Menos mal que están vivos #7CongresoPCC

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¡Qué siga vivo este bendito pueblo que ha dado tantos millones de héroes epónimos!

Por Frank Agüero Gómez

La incidental frase del Primer Secretario de nuestro Partido, en momento tenso de su informe Central al VII Congreso, el sábado último, provocó la carcajada de los delegados e invitados al evento cimero de la nación.

“Me han pasado una nota que dice: “Es­tamos en vivo”. Yo creo que lo que estamos es vivos (risas y aplausos)”.

Algunos elogiamos la agilidad mental de Raúl, exponente común de un cubano que, siendo octogenario, no ha perdido el vigor, agilidad y frescura que lo ha identificado junto a rasgos como su lealtad a Fidel, la Revolución y el Partido que también él contribuyó a forjar, y la consagración a educar a su no corta familia junto a su eterna Vilma.

 Un veterano que lo seguía atentamente, desde el televisor de su casa, gritó como para que lo oyeran vecinos y transeúntes.

 “Menos mal que están vivos los dirigentes históricos… ¡Ahora es cuando más falta nos hacen!”.

Discreparon algunos. No porque los ya muy mayores no tengan derecho a retirarse a leer, contarles historias a sus descendientes o hacer lo que les plazca. De sobra tienen, han dedicado más de dos terceras partes de sus vidas a pensar, crear y defender la obra que hoy disfrutan la mayoría de cubanos. Bajo su orientación, nacieron invaluables tesoros materiales y espirituales que algunos inconscientes subestiman o creen tan naturales como el calor y sol sofocantes de este pedazo de mundo. Otros no tuvieron siquiera ese privilegio. En no pocos “vivos” hay cierta envidia por tanta energía que se burla del paso inexorable del tiempo.

Tratando de reflexionar y seguir simultáneamente las ideas centrales del informe partidista, uno se da cuenta cuánto se ha avanzado en este largo camino y cuánto nos falta todavía.

Se recuerdan los límites de los que partió la Revolución en 1959, los no pocos tropiezos por idealismo, ignorancia y mala fe, o por traiciones y pérdidas irreparables, se siente orgullo de que aquí estamos, pese a los que desde afuera no lo quisieran, y siguen conspirando para engañar a los desmemoriados o a los ignorantes, porque no soportan al pueblo empoderado de verdad y no como ahora hipócritamente pretenden erigirle el trono al que nunca le permitieron acceso.

No es poco lo que se ha hecho desde el VI Congreso.

Eterno inconforme y defensor de la crítica y autocrítica, Raúl insiste en su informe en la censura merecida a las mentalidades retrancas, fustiga a los que no quieren salir de la rutina, tal vez porque con ella mantienen privilegios que irritan a la población.

O a los que claman por otros “cambios”, creyendo que la Revolución va a desmontar la pirámide del poder y ellos terminarían cobrando intereses por todo lo que aquella hizo y seguirá haciendo por los trabajadores, los humildes y sectores más desprotegidos.

Pero esa reversión no parece posible, asegura el General de Ejército, ni tampoco se contemporizará con el quietismo de militantes, revolucionarios y la población frente a lo mal hecho, la especulación, la corrupción, la burocrática insensibilidad ante las urgencias y necesidades inminentes que vienen de lejos y no pueden esperar a mañana, una vez tomadas decisiones, que como él dijo requieren que la población conozca y los dirigentes políticos y todas las estructuras estatales y sociales luchen por su control y ejecución.

Lo dice sin tapujos. El papel revolucionario de las organizaciones estatales, política y sociales es “en­frentar cualquier situación que dañe a la población, ni mucho menos decir: ‘es una cuestión del Gobierno, yo no me puedo meter’. Yo, Partido; yo, Gobierno, de cualquier nivel; y yo miembro de una organización de masas me metería en cualquier problema injusto que afecte a nuestra población”.

También advierte para que nunca se haga realidad la aviesa intención de desmembrar a este pueblo y confundirlo, vendiéndole las ilusas virtudes de la llamada democracia multipartidista burguesa, lo cual sería igual a minar el principal baluarte de la resistencia durante tantos años, lo que ha permitido sortear sacrificios y mantener vivas las esperanzas en que es posible construir una sociedad moderna, próspera, eficiente y socialista, en un país independiente y soberano.

Sí, hace falta que vivan más años los hombres y mujeres que nos inspiraron estas ideas, pero la mayoría sabe que ellos no pretenden detener el reloj biológico, aunque seguirán luchando hasta el último aliento por la sociedad que soñaron.

Lo que si no puede perecer es el espíritu que ellos sembraron, ni en las generaciones de mayores ni en las nuevas llamadas a tomar el relevo, menos aún las ideas que defendieron y los valores éticos que cada vez más deben extenderse hasta borrar toda huella de individualismo e injusticias sobre esta tierra del Caribe que tantas esperanzas concita.

¡Qué siga vivo este bendito pueblo que ha dado tantos millones de héroes epónimos!

Tomado de Cubahora

http://www.cubahora.cu/politica/menos-mal-que-estan-vivos

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