Nuestros delegados y su deber sagrado de servir al pueblo

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Por Carlos Heredia Reyes

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El delegado/a debe ser un líder natural de la comunidad, elegido libremente por los ciudadanos.

Cuando el domingo 17 de diciembre, en las ceremonias de constitución de las 15 Asambleas Municipales del Poder Popular  (AMPP) en La Habana tomen posesión de sus cargos -y presten juramento-  los mil 331 delegados de base elegidos por el voto directo y secreto de sus electores,  comenzará para estos hombres y mujeres un capítulo interesante en sus vidas.

Algunos de ellos fueron reelectos para el cargo, y otros asumen esta responsabilidad por primera vez, pero todos tendrán en común la tarea de representar dignamente a ese pueblo que los eligió por sus méritos, capacidad y fidelidad a la Revolución, al Partido y a Fidel.

Por estos días recibieron un seminario  de preparación en el que conocieron las características socioeconómicas de la localidad, profundizaron en la Ley Electoral y en las particularidades del sistema cubano de las elecciones, así como estudiaron las funciones y atribuciones de las AMPP y  los deberes y derechos de los delegados.

Ellos inician este nuevo periodo de mandato, de dos años y medio, con la particularidad de contar con el nuevo cargo de vicepresidente para el órgano de la administración municipal, por lo que el asunto también fue tratado en las sesiones de capacitación, junto con el tema de la designación del secretario de la Asamblea y de los miembros del Consejo de la Administración Municipal (Cam).

Asumen su papel con la claridad de que “la célula  básica de toda la estructura del Poder Popular cubano es la circunscripción, cuya concepción y funcionamiento convergen esencialmente en la figura del delegado y representa los aportes más legítimos y auténticos de nuestro sistema democrático”.

Aunque muchas personas no lo ven así, la circunscripción no es un órgano del Poder Popular;  no constituye una instancia intermedia a los fines de la división político- administrativa, ni dispone de estructuras administrativas subordinadas, como bien señala el sitio web del Parlamento cubano.

Las circunscripciones electorales se crean en cada municipio a partir del número de habitantes en ciudades, pueblos, poblados y caseríos o dispersos. En aras de facilitar el trabajo o  vínculo del delegado con la población, tendrá 200 habitantes como mínimo y 3000 como máximo.

Eso sí, el delegado debe ser un líder natural de la comunidad, elegido libremente por los ciudadanos, pero no es la máxima autoridad de la circunscripción, pues tal mérito recae en el conjunto de todos los electores que lo eligieron, como en reiteradas ocasiones ha aclarado Esteban Lazo, presidente del Parlamento cubano.

Y en este hecho reside lo esencial, que convierte en real la participación de las masas en el poder estatal.

Sus funciones van más allá de las de gobierno, pues también debe ser amigo y confidente de sus vecinos, y es que como líder popular debe conocer cuanto acontece a su alrededor, orientar y apoyar a sus electores ante los problemas

Nuestros delegados pueden ser elegidos o designados  también para los cargos siguientes: presidente o vicepresidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, presidente de una Comisión Permanente o Temporal de Trabajo de la referida Asamblea,  delegado a la Asamblea Provincial del Poder Popular, e integrante de una de sus Comisiones Permanentes o Temporales de Trabajo, como advierte el sitio web del Parlamento.

También alguno de ellos puede asumir la responsabilidad de presidente o vicepresidente de un Consejo Popular, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, e integrante de una de sus Comisiones Permanentes o Temporales de Trabajo, o miembro del Consejo de Estado.

Pero en su labor cotidiana estos representantes del pueblo están llamados a  mantener un vínculo real, permanente y sistemático con sus electores, atendiendo y viabilizando  los asuntos planteados por estos; a trabajar constantemente para conocer sus problemas y las causas que los generan; así como la de reclamar, cuando sea necesario , de  quien corresponda, la adopción de las medidas que se requieran para resolverlos, a fin de lograr una respuesta rápida  y contribuir a elevar su autoridad ante los electores.

Los delegados tienen el deber de reunirse con sus electores por lo menos dos veces al año, con el objeto de rendirles cuenta de su gestión personal, previa programación aprobada por el presidente de la Asamblea Municipal, y exigir para que nunca se deje de dar una explicación a cada ciudadano que vaya a solicitar o pedir algo, para que nunca se le mienta y se le explique con honestidad y franqueza, si se puede o no resolver su problema.

De no cumplir cabalmente con sus obligaciones o deberes, pueden ser revocados en cualquier momento de su mandato, por el mismo pueblo que un día los eligió.

Radio Napolitana

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