Maceo, hombre temido y respetado por sus enemigos

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Susy Sosa

El Mayor General Antonio Maceo Grajales, ha sido fuente de inspiración de muchos escritores  apasionados y admirados por la vida tan intensa que vivió este legendario patriota, se ha escrito sobre su valentía en el combate, la entereza de principios, la gran inteligencia que poseía, la actitud digna y respetuosa frente al enemigo, la hidalguía ante los conflictos, y sobre los planes de atentados organizados en su contra, describen cómo fueron concebidos y preparados, cómo recibió la ayuda solidaria de amigos y hermanos que le permitieron sobrevivir a ellos.

Sirve de fuente de inspiración a este trabajo los trabajos realizados sobre los planes engendrados para arrebatarle la vida, se ha compilado algunas ideas y experiencias de historiadores que han dedicado parte de su obra a investigar esta actividad enemiga a que fue objeto la figura del Titán de Bronce, hombre temido por  adversarios y querido por todos los cubanos dignos.

No es coincidencia que sus enemigos hayan querido, de manera obsesionada, arrebatarle la preciosa vida, les invadía el temor hacia el mulato mambí, que desde su primer combate el 12 de octubre de 1868, dos días después que Céspedes lanzara el grito de inicio de las luchas por la independencia ¡¡Viva Cuba Libre!!, contra las fuerzas españolas, demostró coraje, decisión y  gran capacidad de lucha que lo llevó al grado de sargento, 3 meses después; el 26 de enero de 1869, es ascendido a teniente coronel por las exitosas operaciones en diferentes combates y el 22 de marzo de 1872 ya recibía el diploma de coronel, firmado por el presidente de la República en Armas Carlos Manuel de Céspedes, por el camino de victorias ante el Ejército español.

Desde abril de 1869 es condenada parte de la familia Maceo, su padre Marcos y hermanos Rafael y Miguel, a la pena de muerte con arreglo a lo dispuesto por la ley garrote vil y el 1ro de marzo de 1871 se publica las sentencias de muerte e incautación de bienes, dictadas por un Consejo de Guerra español, contra casi toda la familia Maceo entre los que se incluían Antonio y José.

Desde el propio inicio de las lecturas para recuperar información sobre el Titán de Bronce, pude sentir la similitud y continuidad de la estirpe de Maceo que acompañó a Fidel durante toda su vida de guerrillero.

Maceo al igual que nuestro Comandante en Jefe fue blanco de innumerables planes de atentados, modalidad enemiga que siempre ha acompañado a los que no han querido ver nuestra Patria libre y soberana, pero también quiso el destino, en algunos casos, y en otros la ayuda solidaria de hermanos caribeños, que se librara de todos ellos.

En carta dirigida a Máximo Gómez el 6 de febrero de 1880 le narra como amigos de las Islas Turcas [1] lo alertaron de un plan de atentado contra su persona por parte de dos generales de la Isla, “… se me presentaron Díaz y Pérez, diciéndome que les interesaba que yo fuese a ver las armas… En este punto nos interrumpió cierto individuo que llamándome aparte me comunicó que Díaz y Pérez eran las personas de quienes se decía que estaban encargadas de asesinarme…”[2]

Maceo fue víctima de engaños, por ejemplo: supuesta venta de armas de fuego; disparos a quema ropa; persecuciones; intentos de reclutamientos de amigos y amigas; delaciones a las autoridades de su presencia en determinados lugares; proposiciones de ayuda; vigilancia constante; envenenamiento de comida y frutas, así como puñaladas que quiso el destino no llegaran a su varonil figura, dado que no se encontraba en el lugar donde el enemigo atacaba, me refiero a una noche de julio de 1880 en un campamento mambí, un colombiano hundió su puñal en la hamaca donde presumía dormía Maceo e hirió en un brazo al General Deogracia Marty,[3] que en esos momentos se encontraba durmiendo en el lugar  del General cubano.

Unas veces por interés de la patria y otras obligado por la persecución a que estaba sometido visitó varios países de la región y fue en ellos donde se gestaron diversos planes de atentados contra su vida: Haití, Santo Domingo, Jamaica, Honduras, Costa Rica, Panamá, entre otros. Pero al igual que Fidel, recibió ayuda solidaria y muchos fueron los amigos y personas con decoro que evitaron que se llevaran a cabo esos planes: confidentes dentro de los consulados; servicios de inteligencia de los países caribeños; cartas de denuncias de vecinos de localidades de algún país del Caribe; compañeros de lucha; su hermano Marcos, que en una oportunidad viajó de Jamaica a Hondura para alertarlo de un nuevo plan contra su persona.

También el presidente de República Dominicana, Gregorio Luperón [4], defendió y apoyó la causa por la independencia cubana protegiendo a Maceo durante su estancia en ese país.

Refiriéndose a la solidaridad del pueblo haitiano Maceo escribió una extensa carta a Máximo Gómez, donde le expresó “Es verdad, amigo mío, que puedo decir, por los datos que usted ha visto aducidos, que encontré en Haití el Judas que hay en todos los pueblos; pero sería una solemne injusticia si no confesara que no hallé en el resto de los habitantes quien no me hiciera las más cumplidas demostraciones de aprecio y simpatía por nuestra causa […][5]

Igual demostración de admiración y protección a la figura del valeroso mambí la dio el gobierno de Santo Domingo que sometió a prisión a un empleado del Consulado español, que planeaba atentar contra la vida de Maceo, también el General Ulises Hereaux puso a disposición de Maceo todos los recursos para proteger su vida, debido a lo cual agradeció públicamente la actitud del general y del gobierno dominicano.

Sobre los planes de asesinato le escribió una carta, el 20 de agosto de 1895, a su esposa María Cabrales donde le señalaba ” Los españoles no se cansan de enviar asesinos á que me maten, y espías á que descubran campamentos de las fuerzas y mi residencia; pero todo es en vano; los que llegan los conquisto o desaparecen“.[6]

Siempre criticó duramente al gobierno español por el empleo de esta modalidad enemiga, y era del concepto que no importaba la eliminación física del individuo, sino la causa y las ideas por la que se lucha por la defensa de la patria amada, referente a esto Maceo en comentarios que hiciese a la carta que dirigió al General Polavieja el 14 de junio de 1881, escribió “… ha descendido nuevamente, y a favor de la traición, de la mezquina idea del exterminio del individuo, como si con su muerte se arrancara la idea infiltrada en el corazón y en la conciencia de una sociedad: antes tendría lugar el hecho de que exterminados los cubanos, la idea de independencia haría insurrectos a los peninsulares.”[7]

Maceo estimaba como un método deshonroso el asesinato a traición, así fuese del enemigo de quien se tratase, y se caracterizó por la denuncia oportuna de los planes de atentados no solo contra su persona, sino también contra sus enemigos, no silenciaba su voz, dando muestra de valentía y de una gran inteligencia militar, valores apreciados también en nuestro Comandante en Jefe, fiel heredero de la valentía de nuestros próceres.

Referente a este aspecto en carta dirigida al Coronel Flor Crombet el 4 de marzo de 1878 al conocer del plan de asesinato del capitán general de las fuerzas españolas Arsenio Martínez Campos, aprovechando la asistencia de éste a la entrevista pedida por el General Maceo, para discutir acerca de las condiciones de una paz digna expresa:

“Desde que me encontraba herido en Loma de Bío se me dijo que el general Díaz, el jefe de esa brigada y otros tenían el plan de mandar a asesinar a Martínez Campos, y que al efecto tenían ya hombres pagados para llevar la empresa a cabo, aunque estaba grave quise contribuir para que no se realizara, creyendo que los cubanos, con ese hecho, se harían pequeños y en particular escribí a usted, temiendo que su nombre se confundiese con los de aquellos que no presentan el cuerpo a las balas y que apelan a tan reprobable medio; aunque estaba convencido que usted no tan sólo no tomaría parte en asunto tan asqueroso, sino que trataría de evitar que otro lo cometiese: semejante hecho no es digno de hombres como usted, por cuya razón tomé con tanto calor la cosa, a fin de que usted no tomase parte en el asunto y que lo impidiese si posible le fuera. … pero llegó a mi conocimiento que pretendían que trancase al general Campos el día de la conferencia; llénome de indignación cuando lo supe, y dije que el hombre que expone el pecho a las balas y que puede en el campo de batalla matar a su contrario, no apela a la traición y a la infamia asesinándole, y que aquellos que quisiesen proceder mal con ese señor, tendrían que pisotear mi cadáver: no quiero libertad, si unida a ella va la deshonra”.[8]

Cuando Martínez Campos supo de ésta actitud del Titán, le escribió el 29 de abril de 1878, una carta expresando su deseo de “estrechar como amigo las manos del que había sido enemigo leal”.[9]

Fueron muchos los ejecutores de estos intentos de asesinatos, hombres de diferentes nacionalidades: dominicanos, colombianos, haitianos, traidores cubanos, hondureños, etc. Era tanto el odio y el miedo hacia el Titán de Bronce que presidentes de países caribeños, generales, coroneles, cónsules, vice cónsules daban las órdenes y en muchos casos la ejecutaban ellos mismos.

Maceo demostró ser un hombre sensible y sencillo, capaz de perdonar hasta los propios actores de planes de asesinatos contra su persona, algo que siempre ha practicado Fidel. Fue siempre respetuoso con sus enemigos y con las autoridades de los países que le dieron abrigo.

El 14 de noviembre de 1894 Maceo le dirige una carta a Rafael Iglesias Castro, Presidente en aquella época de Costa Rica, donde con mucho respeto se disculpa y da explicaciones del incidente que se produjo en la calle a la salida del “Teatro Variedades”, donde se encontraban mujeres, provocado por individuos que atentaron contra su vida, del cual fue objeto de una herida por la espalda, y para salvaguardar la integridad de las personas que pasaban por el lugar no utilizó arma alguna para defenderse, a riesgo de perder su propia vida.

“… ni antes ni después de la herida que recibí, hice uso del arma de fuego que, de costumbre, llevaba conmigo, por temor de hacer daño á las personas inocentes que cruzaban la calle en los momentos del ataque…” “Debo, asimismo hacer constar que considero de poca importancia física y menos importancia moral la herida que recibí… Concluyo, Sr. Presidente, haciendo votos porque el orden y la paz no vuelvan á turbarse por ninguna causa, y porque no se pida cuenta á los autores de esa agresión…”[10].

Cuando leí las cartas escritas por Maceo a diferentes personas, percibí y me enorgullezco de haber tenido la experiencia personal de conocer la sensibilidad, la educación y firmeza de carácter del Titán de Bronce, porque solo hombres como Maceo saben dejar a un lado los sentimientos personales y anteponer los sentimientos patrios y de respeto por los pueblos hermanos. En la misma carta al Presidente de Costa Rica le expresó: “Cualesquiera que sean las opiniones mías en los asuntos políticos de mi tierra, he respetado y respetaré siempre la hospitalidad de este país…”[11], se requiere de mucha valentía y de una gran dignidad para actuar como actuaba el mambí cubano.

Maceo como todos los grandes hombres han tenido a su lado excelentes mujeres que los han acompañado en todas las proezas que han desempeñado, el amor del Titán fue María Cabrales su compañera inseparable, mujer que estuvo a su altura en los campos mambises donde perdió dos hijos por falta de medicamentos y alimentos, curó sus heridas, no se ocultó de las descargas enemigas para estar a su lado y defender la patria; después de la pérdida de su compañero siguió luchando, desde Costa Rica, por la libertad de la patria amada, recaudó recursos y reunió a las mujeres cubanas que allí vivían para fundar un Club de patriotas para apoyar al Partido Revolucionario fundado por Martí.

Loynaz del Castillo en uno de sus escritos el 15 de diciembre de 1894 apuntó de la inigualable mambisa “Cuántas veces María Cabrales de Maceo, de pie junto a la bandera cubana, parecía ella misma, la personificación austera y generosa, con todos sus dolores y toda la sublime grandeza, de nuestro ideal redentor”[12]

Fue entonces ella quien conservó celosamente un baúl en el que no atesoraba joyas ni valores materiales, sino documentos, periódicos, telegramas y cartas originales del Titán de Bronce, escritas a su amada esposa, amigos y compañeros de lucha, así como misivas remitidas a él por Martí, Máximo Gómez, Flor Crombet y Loynaz del Castillo, que llegaron a la patria a mediados de 1899 de manos de la propia María, pero solo fueron develadas algunos años después, en 1922, por Gonzalo Cabrales sobrino político de Maceo, el cual agrupó y organizó en el libro titulado “Epistolario de Héroes” para dar a conocer en este impresionante ejemplar las vivencias, ideas, estrategias, criterios personales de uno de los hombres más valientes que ha tenido la patria.

Maceo al igual que el Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara es un digno ejemplo de hombres que luchan toda la vida por defender la patria amada y a pueblos hermanos, en junio de 1884 escribió “Cuando Cuba sea independiente solicitaré del Gobierno que se constituya, permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América…”. [13]

El Comandante Che Guevara, recordando el pensamiento internacionalista de Maceo, dijo junto a la tumba del Titán, el 7 de diciembre de 1962 “… mientras quede en América, o tal vez mientras quede en el mundo un agravio que deshacer, una injusticia que reparar, la Revolución cubana no puede detenerse, debe seguir adelante y debe sentir en sí todos los males de este mundo oprimido en que nos ha tocado vivir…”[14]

Nuestros próceres nos abrieron el camino y nos enseñaron que la libertad se conquista peleando, fueron respetados y admirados por la manera en que se entregaron a la causa que defendieron, por la firmeza y heroicidad que enfrentaron al enemigo, por la manera tan digna que vivieron. Maceo se convirtió en paradigma de valentía, bravura, en hombre de acción y de pensamiento, como dijera Martí Maceo tiene en la mente tanta fuerza como en el brazo”. [15]

Estudiar la vida del Titán de Bronce engrandece el espíritu de todo revolucionario, seguir su ejemplo constituye un camino a seguir por todas las generaciones de cubanos que queremos mantener la libertad alcanzada, conocer que la historia cubana se forjó de hombres que pelearon en aproximadamente 800 combates por la defensa de la patria y que recibieron más de 20 heridas en su cuerpo nos engrandece el alma y nos sirve de guía para continuar combatiendo contra todas las modalidades de actividad enemiga que el imperialismo emplea contra nuestro pueblo.

Fidel, el más digno de los herederos de nuestros mambises,  expresó: “Maceo es nuestro, su gloria y su memoria continuaremos honrándola de mil formas diferentes; su gloria y su memoria continuaremos honrándola en el trabajo, en las luchas, en el cumplimiento de nuestros deberes internacionalistas y fundamentalmente con nuestro patriotismo, dispuestos a hacer realidad aquellas maravillosas palabras: “¡Quien intente apoderarse de Cuba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la contienda!”[16]


[1] Islas Turcas o Turk Island. Al Norte de la Isla la Española. (Haití/Santo Domingo) territorio británico de ultramar, es decir: posesión inglesa (417 km2) (45 000 habitantes hoy) Son 8 Islas principales y más de 20 cayos. Capital Cockburn-Town.

[2] José Antonio Portuondo. El pensamiento vivo de Maceo. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1971, pág.36-37.

[3]Damaris Torres Elers. La muerte burlada varias veces. http://cultstgo.cult.cu/centroamaceo/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=157< >.

[4] Gregorio Luperón (1839-1897), patriota dominicano que participó en la lucha por la independencia y fue presidente provisional de la República en 1879. Nació en Puerto Plata en 1839. De origen humilde y formación autodidacta poseía dotes para la oratoria y la estrategia militar. Participó en la guerra de la Independencia desde 1863 y fue reconocido como general de las tropas rebeldes.

[5] José Antonio Portuondo. El pensamiento vivo de Maceo. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1971, pág.49-50.

[6] Gonzalo Cabrales. Epistolario de héroes. Imprenta El Siglo XX, Habana, 1922, pág.80.

[7] José Antonio Portuondo. El pensamiento vivo de Maceo. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1971, pág.58.

[8] José Antonio Portuondo, El pensamiento vivo de Maceo. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1971, pág.24-25.

[9] Idem. pág.25.

[10] Gonzalo Cabrales. Epistolario de héroes. Imprenta El Siglo XX, Habana, 1922, pág 175-176.

[11] Idem. Pág. 176.

[12] Gonzalo Cabrales, Nicolarde. Epistolario de héroes. Editorial Ciencias Sociales, (segunda edición) La Habana, 1996, pág.13-14.

[13] José L Franco. Antonio Maceo. Apuntes para una historia de su vida. Editorial Ciencias Sociales, La  Habana, 1973. Tomo I. Pág 263.

[14] Idem, pág.9.

[15] Periódico Patria, 6 octubre 1893. Obras Completas. Vol. IV. Pág. 454.

[16] Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en la inauguración del complejo de la salud “Ernesto Che Guevara”, en la provincia de Las Tunas, el 14 de junio de 1980, “Año del Segundo Congreso”.

BIBLIOGRAFÍA.

Cabrales, Gonzalo: Epistolario de héroes. Imprenta El Siglo XX, Habana, 1922.

Castro Ruz, Fidel: “Discurso pronunciado en la inauguración del complejo de la salud “Ernesto Che Guevara”, en la provincia de Las Tunas, el 14 de junio de 1980”. [artículo en línea]. Disponible en: URL: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1980/esp/f140680e.html. [Consulta: 5 de septiembre 2011].

___________: “Discurso pronunciado en el acto solemne de homenaje a los natalicios de Maceo y Che, en el Cacahual, Ciudad de La Habana, el 15 de junio del 2002”. [artículo en línea]. Disponible en: URL: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2002/esp/f150602e.html. [Consulta: 5 de septiembre 2011].

Centro de Estudios Militares de las FAR: “Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba”.

Franco, José L. Antonio Maceo: Apuntes para una historia de su vida. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1973. Tomo I.

Gómez Balboa, Francisco: “Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba”. Centro de Estudios Militares de las FAR, 2001.

Padrón Valdés, Abelardo H: Panchito Gómez Toro: Lealtad probada. Casa Editora Abril, La Habana, 2008.

Portuondo, Antonio José: El pensamiento vivo de Maceo. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1971.

Portuondo Zúñiga, Olga: “Antonio Maceo en nosotros”. Publicación especial por el 165 natalicio del Titán de bronce, auspiciada por la UNEAC, la OCC y la UNHIC, Santiago de Cuba, 14 de junio de 2010.

Torres Elers, Damaris: “La muerte burlada varias veces”. [artículo en línea]. Disponible en: URL: http://cultstgo.cult.cu/centroamaceo/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=157< > [Consulta: 5 de diciembre 2010].

Valdés Rodríguez, Israel: “Antonio Maceo: Los 6 atentados en el exilio”. Revista Bohemia, La Habana, Año 96, No.12, 2004, pág. 69-71.

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