Los Crímenes de la Revolución Cubana (I)

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GRACIAS DOCTOR
Melvin Martínez

En Honduras les agradecemos y les queremos

“Ellos hacen un gran sacrificio, ellos vienen a fortalecer la pobrería, nada de cobrar consultas ni propinas”, dijo don José Urbano Padilla, un señor de algunos sesenta y cinco años que trabaja como vigilante en la sede del Sindicato de trabajadores de la industria de la bebida y similares (STIBYS), en San Pedro Sula, al referirse a los médicos cubanos que se han hospedado en ese Sindicato cuando vienen de su país o regresan después de prestar su servicio solidario con los más pobres de Honduras.

Los médicos cubanos empezaron a llegar a nuestro país para labores de solidaridad a finales de mil novecientos noventa y ocho, después del Huracán Mitch.

Su tarea fundamental ha sido atender los habitantes de algunas comunidades de las más pobres de Honduras,  principalmente en los departamentos de Intibuca, Yoro, Copán, Gracias a Dios, La Paz, Comayagua.

Hay en  Honduras alrededor de doscientos veinte médicos cubanos, entre hombres y mujeres que han dejado la alegría de su país, sus hijos, sus hijas, sus esposos, sus esposas y todos los seres que ellos aman por servir a los hondureños. La mayoría de ellos están prestando su servicio humanitario en aldeas olvidadas donde nunca había llegado un doctor y en donde han logrado salvar las vidas de hondureños y hondureñas, que aunque vivan en esas zonas marginadas por todos los gobiernos tienen derecho a la salud y a la vida. En estos pueblos se ha logrado disminuir un poco la gran cantidad de muertes de niños a temprana edad.

En los hospitales de las principales ciudades de Honduras también sirven como médicos un buen número de especialistas cubanos que han atendido una importante cantidad de hondureños y hondureñas por enfermedades complicadas.

Cada uno de estos doctores y doctoras de Cuba atiende alrededor de treinta pacientes diarios, lo que significa que diariamente al menos siete mil quinientos hondureños reciben asistencia médica de los amigos cubanos. En el mes esta cifra sumaría alrededor de casi veinticinco mil hondureños de los más pobres, de los cuales, en sus comunidades postergadas, quizás algunos hubieran muerto antes de tiempo por falta de servicios médicos.

Estas reflexiones las inicié después de la plática con don Urbano, sobre los médicos cubanos, quien al final me dijo que: “ Por ese sacrificio no podemos hacer menos que agradecerles y servirles en lo poquito que podamos”.

Don Urbano recoge el sentimiento de gratitud y admiración del pueblo hondureño hacía el pueblo Cubano, lo que han hecho por nosotros es impagable, en sus limitaciones el pueblo es agradecido.

Sin embargo cuando los doctores cubanos vienen a servir o se van a su patria después de haber cumplido con nosotros, nadie, exactamente nadie que represente a nuestro gobierno está ahí para darles la bienvenida o las gracias.

Tuve que vivir la vergüenza de estar en el aeropuerto el martes pasado cuando treinta médicos salían a su país después de dos años en Honduras y otro tanto vendría de La Isla Libre a servirnos por otro período igual. Los únicos hondureños acompañando a los cubanos eran el conductor del bus que contrato el STIBYS, su ayudante y este servidor que acompañaba a un médico amigo.

El avión del gobierno de Cuba en que llegarían los doctores nuevos y se irían los que habían culminado su servicio no pudo aterrizar por el mal tiempo. Los doctores tuvieron que quedarse unos días más en San Pedro Sula a esperar que el clima mejore para que su avión pueda llevarlos a su tierra.

En este momento comenzó una situación difícil. Dónde dormirían los treinta médicos que partían, dónde se alimentarían los días que faltan. Por suerte los del STIBYS han sacado la cara por el país, atendiendo siempre, cuando vienen o se van, a los médicos cubanos.

Esta vez el sindicato proporcionó nuevamente albergue a los médicos. Sin embargo aún con todo el amor que el STIBYS lo hace, las condiciones de su sede en San Pedro Sula no son adecuadas para cobijar a esa cantidad de personas, algunos tuvieron que dormir de dos en dos en camas unipersonales otros en el suelo, no había la comodidad que ellos se merecen.

Pero, las atenciones en agradecimiento a los médicos cubanos le corresponde al gobierno de Honduras.  No hemos hablado acá de las dificultades de la alimentación, ya que el sindicato no puede cubrir esos gastos. Escuchamos un doctor contento porque había conseguido una taza de café y una baleada por siete lempiras para el desayuno.

Que le cuesta al gobierno atender a los verdaderos amigos, bien podrían sacrificar una de esas bebiatas que arman con diplomáticos que no traen nada a nuestro país y compartirla con los verdaderos embajadores de la vida, la solidaridad y la amistad.

Me decía don Luis Orlando Martínez conductor del bus que el STIBYS contrató para el traslado de los doctores y doctoras, “ Esta gente cuando viene, viene a trabajar, viene a ayudar al país y mire que mal atendidos, trabajan más que los de acá, pero si fueran jugadores de fútbol o políticos los tuvieran en un hotel de los mejores”.

Los doctores cubanos que se van deben estar seguros que el pueblo hondureño tiene en su corazón todo el agradecimiento del mundo, lamentablemente nuestro gobierno no siente lo mismo que el pueblo.

En Honduras les agradecemos y les queremos, Allí están de testigos don Urbano, don Luis y los hermosos árboles de paterna, Zapotillo maquintai, la cañafístula, el almendro y el macuelizo que adornan para ustedes la sede del STIBYS,  también todos los niños, jóvenes y adultos que atendieron y que en algún momento les expresaron con todo su sentimiento.

“GRACIAS DOCTOR NO TENGO CON QUE PAGARLE”.

Coletilla: Este comentario en mi blog, decidí postearlo porque lo considero uno de los mejores homenajes que se le pueden hacer a nuestros médicos, que van por su propia convicción a salvar vidas, a los lugares a donde no van la mayoría de los médicos formados en la sociedad capitalista. Mucha calumnia se vierte sobre nuestros médicos, que si van como esclavos por un mísero salario, etc. A nuestros enemigos y a los confundidos por la propaganda elaborada por ellos, se le hace muy difícil entender que existan hijos de una sociedad que sean capaces de trabajar, salvar vidas, ir a lugares peligrosos, lejanos, apartados de sus familiares y de su tierra, solo por sentido del deber.

La formación humanista, socialista de nuestros hombres y mujeres de la salud, les lleva a prestar sus servicios solo por salvar vidas humanas, solo por aliviar el sufrimiento, curar la enfermedad, para eso se graduaron de una carrera que está entre las más caras del mundo, en un país que no les cobró un centavo porque no los formaba como comerciantes de vidas, sino como médicos, ellos no van a curar por dinero, no buscan ganancias personales, ellos son una nueva clase de médico, médicos de verdad, que ponen al hombre en el centro de todo, muchas gracias Melvin.

Tomado del Blog El adversario cubano

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1 Comentario

@orfe1950 dijo:

En venezuela tambien tenemos la grata experiencia de contar con los cubanos no sólo en medicina sino en deporte y cultura. Y tanto se ha integrado que se fundó la Universidad Latinoámericana de medicina. Gracias a FIDEL Y CHAVEZ . UNA EXPERIENCIA DE INTEGRACION Y AMOR DE PUEBLOS

19 enero 2014 | 12:16 pm