Por Claudia DÃaz Pérez

Todas las grabadoras y cámaras buscan la imagen y las opiniones del joven Elián. Los periodistas quieren sus declaraciones. Dieciocho aniversario de la Batalla de Ideas y él cumple 24 años. Dice que no siente muerto a Fidel, pero sin dudas extraña su presencia en el dÃa de su cumpleaños, su llamada, su interés por conocer cómo es la vida de ese amigo, que por edad puede ser su nieto.
En las clases de Periodismo aprendà que detrás del acontecimiento noticioso hay historias latentes, individuales. Prefiero adentrarme en las subjetividades más allá de la redacción de la nota. Por ese motivo no dejé de mirarla. Puede que en algunos momentos se haya percatado, a pesar de mis gafas oscuras. Pequeña de estatura, pero con alta dosis de sencillez, humildad.
A su lado el nieto mayor, por el que tuvo que dejar de ser la Mariela de la calle CossÃo de Cárdenas para ser una abuela pública, una Mariana del nuevo siglo XXI. Mariela Quintana, abuela paterna del niño Elián González, acompañó a su hijo Juan Miguel en la lucha por traer de vuelta a Cuba al pequeño.
Estoy segura que cuando Fidel intercambió con esta familia de la Ciudad Bandera, la mirada de Mariela constituyó una convincente influencia para construir una certeza: El lugar de Elián, quien habÃa acabado de presenciar que el final de su madre era aquÃ, al lado de esa abuela, de su familia.
Cuando concluyó el emotivo acto frente al Museo A La Batalla de Ideas me le acerqué y le pedà una entrevista. Nadie mejor que Mariela, quien junto a la fallecida abuela materna de Elián, Raquel, iniciaron las marchas de las mujeres cardenenses.
Me dice que no, que para qué ella, que entreviste a otros que se expresan mejor. Manifiesto mis argumentos y su nieto, quien desde cerca es testigo de nuestra conversación, interviene:
-abuela, sÃ, dale la entrevista, hazlo por mà que nunca te pido nada. Eso lo dice Elián y ella sonrÃe.
¿Cómo puede negarse a ese pedido de su nieto querido por el que hizo, sin dudas, unos de los mayores sacrificios de su vida?
“Encabecé la primera marcha de las madres y abuelas en Cárdenas y cómo no hacerlo si se reclamaba el regreso de mi nieto Elián a nuestro hogar, seis meses después se logró la victoria. Luego se sumaron las madres y esposas de los cincos héroes y nosotras junto a las mujeres cardenenses las acompañamos. Hoy lo hacemos como cada diciembre en los últimos 18 años porque el imperio no cesa y el bloqueo es más fuerte.
Estoy satisfecha con su respuesta. Tiene las manos temblorosas y con la grabadora apagada me confiesa que se negó al inicio a darme la entrevista porque pensó que le hablarÃa de Fidel y a ella ante la emoción se le escapan las palabras para hablar del Comandante. Sus ojos parecen un estanque a punto de desbordarse y es que Fidel es el artÃfice hoy de la felicidad de su nieto, de su familia.