Nueva reofensiva de USAID y NED en América Latina

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Juan Manuel Karg

En los últimos días se conocieron dos nuevos hechos preocupantes para la soberanía de nuestro continente, con injerencia directa de Washington en ambos. Primero, a través de una investigación de Asociated Press que comprobó que la creación de la red social “ZunZuneo” en Cuba fue financiada por la USAID –Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional- para intentar desestabilizar al gobierno de Castro, tal como denunciaron los tres periodistas que investigaron el caso.
Luego, a través de la filtración mediática sobre la “generosidad” de la NED –Fundación Nacional para la Democracia- con cuatro Organizaciones No Gubernamentales del Ecuador, quienes durante el 2013 recibieron 263 mil dólares para “proteger la libertad de prensa y los derechos humanos” en el país, algo que es afirmado por documentos propios de la NED. ¿Estos son hechos aislados en el mapa geopolítico continental o representan una política de deliberada injerencia de Washington en estos países? ¿Qué antecedentes de intromisión en los asuntos internos de aquellos países que cuentan con gobiernos posneoliberales podemos encontrar de parte de estas agencias?
La revelación de Asociated Press sobre los nexos de Estados Unidos con la creación de una red social contra el gobierno de Raúl Castro en Cuba sacudió el tablero de los informes periodísticos de orden internacional a inicios de este mes. En la investigación de los periodistas Desmond Butler, Jack Gillum y Alberto Arce se da cuenta de la participación directa del funcionario norteamericano Joe McSpedon en la creación de “ZunZuneo”, una red de mensajería cuyo objetivo era llegar a miles de cubanos con el fin de desgastar al gobierno de Castro, intentando crear una “primavera cubana” –tal como figura en los propios informes de USAID, quien financió el proyecto-. Para su plan, McSpedon contrató a especialistas en comunicaciones y alta tecnología provenientes de Costa Rica, Nicaragua, y Denver y Washington en los EE.UU. Su intención era, tal como afirmó AP en su extensa narración sobre estos hechos, crear “un intricado sistema de empresas fachada con una cuenta bancaria en Islas Caimán” para de esta forma ocultar el ´detrás de escena´ de la red al propio gobierno cubano.
¿Cómo crearía “ZunZuneo” la base de suscriptores para luego desarrollar su finalidad última? Usando “contenido no controversial”, de acuerdo a la descripción de informes de la propia USAID: noticias, música y publicidades, para una primera etapa de creación de audiencia sin ningún contenido político –así, llegó a los 40 mil suscriptores en la isla-. “No se mencionará en lo absoluto la participación del gobierno de Estados Unidos”, se puede leer en un texto de preparación de Mobile Accord, uno de los contratistas del proyecto, quien allí mismo afirmaba que este recaudo sería “totalmente crucial para el éxito a largo plazo del servicio”. USAID proyectaba, de acuerdo a la investigación de AP, que luego de la creación de audiencia, se procedería a la etapa de comenzar a enviar contenido político, a fin de hacer convocatorias “espontáneas” para, tal como afirma el proyecto, “renegociar el equilibrio de poder entre el Estado y la sociedad”.
Ecuador, en tanto, es otro de los focos informativos sobre esta nueva reofensiva de las agencias de Washington. Ocurre que allí la NED ha garantizado financiamiento a cuatro ONG que, durante 2013, han efectuado tareas de “protección a la libertad de expresión de periodistas” y “defensa de los derechos humanos”, con el desembolso de más de 263 mil dólares de parte de la agencia norteamericana. ¿En qué contexto se da esta información sobre el financiamiento de la NED a estas ONG´s? Justo luego de que, en el informe anual de Washington sobre DDHH en el mundo, Ecuador se sumara a la “lista negra” por, supuestamente, no garantizar una plena libertad de expresión en su territorio. Hay que recordar que, a fines de 2013, se anunció la salida de USAID de Ecuador tras la cancelación de los proyectos que la agencia tenía con Quito, tras lo cual el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño declaró que “si USAID decidió irse, no les vamos a rogar que regresen”.
Llegados a este punto es bueno relacionar estos recientes casos con la expulsión de la ONG danesa Ibis de territorio boliviano, luego de que el gobierno de Evo Morales afirmara contar con pruebas fehacientes del involucramiento de Ibis en la política interna del país. A su vez, USAID había también salido de Bolivia previamente a estos hechos, también acusada de accionar contra el gobierno de Morales. El nexo entre estos hechos y los “nuevos” que detalláramos con anterioridad es claro: ante una situación de mayor inestabilidad en la Venezuela Bolivariana, donde el propio gobierno ha denunciado en reiteradas ocasiones la intromisión de Washington durante las protestas recientes, las agencias norteamericanas siguen actuando sobre otros países de gobiernos posneoliberales en el continente –en particular, tal como vemos por los ejemplos que mencionamos, los de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA-. No es extrañar que, tras el triunfo del candidato de la “nueva derecha” Mauricio Rodas en la alcaldía de Quito, Ecuador pase a ser uno de los objetivos ´privilegiados´ de Washington en la región (más allá de que Rafael Correa ya anunció que irá por una reforma constitucional que le permita poder presentarse nuevamente, en las próximas presidenciales).
Esta “nueva reofensiva” de las agencias de Washington, conocida tan sólo una semana después de las nuevas revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje de la NSA a 122 presidentes de todo el mundo, sigue mostrando la voracidad con la que EEUU actúa en el plano internacional –y, en particular, en nuestra región, su otrora “patio trasero”-. De no mostrar firmeza y autonomía respecto a estos intentos deliberados de injerencia en América Latina, los gobiernos latinoamericanos –y en especial los posneoliberales- correrán el riesgo de sucumbir ante esta nueva fase de Washington, que cuenta con la vigilancia y la acción “vía terceros” (sean estos ONG´s o empresarios de las telecomunicaciones) como partes indisolubles de un mismo plan: la desestabilización. Al parecer, contrarrestar a la nueva fase de injerencia de EEUU -más silenciosa, pero con difusos límites éticos y morales- será un desafío importante para los países que buscan un orden social diferente, más justo y solidario, y que por ello enfrentan día a día los embates de una potencia con cada vez menos escrúpulos.
– Juan Manuel Karg, Licenciado en Ciencia Política UBA, Investigador del Centro Cultural de la Cooperación – Buenos Aires.

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