Las sanciones económicas son crueles pues afectan a las categorías más vulnerables de la población cubana

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Voice of America: Remontemos un poco en la historia. Más de medio siglo de ruptura diplomática. ¿Puede recordarnos las fechas claves de este conflicto entre los dos países?

Salim Lamrani: Conviene recordar que el diferendo que opone Estados Unidos a Cuba se remonta al siglo XIX pues la isla fue el primer objetivo de la política exterior de Washington. Los Padres Fundadores siempre vieron a Cuba como el apéndice natural a agregar a la Unión Americana. Thomas Jefferson habló de ello en 1805. Conocemos también la teoría de la “fruta madura” de John Quincy Adams.

En el siglo XX, durante el periodo republicano, Estados Unidos apoyó a la dictadura militar de Fulgencio Batista y se opuso a la llegada al poder de Fidel Castro mucho antes que 1959. Permítame citar a Allen Dulles, entonces director de la CIA, en diciembre de 1958: “Tenemos que impedir la victoria de Castro”.

Cuando Fidel Castro llegó al poder en 1959 se enfrentó inmediatamente a la hostilidad de Estados Unidos, que acogió en un primer tiempo a todos los dignitarios del antiguo régimen y que impuso enseguida sanciones económicas contra Cuba. Permítame recordar la constatación lúcida del antiguo presidente John F. Kennedy quien declaró lo siguiente: “Debíamos haber dado a Fidel Castro una más calurosa bienvenida. Ello nos hubiera evitado muchos problemas”.

VOA: Avancemos un poco. Rápidamente se impuso el embargo. ¿Cuál era la situación en aquel momento?

SL: Estados Unidos impuso sanciones económicas a Cuba a partir de 1960. Es importante recordar que la retórica diplomática de Washington para justificar la hostilidad hacia Cuba evolucionó según las épocas. En 1960, Cuando Eisenhower impuso las primeras medidas de retorsión económica, evocó el proceso de expropiación y nacionalización de las empresas estadounidense. Luego Kennedy evocó la alianza con la Unión Soviética para justificar la imposición de sanciones económicas totales en 1962. En los años 1970 y 1980 Washington aludió al intervencionismo de Cuba en África en apoyo a los movimientos independentistas. Desde 1991 y el desmoronamiento de la Unión Soviética, Estados Unidos justifica el mantenimiento de una política hostil hacia Cuba evocando la democracia y los derechos humanos.

Es importante entonces recordar que esta retórica fluctuó según las épocas.

Hoy el presidente Obama ha hecho una constatación muy lúcida sobre la política de Estados Unidos. Se ha dado cuenta de que era ineficiente. Es obsoleta pues se remonta a la época de la Guerra Fría.

VOA: ¿Es Cuba todavía ese bastión comunista de la Guerra Fría?

  SL: América Latina ha cambiado desde hace medio siglo. Desde luego Cuba es una sociedad diferente con un sistema político y un modelo social distintos de los de Estados Unidos. Hay evidentemente dos concepciones completamente diferentes de la democracia. Los dos presidentes lo subrayaron durante la conferencia de prensa.

Creo que Washington ha comprendido que es necesario basar las relaciones con La Habana en un principio de reciprocidad, de entendimiento cordial y de diálogo. La política de hostilidad ha fracasado.

Hoy día hay una mayoría en la opinión pública de Estados Unidos que está a favor de una normalización de las relaciones con Cuba. Ello supera la oposición demócratas/republicanos. Muchos estados con mayoría republicana, particularmente en el Midwest, desean tener relaciones normales con Cuba por razones económicas evidentes.

VOA: Todavía está el embargo y, desde un punto de vista económico, puede que se demore en levantarse. ¿Cuáles serían las consecuencias para la isla si el proceso que ha impulsado Barack Obama no llegase a su término?

SL: Las sanciones económicas constituyen el principal obstáculo al desarrollo del país. La inmensa mayoría de la comunidad internacional las condena de modo unánime. En octubre de 2015, por vigesimocuarto año consecutivo, 191 sobre 193, incluso los más fieles aliados de Estados Unidos, exigieron a Washington un cambio de su política y un levantamiento de esas sanciones.

Las razones son evidentes. Esas sanciones son anacrónicas pues se remontan a la Guerra Fría. Son crueles porque afectan a las categorías más vulnerables de la población cubana y no a los dirigentes. Finalmente son ineficientes en la medida en que el objetivo inicial de derrocar la Revolución Cubana fue un fracaso.

La constatación actual es edificante: en vez de aislar a Cuba en la escena internacional estas sanciones han aislado a Estados Unidos.

El presidente Obama ha adoptado medidas constructivas relativas al levantamiento de algunas restricciones. Pero lamentablemente las sanciones siguen vigentes. Es verdad que está el obstáculo del Congreso pero creo que es marginal. El presidente de Estados Unidos, como jefe del poder ejecutivo, dispone de todas las prerrogativas para desmantelar el 90 % de estas sanciones. Hay muy pocos sectores que él no pueda tocar.

VOA: ¿Está de acuerdo en que Barack Obama tomó una decisión histórica aunque el futuro de Cuba suscite todavía muchas interrogantes?

SL: Sin duda. El presidente Obama ha puesto fin a una anomalía histórica. Ha establecido el lazo con el pueblo cubano. Ha reconstruido el punto roto en 1959 y creo que marcará la historia siendo el presidente que habrá adoptado el enfoque más constructivo para resolver un diferendo que se remonta a más de medio siglo. Si hay algo que debemos recordar de la presidencia de Barack Obama es el proceso de normalización de las relaciones con Cuba.

Tomado de Rebelión

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=210495

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