Para que no se apague la #voz de los que no tenían voz

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Por Ana Hernández

 

“Dicen que han solido  venir ciertas gentes de nuestras tierras a ofrecer a los Estados Unidos, en cambio de este o aquel apoyo, pedazos de nuestro territorio; y saber sería bueno quiénes fueron, para hacer una picota que llegase hasta las nubes, y poner en ella su nombre en letras bien negras…”

                                                                                   José Martí

Estas letras, que desde hace días estoy por dejarlas en mi blog quise iniciarlas apegada al Maestro, al más fiel discípulo del Libertador de América, el gran Simón Bolívar, y lo hago porque creo que se aviene bien con los aires reconquistadores que soplan por estos tiempos en la Patria Grande.

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En no pocos textos que se refieren al tópico lo he leído, y varios especialistas y entendidos sobre el tema aseguran que, “En América Latina está en curso un proceso de reconquista colonial y de restauración del poder de clase. Y la estrategia que dispuso la derecha continental se apoya fuertemente en la fórmula con seguridad y con diseño estadounidense más reformas estructurales.”

Sobre este aspecto coincido plenamente, pues cuando con satisfacción apreciábamos que de todos los peligros se iba salvando América, ha comenzado a levantarse el pulpo nuevamente en algunas repúblicas, con el apoyo del “vecino formidable”, lo que constituye el peligro y la amenaza mayor para los que viven al Sur del Río Bravo.

Lo cierto es que la senda de ‘retorno’ de la derecha, vía elecciones, vía golpes de Estado, vía remociones constitucionales o trucos ‘legales’, la ven pavimentada, y una muestra de eso es evidente en Argentina, Paraguay, Brasil, y el regreso de la derecha al Parlamento en Venezuela.

He leído también en varios artículos sobre el tema, a quienes han planteado que con el despertar social que impregnaron Néstor Kischner , Luiz Inacio Lula Dasilva y Hugo Chávez, que la derecha en Latinoamérica había desaparecido o que por lo menos estaba muy desmembrada, sin embargo nada más apartado de la realidad, si analizamos los tiempos que corren.

Nunca esa derecha latinoamericana apoyada por y desde Estados Unidos quedará dormida, mientras tenga en estas tierras sietemesinos lamebotas que vendan hasta su trasero al norte revuelto y brutal,  y prefieran el escudo con el Águila apretando con sus garras los pabellones todos de Nuestra América.

Ante este panorama que se plantea inescrupulosamente por los vende patria de la América Nuestra, con acciones antisociales, es preciso echar mano al pensamiento martiano, cuando dijo: ¿son los pueblos de América estatuas de ceguedad y pasmos de inmundicia…?. Evidentemente el Maestro nos convoca a buscar en nuestra memoria, a beber de nuestra historia y por sobre todas las cosas a promover todo lo que acerque a los pueblos y a abominar todo lo que los aparte.

Es sin lugar a dudas la hora del recuento y de la marcha unida como la Plata en las raíces de Los Andes, para que de todos esos peligros siga salvándose América, solo esa será la fórmula: UNIDAD, UNIDAD, y UNIDAD, para en fila apretada impedir a tiempo y no para después, que vuelva a extenderse por nuestras tierras los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más.

Sigamos entonces, los hijos de la Patria Grande haciendo realidad el sueño de los próceres, para no permitir jamás que nuestros hijos paguen por nuestros pecados, levantémonos con Guaicaipuro, Paramaconi, con Anacaona, con Hatuey, con ellos hemos de estar y no con las llamas que lo quemaron, ni con las cuerdas que lo ataron, ni con los aceros que lo degollaron, ni con los perros que lo mordieron.

¡! Que no se apague nunca la llamara eterna de los movimientos sociales, para que no deje de retumbar en tierra de titanes la voz de los que antes no tenían VOZ…”

Guajirita Soy

 

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