Por Daily Sánchez Lemus
La Oficina de Asuntos Históricos cumple 53 años hoy. AllÃ, impulsado por Celia, se atesora parte esencial de nuestra historia… Pero ella dejó, sin darse cuenta, otro regalo que pocos conocen:
Asger Jorn[1] se habÃa pasado el dÃa pintando uno de sus murales para la casa de los manuscritos de la Revolución. En una de las paredes interiores del otrora Banco Hipotecario Mendoza, el nuevo tiempo llenaba de sus colores el aire. CorrÃa el año 1968. Celia, la mujer delgadita que archivó los papeles de la guerra y que fue el eje de aquella naciente oficina, complacÃa los deseos del danés de dejar su huella en un sitio de Cuba, más allá de su participación en el Congreso Cultural de La Habana al que Wilfredo Lam le habÃa invitado.
Regresó a la mañana siguiente para completar aquellas dos paredes, y para asombro de todos vio, en una columna, unos dibujos muy singulares: un tanque, un pasto, una palma, un cañaveral, una piña… con sus mismos colores estaban allÃ… La firma al pie de la columna delataba a su autora: Norma.
Era Celia. Cuentan algunos que debió hacerlo en la noche, cuando ya el pintor se habÃa ido. No sé qué extrañas razones la impulsaron a tomar las pinturas y plasmar allà sus trazos. SerÃa acaso su sentido del humor que quiso hacerle esa broma al pintor; serÃa un repentino deseo de soñar el arte en aquellas paredes; o serÃa una sugerencia de temas a Jorn, o la mirada que ella tuvo de los murales que ya habitaban la casa… Lo cierto es que los dibujos en esa pared fueron muestra inequÃvoca de la frescura y la espontaneidad de la Revolución y sus lÃderes…
Cada uno de los dibujos tenÃa su nombre escrito al lado, como bien puede apreciarse en la foto del pintor en el año 68, mientras trabajaba allÃ. Sin embargo, a la luz de hoy, existen los dibujos de Celia en la misma columna, pero sin nombre y sin firma. Aun sin comprobación histórica de cómo se borraron aquellas letras, cuentan que fue ella misma quien mandó a borrar denominaciones y su firma, en acto ya habitual de no querer reconocimiento ni trascendencia.
Lo cierto es que en la oficina de LÃnea y 12 permanecen los dibujos de Celia. AllÃ, ante los ojos admirados de turistas daneses que vienen casi a diario a contemplar la obra de Jorn, y también en las palabras de Armando Gómez, un joven licenciado en Historia del Arte que vela por la obra.
Y allÃ, el famoso pintor, vistiendo de colores la Revolución Cubana que avanzaba a sus 9 años, y acogiendo en su centro los dibujos de una de las guerrilleras más hermosas del pueblo.
La Revolución nació consciente del papel del arte en la vida del hombre, y como tal lo impulsó. Es por eso que la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado es aquella llamada Casa de los Manuscritos de la Revolución en la que se soñó y vivió el futuro… Muy cerca de la casa de la calle 11, donde también Fidel trazaba los caminos de la obra que comenzaba. Repleta de fuerzas el arte de Jorn…y como siempre, el brÃo de Celia.
La casa de los manuscritos de la Revolución cumple hoy, 4 de mayo, 53 años. En ella permanece, desde la hermosa Aida que nos recibe sonriente, hasta el jarrón de flores a Celia siempre frescas-, o el café acabadito de colar para empezar la jornada con ánimos, o la sonrisa y el buen augurio de sus trabajadores, o la fuerza del silencio para contemplar cada imagen de la Sierra.
Allà la lucha y el arte también se unen por siempre.
Ese fue otro de los regalos de la sensibilidad de Celia.
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[1] Asger Jorn (Vejrum, Jutlandia, 3 de marzo de 1914- 1 de mayo de 1973) considerado el pintor más destacado de Dinamarca del siglo XX. Su nombre auténtico era Asger Oluf Jørgensen.
MagnÃfica institución, un paraÃso para los investigadores, por el buen trato y conservación de los documentos, un fondo del XIX también muy apreciado.
Es increÃble, Celia es de las personas que no envejece, no muere, no se enquista, no deja de ser recordada y querida, cada vez que leo sobre ella, o algo de ella, me emociono hasta lo infinito, que capacidad de amar, de luchar, es única, trascenderá en el tiempo.