Lo que oculta la prensa yanqui

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Arthur González

Para difamar a Cuba son los primeros, el gobierno norteamericano emplea a sus asalariados para hacerle creer al mundo que se incrementan las “detenciones arbitrarias” y para eso envían reportes mensuales a la Comisión de Derechos Humanos y otras agencias similares, con el objetivo de mantener la matriz de opinión en contra de la Revolución.Sin embargo, cuando el tema es relacionado con la situación interna de Estados Unidos y las violaciones que a diario comenten contra sus ciudadanos, la callada por respuesta es su única opción.

Ese es el caso del informe recientemente presentado por el Consejo Nacional de Investigaciones, grupo científico de la Academia Nacional de Ciencias de Norteamérica, en el cual se afirma que: uno de cada 100 adultos de ese país cumple sanción tras las rejas de las cárceles estadounidenses.

De acuerdo con ese reporte, la tasa de presos en Estados Unidos es de cinco a diez veces más alta que las de Europa y otros países del mundo, pero de eso no se dice nada en su prensa. Para sus ciudadanos es algo desconocido.

En el caso de Cuba, la prensa pagada por el gobierno yanqui intenta fomentar un falso criterio sobre los contrarrevolucionarios que han sido detenidos en la isla por cometer delitos comunes, entre ellos Sonia Garro y su esposo, ambos con pésima conducta antisocial, según sus propios vecinos.

Este matrimonio hirió a varios agentes de la policía al ser detenidos por escándalo y desórdenes públicos, incluso lanzaron cocteles molotov para atacar a los agentes del orden, pero los miembros de los grupúsculos financiados por el gobierno norteamericano los han santificado de tal forma, intentan hacer pasarlos por “víctimas del régimen cubano”.

En contraposición se constata como las propias autoridades policiacas yanquis arrestaron a la estudiante universitaria Cecily McMillan, del New School University, por el supuesto delito de golpear a un policía debajo de un ojo, cuando este intentaba arrestarla durante las protestas convocadas en New York por el movimiento Ocupa Wall Street.

Las lesiones causadas a la estudiante Mcmillan por el agente policial al ser arrestada no cuentan. Los golpes en sus dos mamas y el uso excesivo de la fuerza aplicada contra una joven mujer, mucho menos.

Si la detención se ejecuta en Cuba contra alguna de las mercenarias del gobierno yanqui, como las denominadas Damas de Blanco, entonces los periodistas reclutados por la CIA se encargan de divulgar y tergiversar toda la información, con el propósito de hacerlas pasar por “víctimas del comunismo”.

Esa es la “pequeña gran diferencia” del empleo de la llamada “libertad de prensa” que siempre oculta la prensa norteamericana.

Tomado del Blog El Heraldo Cubano

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