Los genes cubanos

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Arthur González

Nadie puede explicarlo pero los genes de los cubanos al parecer están marcados con características especiales y una de ellas es la de resultar excelentes profesionales para actividades de espionaje y contraespionaje. Lo demuestran más de un siglo de historia, desde que el Ejército Libertador logró burlar la fuerte y preparada inteligencia española, y cuando el propio José Martí, inventó un sistema de escritura en clave secreta para enviarles mensajes a sus principales colaboradores, después del fracaso de la expedición conocida como La Fernandina.

Igualmente, el llamado agente “Luís”, conformó en la isla una red de colaboradores que trabajaron con el mayor secreto y compartimentación, para infiltrarse en las filas españolas, conocer sus planes y evitar acciones ofensivas contra los llamados “Mambises”.

Durante la etapa republicana, cientos de jóvenes cubanos conspiraron contra los tiranos Gerardo Machado y Fulgencio Batista, creando células clandestinas que asestaron fuertes golpe a dichos regímenes, logrando la huida de ambos.

A su vez Batista, con el apoyo del FBI y la CIA, iniciaba actividades de inteligencia y contrainteligencia al conformar el Buró de Represión a las Actividades Comunistas, BRAC, y el Servicio de Inteligencia Militar, SIM.

Posterior a 1959 vieron la luz los Órganos de la Seguridad del Estado de Cuba, que detectaron y eliminaron más de 400 redes de la CIA, integradas por ex batistianos y miembros de la burguesía cubana, los que eran abastecidos con los más adelantados sistemas de comunicaciones radiales, para la recepción de orientaciones y transmitir las informaciones obtenidas.

En el año 1987, la TV cubana divulgó filmaciones secretas sobre los oficiales de la CIA, bajo la cubierta de diplomáticos de la Misión en La Habana, actuando con toda impunidad para entregar medios y dinero a sus supuestos espías, los que resultaron ser agentes de Cuba.

En años más recientes, decenas de supuestos contrarrevolucionarios o “disidentes”, han sido destapados ante las cámaras de la TV cubana como agentes de la Seguridad del Estado.

En Estados Unidos son varios los casos de agentes cubanos descubiertos por el FBI, trabajando dentro de las agencias de inteligencia norteamericanas y en organizaciones de corte terrorista radicadas en la Florida, desde donde informaban sobre los planes subversivos fraguados contra Cuba, entre ellos la colocación de artefactos explosivos contra centros turísticos y de servicio.

Pero el caso más relevante es el reciente nombramiento del cubano Rafael García Jr. para el cargo de titular asistente del Directorio de Inteligencia (DI) del Buró Federal de Investigaciones, FBI, el que según declaraciones del propio director general, James Comey:

“Es el tipo de líder que busco, alguien que comparte la visión de hacer grande a nuestra organización y a su personal.

Este norteamericano de origen cubano comenzó su carrera en el FBI en 1995, siendo designado a la Oficina de Campo en Phoenix, Arizona, donde investigó casos de drogas, crimen organizado y terrorismo. Posteriormente fue ascendido a subdirector asistente para la División de Operaciones de Inteligencia del FBI.

Ocupó el cargo de sub-comandante del FBI en Irak y alcanzó el cargo de agente especial en Filadelfia, para supervisar al Grupo de Campo de Inteligencia; programas de corrupción pública y derechos civiles.

En el 2011 dirigió el Centro de Análisis de Aparatos Explosivos (TEDA) en Quantico, Virginia.

A esto hay que agregarle que posee una Maestría en la Universidad de Phoenix y en Inteligencia Estratégica en el Colegio Conjunto de Inteligencia Militar.

Por tanto, no hacen falta más pruebas para demostrar que en los genes de los cubanos están presentes las cualidades ideales para estas labores.

Quienes lo duden pueden empezar a tomar muestras de ADN.

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