Padre desde el principio

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Por Marta López Fesser

Cuando Juan Carlos y María decidieron comenzar una familia hace tres años, sabían que solo había una forma de criar a los hijos. “Para que una familia funcione, hace falta un equipo: eso implica compartir todas las tareas y responsabilidades”, afirma Juan Carlos.

Juan Carlos, que sería padre por primera vez, no conocía aún los entresijos de la paternidad, pero sabía que tenía que estar presente. “Hay cosas que no podemos compartir, como la incomodidad o el peso físico del embarazo, pero sí puedo estar ahí para [María], para que aprendamos juntos y compartamos este viaje”, asegura.

Juan Carlos hizo todo lo posible para no perderse ninguna de los exámenes médicos de María antes del parto. En la consulta, la pareja observó que la mayoría de las instrucciones y consejos que les daban se los dirigían directamente a ella. Juan Carlos tuvo que insistir sobre su interés en que lo tomaran en serio. Él quería saber cuál era su función, cómo podía contribuir a que su hijo desarrollara todo su potencial, pero no sabía a quién acudir.

Las políticas favorables a la familia en Cuba

Cuba es uno de los 15 países que disponen de tres políticas sociales y programas básicos para ayudar a madres y padres: educación preescolar pública gratuita durante los dos primeros años; un mínimo de seis meses de licencia de maternidad remunerada para facilitar la lactancia materna; y 12 meses de licencia por paternidad remunerada después del nacimiento del bebé.

Sin embargo, pese a esos programas y políticas, las normas sociales y las barreras estructurales que hay en Cuba dificultan que los hombres participen de manera equitativa en todas las etapas de la crianza de los hijos. Solo el 18% de los padres participan en actividades educativas con sus hijos durante la primera infancia; solo un 33,2% de los niños menores de seis meses de edad reciben los beneficios de la lactancia materna exclusiva, y solo 125 padres pudieron disfrutar su licencia por paternidad entre 2003 y 2014.

Como resultado, muchos niños no se benefician plenamente de tener una figura paterna fundamental durante su desarrollo.

Aprovechar recursos fundamentales

Cuando, hace poco, María se quedó embarazada de Oliver, su segundo hijo, ella y su pareja hicieron todo lo posible para aprovechar los recursos que tenían a su disposición. “Nunca se está suficientemente preparado”, asegura María. “Ser madre o padre significa aprender que tanto lo que haces como lo que no haces tiene repercusiones duraderas en el desarrollo y la felicidad de tus hijos. Es una profunda reflexión vital que te anima a querer hacer bien las cosas desde el principio”.

En esta ocasión, se enteraron de que tenían acceso a clases gratuitas de preparación al parto. “Fueron muy útiles; conocimos a otras parejas en la misma situación”, cuenta.

Además, supieron que María tenía derecho a elegir a una persona que la acompañara en el parto, y Juan Carlos quiso aprovechar esa oportunidad. “Para mí fue una experiencia vital e irrepetible que creo que todos los padres deberían vivir. Es difícil imaginar el dolor y el sacrificio que tienen que sufrir las mujeres”, dice. “Esa llegada te compromete de por vida”.

Juan Carlos conoció esos derechos y servicios gracias a los materiales de comunicación de “Padre desde el principio”, una iniciativa dirigida por los Ministerios de Educación y Salud de Cuba con la ayuda de UNICEF. El objetivo es atraer la participación de los padres informándolos sobre sus derechos, sus responsabilidades y los beneficios de una paternidad compartida de manera equitativa.

María amamantó a sus dos hijos de manera exclusiva durante sus seis primeros meses de vida. “No habría sido posible sin Juan Carlos. Es cierto que yo soy la única que los puede alimentar, pero Juan Carlos ha sido quien se ha levantado por la noche para traérmelos y quien se ha ocupado de las tareas de la casa”.

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La lucha contra las funciones de género para las próximas generaciones

Juan Carlos también fue quien se quedó en casa con sus hijos cuando terminó la licencia de maternidad de María, quien pudo, así, regresar al trabajo. “Ha sido una experiencia maravillosa”, asegura él. “Tener un papel en [sus vidas] desde el comienzo te da seguridad para ocuparte de ellos completamente, ¡y disfrutarlo!”

María está de acuerdo: “no solo ha asumido las funciones tradicionales, como lavar y limpiar, preparar la comida o cuidar al bebé: también han pasado tiempo de calidad juntos, desarrollando un vínculo de padre-hijo que será la base de su relación en el futuro”.

La iniciativa “Padre desde el principio” promueve la responsabilidad parental equitativa desde el nacimiento, precisamente porque si los padres se involucran desde el principio, habrá más probabilidades de que sigan haciéndolo a lo largo de la vida de los hijos. Los padres que se involucran activamente desde el principio no solo demuestran un compromiso mayor para proteger a sus hijos de la violencia y priorizar su educación y su salud: también ponen en cuestión creencias y estereotipos de masculinidad que están profundamente arraigados.

“Al principio, nuestros vecinos pensaban que nuestra forma de criar a nuestros hijos era extraña, pero ya no lo ven así”, asegura Juan Carlos. “Veo un cambio: las generaciones más jóvenes están evolucionando”.

 

Tomado de Unicef

 

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