

Dijo que la CBF aporta mayor seguridad de esas operaciones, en tanto los cuentapropistas siguen ganando espacios en sus relaciones con las entidades estatales y presta servicios importantes al sector presupuestado, lo cual debe estar respaldado con procedimientos cada vez más transparentes y confiables, porque la práctica ha puesto de manifiesto violaciones en temas de precios y en calidad de los servicios prestados, ya sean constructivos o de servicios gastronómicos.

Todo el desarrollo de las formas de gestión no estatal y el trabajo por cuenta propia, que es el caso que nos ocupa, debe ser ascendente y de forma ordenada, recalcó.

Granma

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