Los dos primeros poemas dedicados a Fidel

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Por Juvetud Rebelde

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«Si Samuel Feijóo hubiera conocido los dos poemas escritos a Fidel por el habanero Francisco Riverón Hernández y la matancera Carilda Oliver Labra, los hubiera incluido en su interesante libro Contactos poéticos, publicado por la Editorial Unión, de la UNEAC, en 1980, donde el gran investigador, antólogo y compilador cubano habla de las coincidencias literarias casuales».

El joven poeta e investigador literario Juan Carlos García Guridi, de Batabanó, provincia de La Habana, considera que los autores de esos dos poemas, escritos en décimas e inspirados en la figura del Comandante en Jefe, aunque eran amigos nunca hablaron entre sí de ellos y tampoco los compararon.

«Creo que el de Riverón no era conocido por Carilda cuando ella concibió el suyo; sin embargo, ambos seleccionaron la misma estrofa —la espinela— y los dos redactaron sendos poemas en la misma época», comenta Guridi, que siente similar predilección por esas joyas de la poesía cubana.

Argumenta Juan Carlos García que Carilda y Riverón participaron juntos en varios eventos literarios en Matanzas, en particular en los llamados Festivales de la décima, a los que asistieron los principales cultores de la espinela, como Agustín Acosta, Rafael Rubiera, Néstor Ulloa y otros grandes.

«No obstante, en ningún momento se comentaron las décimas a Fidel», refiere Guridi.

LA DÉCIMA FINAL DE CARILDA

Ya se sabe, porque lo ha publicado precisamente Juventud Rebelde en dos oportunidades relativamente recientes, que la autora de Al sur de mi garganta y de Me desordeno, amor, me desordeno, escribió su contundente poema Canto a Fidel, el 5 de marzo de 1957.

La poetisa ha recordado que se inspiró al leer la revista LIFE ese mismo día, donde se daba a conocer que el jefe de la expedición del yate Granma estaba vivo, mérito principal del citado reportaje. Y que se lo recitó a la peluquera Teresa Rodríguez y ella la incitó a que se lo enviara a la Sierra Maestra, lo que alguien hizo, trasladándolo escondido en una bota.

Justamente por esa audacia se dio a conocer a través de una emisora rebelde, a fines de 1958. Luego el periódico El Imparcial, de Matanzas, lo hizo público cuando Fidel entró a la ciudad en la Caravana de la Victoria.

«En El Imparcial el poema de Carilda tenía ocho décimas, pero en las ediciones posteriores ha tenido y mantiene hoy, solo seis, tal vez porque ella misma desechó dos de las espinelas que creyó innecesarias», explica Juan Carlos.

Una de las ediciones aludidas es, por ejemplo, Carilda Oliver Labra: la poesía como destino, del escritor matancero Urbano Martínez Carmenate, en la Editorial Letras Cubanas, 2004, donde se evidencia que Riverón y Carilda eran amigos.

Esta es la espinela final del poema de Carilda:

Gracias por ser de verdad, / Gracias por hacernos hombres, / Gracias por cuidar los nombres / que tiene la Libertad. / Gracias por tu dignidad, / Gracias por tu rifle fiel, / por tu pluma y tu papel, / por tu ingle de varón. / Gracias por tu corazón. / Gracias por todo, Fidel.

El poema de Carilda está en Los huesos alumbrados, (Letras Cubanas, 2004, páginas 36, 37 y 38). En este texto se evoca que fue escrito a fines de 1957, enviado a la Sierra Maestra y transmitido por la Emisora del III Frente Mario Muñoz Monroy, el 3 de septiembre de 1958.

En la biografía de Martínez Carmenate —página 35— todo indica que el poema se redactó alrededor de febrero de 1957, a raíz de que apareciera publicada en The New York Times la entrevista de Herbet Mathews a Fidel, el 24 de febrero de 1957.

CÓMO TERMINA RIVERÓN SU POEMA

Juan Carlos García Guridi, poeta y crítico literario. Foto: Roberto Morejón Juan Carlos García Guridi dice que el propio Francisco Riverón comentó acerca de sus décimas: «Este trabajo fue escrito el 3 de diciembre de 1956, al día siguiente del desembarco del doctor Castro en Oriente y enviado a la Sierra Maestra a través del amigo Carlos D’Man».

Aclara el joven investigador y crítico literario que, sin embargo, en la edición de su libro Caimán sonoro, debajo del poema, se afirma: Diciembre 2 de 1956.

«Pero, a pesar de ese día de diferencia, no cabe la menor duda de que el poema fue escrito por Riverón en diciembre de 1956 y que ya cumplió 50 años de concebido por el gran poeta, nacido en Güines el 2 de abril de 1917, y fallecido en La Habana el 13 de enero de 1975, quien está considerado, junto con Jesús Orta Ruiz —el Indio Naborí—, el más importante decimista cubano de la primera mitad del siglo XX».

Y agrega Guridi con énfasis: «Francisco Riverón fue el que más influyó, en unión de Naborí, en la renovación tropológica de la espinela a partir de 1940; eso es algo indiscutible, y escribió 12 libros de poesía, en versos libres y también clásicos, con rima y métrica fijas».

Evoca el crítico batabanoense que el poema de Riverón a Fidel, con siete espinelas, se publicó primero en Caimán sonoro, en 1959, y después en la segunda edición aumentada de José de los cubanos, en 1960, pues la primera vio la luz en 1953, referida, por supuesto, a Martí.

«Precisa Guridi que Riverón dio a conocer su poema al Jefe de la Revolución en la revista Bohemia y que fue elogiado por Pablo Neruda en la entrevista que le hiciera al prominente poeta chileno el colega Fayad Jamís, en el primer número de la Revista INRA, publicado en 1960.

«Neruda —refiere Juan Carlos— apreció en las décimas de Francisco la gracia de la poesía popular española del Siglo de Oro, lo cual es un elogio que por venir de quien venía, resultó toda una evaluación literaria y poética de enorme reputación y prestigio».

A continuación la espinela final del aludido poema de Riverón sobre el líder máximo de la Revolución Cubana, con el título de Gracias, Fidel:

«Su gesto salva el honor / de este tiempo avergonzado, / ya es como un dolor lavado / nuestro perenne dolor. / La anchura de su valor / tiene la de su papel, / y van creciendo por él / y por lo que el alma lleva, / un ansia de Cuba nueva / y un: ¡Muchas gracias, Fidel!».

FELIZ COINCIDENCIA

Tiene una gran relevancia que dos poetas de esa envergadura, y en la estrofa que más arraigo tiene en el corazón de los cubanos, hayan escrito poemas a Fidel.

No importa que nunca los dos versificadores hayan intercambiado criterios sobre sus respectivas obras literarias. No importa que Riverón lo haya escrito 74 días antes, el 2 de diciembre de 1956, y que Carilda haya hecho el suyo el 5 de marzo de 1957. Lo que de verdad interesa a la historia, a los cubanos y al mundo, es que las sensibilidades poéticas de los dos autores hayan coincidido en un mismo tema, y que en el título de ambas joyas aparezcan una misma admiración y estas mismas palabras: Gracias, Fidel.

Juvetud Rebelde

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