“No es un año electoral normal”

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elecciones-usaPor Lisbet Penín Matos

¿Quién será el ganador de los comicios el próximo 8 de noviembre? ¿Hillary Clinton o Donald Trump? Son simples preguntas que hoy, a solo cinco días de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, muchas personas repasan una y otra vez. Definitivamente, las opciones son escasas, y son los segmentos poblacionales en ese país quienes votarán por el menor de los males.

Paradójicos resultan los antecedentes. Debates presidenciales en los que, en argot de los cubanos, “hubo de todo”. Candidatos inseguros, carencia de ética e intercambio de acusaciones fueron aspectos que aderezaron el show e impidieron a los espectadores replantearse algo más que la selección de uno de los aspirantes, y es el funcionamiento de un sistema electoral que constituye una pieza más dentro del rompecabezas.

Estas elecciones serán “diferentes”. Sí, pues por primera vez desde su creación, la Organización de Estados Americanos (OEA) “fiscalizará” el proceso eleccionario en Estados Unidos. ¿Interesante, no? Pero la bondad de esta organización no es fortuita, pues, para ello en primer lugar, era necesaria la aprobación del gobierno estadounidense, el cual aceptó con la intención de limpiar su desprestigiada imagen en América Latina.

¿Qué ocurriría si Luis Almagro, Secretario General de la OEA, criticara públicamente el proceso eleccionario en Estados Unidos? Su sustitución sería inmediata, independientemente de que el sistema electoral estadounidense es uno de los menos democráticos del continente.

Pero el tema de la OEA alcanza para otro trabajo. Volvamos al punto inicial.

Dentro de solo cinco días, el país que promueve alrededor del mundo modos y estilos de democracia y sistema político tendrá un nuevo presidente, o presidenta. Lo que despierta la curiosidad en muchas personas es el hecho de que ambos aspirantes tienen lados oscuros, que sin dudas influirán en las urnas.

Desde mi punto de vista, es algo más que elegir al partido demócrata o republicano, pues en ese juego influye la integridad personal, los principios y la moral de cada uno de los aspirantes. El hecho de estar involucrado en escándalos políticos de cualquier índole representa el irrespeto al pueblo y la deslegitimación del sistema.

Del historial de Hillary Clinton se conoció que el pasado día 28 de octubre el Director del FBI reveló haber encontrado una cantidad indeterminada de correos electrónicos de Huma Abedin, (una de las principales colaboradoras de la Clinton) que podrían estar relacionados con la candidata cuando era Secretaria de Estado. De esta manera quedaba activo el aparente caso cerrado del servidor privado que utilizaba la aspirante en el Departamento de Estado.

Además de ello, otras de sus posturas que suman detractores fueron su apoyo a la guerra de Irak y a la intervención militar en Libia por parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Ahora es el turno de Trump. Un candidato muy peculiar que se caracteriza por su explosividad, por lo que muchos seguidores del partido republicano no comparten su discurso político. Innumerables han sido sus muestras de discriminación hacia la mujer, racismo y declaraciones antiinmigrantes. Sin embargo, un sondeo realizado este martes, 2 de noviembre, por ABC News y The Washington Post reveló que el magnate atesora una intención de voto del 46% ante la ex Secretaria de Estado, quien conserva el 45%. Según expone el sondeo, el escándalo de Hillary Clinton por las investigaciones del FBI provocó una caída de siete puntos, al tiempo que muestra el entusiasmo de los seguidores de Trump con su candidatura.

El diario The New York Times calificó en un editorial a Donald Trump como “el peor candidato de uno de los grandes partidos de la historia moderna estadounidense”, y realza los valores de su contrincante al expresar: “Con más de 40 años de vida pública, Hillary Clinton ha estudiado estas fuerzas y sopesado las respuestas a estos problemas. Nuestro apoyo se fundamenta en el respeto a su intelecto, su experiencia, su dureza y valor en una carrera de servicio público casi continuo y siendo a menudo la primera si no la única en cada campo”.

Todos conocemos que, durante la campaña electoral, la ex primera dama de EE.UU. siempre tuvo la delantera en sondeos y encuestas de intención de voto, pero ya vemos cómo cambian las cosas de la noche a la mañana.

Solo queda por esperar los resultados el 8 de noviembre. Un día que no por esperado se convertirá en muestra de democracia en Estados unidos, sino que será una jornada donde simplemente uno de los dos; Hillary o Trump, será presidente. Con los sucesos y los conflictos en que aparecen involucrados estos aspirantes, la opinión del diario neoyorkino se vuelve certera cuando afirmó: “no es un año electoral normal”.

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1 Comentario

Oliver Tomás Hardy López dijo:

Al fin y al cabo todo es un gran negocio.

3 noviembre 2016 | 09:37 am