Las raíces históricas del diferendo Cuba-Estados Unidos

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Por Angélica Paredes López

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El 17 de diciembre de 2014 marca un antes y un después en la historia de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Entre los dos países, desde hace dos siglos, existe un diferendo histórico que data de la intervención norteamericana en 1898 durante la guerra hispano-cubana, cuando las tropas estadounidenses ocuparon la Isla.

Pero, el apetito norteamericano por este país precede la constitución de su propia República. Benjamín Franklin, uno de los padres de la independencia estadounidense, ya recomendaba a Inglaterra en la época de las Trece colonias la toma de la Isla de Cuba.

Thomas Jefferson expresó oficialmente el interés de los EE.UU por Cuba al notificar al Ministro de Gran Bretaña en Washington, que en caso de guerra con España, los EE.UU se apoderarían de de la Isla.

En 1823, John Quincy Adams, posteriormente Presidente, formuló la tesis conocida en la historia cubana como la política de “La fruta madura”, según la cual Cuba por su cercanía geográfica, debía caer en manos de los EE.UU.

El Presidente James Monroe, para referirse a la Isla, afirmaba que: “Agregar Cuba era lo que necesitaban los Estados Unidos, para que la nación americana alcanzara el mayor grado de interés… Siempre la miré como la adquisición más interesante para nuestro sistema de estado”.

El 28 de abril del propio año 1823, John Quincy Adams, entonces Secretario de Estado, escribe que: “…hay leyes de gravitación política, como leyes de gravitación física, y Cuba, separada de España, tiene que gravitar hacia la Unión, y la Unión, en virtud de la propia ley, no iba a dejar de admitirla en su propio seno. No hay territorio extranjero que pueda compararse para los Estados Unidos como la Isla de Cuba.

Esas islas de Cuba y Puerto Rico, por su posición local, son apéndices del continente americano, y una de ellas, Cuba, casi a la vista de nuestras costas, ha venido a ser de trascendental importancia para los intereses políticos y comerciales de nuestra Unión”.

Ocupación militar 1899–1902

Con la firma del Tratado de París, la situación política de la excolonia se indefinía. Cuba dejaba de ser colonia pero, pero al mismo tiempo, el establecimiento de la república tampoco se realizaba. Se iniciaba un período transicional, mediado por la presencia directa de Estados Unidos en el manejo de los destinos insulares.

El 1 de enero de 1899, Estados Unidos entraba formalmente en posesión de Cuba, ese día fue arriada la bandera española en el Castillo del Morro e izada la norteamericana, iniciándose oficialmente la ocupación militar de la Isla. Se materializaba así una antigua ambición estadounidense.

Se trataba ahora de definir el futuro de Cuba, y cualquiera que este fuese, el gobierno de Washington consideraba conveniente la desaparición de las instituciones representativas del movimiento libertador cubano. Es licenciado el Ejército libertador; se desactiva el Partido Revolucionario Cubano y su órgano de prensa Patria; se disuelve la Asamblea de representantes.

El 28 de febrero de 1901 se aprueba en el senado norteamericano la Enmienda Platt, la cual constituyó una seria mutilación de la independencia de Cuba al establecer, entre otros aspectos, el derecho de los Estados Unidos a intervenir militarmente en la isla y a adquirir territorios para bases navales y carboneras.

En correspondencia con esos supuestos “derechos”, se produjeron otras tres intervenciones militares de los Estados Unidos en Cuba (1906, 1909 y 1912). En diciembre de 1903 fue abierta oficialmente la Base Naval Yanqui en Guantánamo, territorio que en la actualidad continúa ocupado ilegalmente.

Período neocolonial 1902–1958

El 20 de mayo de 1902 se establece la República Neocolonial. Su primer Presidente, Tomás Estrada Palma, contaba con el visto bueno de las autoridades norteamericanas como posible freno a la ascendencia del liderazgo más radical en la vida política del país.

El 22 de mayo de 1903, el Gobierno de Estrada Palma y el de los Estados Unidos firman el Tratado Permanente determinando las relaciones entre los dos países.

La hostilidad de Estados Unidos hacia la Isla no cesó, y el 11 de marzo de 1949 marines yanquis ultrajan la estatua de José Martí en La Habana, en clara muestra de irrespeto y prepotencia ante la figura del Héroe Nacional cubano. Esta acción levantó una gran ola de protesta e indignación en el pueblo cubano.

Aunque todo auguraba el triunfo ortodoxo en las elecciones de 1952, las esperanzas se verían frustradas por un golpe militar de Fulgencio Batista. Se instaura la más feroz tiranía que el pueblo cubano viera jamás y que dio lugar a que años después, luego de una larga lucha en el llano y en la montaña, triunfara en 1959 la Revolución conducida por Fidel Castro.

Agresión de Estados Unidos contra Cuba, luego del 1 de enero de 1959

La política agresiva de Estados Unidos hacia Cuba no comenzó con el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959, sino que tiene raíces históricas. Pero ya en tiempos de Revolución, en respuesta a las reformas revolucionarias, el gobierno de los Estados Unidos adopta una resolución para suspender la ayuda extranjera a todo país que confiscara propiedades norteamericanas.

En 1960, el 17 de marzo, el presidente Eisenhower aprueba el programa de acción encubierta contra Cuba, con el claro objetivo de destruir la Revolución.

Estados Unidos rompe unilateralmente sus relaciones con Cuba el 3 de enero de 1961. Ya en ese año y con el gobierno demócrata de Kennedy en el poder se incrementan las acciones contra Cuba con la puesta en marcha de un nuevo plan: la Operación Mangosta, a través del cual trataron de recopilar datos y fomentar la subversión, la ejecución de sabotajes, el asesinato de dirigentes y acciones militares directas.

En abril de ese año se produce la invasión mercenaria a Playa Larga y Playa Girón, con la cual Estados Unidos sufre su primera gran derrota en el hemisferio.

En 1962 Cuba es expulsada de la OEA, en reunión efectuada el 31 de enero en Punta del Este, Uruguay, y la mayor parte de las naciones latinoamericanas, salvo la honrosa excepción de México, rompieron relaciones con Cuba.

En la larga hoja de la política hostil norteamericana contra la Isla, está el criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto desde el 3 de febrero de 1962, el más largo en la historia de la humanidad.

También como parte de la campaña de desestabilización del Gobierno Revolucionario, en 1966 se aprueba la Ley de Ajuste Cubano, una Ley que durante años ha servido como estímulo a la emigración ilegal, provocando cientos de muertes en el Estrecho de la Florida.

A partir de 1981, con la ascensión del presidente Reagan al poder, se intensifica la lucha psicológica, así como la retórica agresiva de los funcionarios del gobierno. Aumenta el peligro de una agresión militar.

Desde 1989 a 1992 se realizan en el gobierno norteamericano varias propuestas para agudizar el bloqueo, hasta que se firma en 1992 la Ley Torricelli. De 1993 a 1996 se incrementa el hostigamiento firmándose en ese último año la Ley Helms-Burton.

Nuevo escenario en las relaciones Cuba-Estados Unidos

La causa principal del diferendo Cuba-Estados Unidos, cuyo contenido no ha sido más que la política agresiva y prepotente de la potencia más poderosa del mundo hacia nuestro país, radica en las pretensiones que mantuvieron y alimentaron durante más de dos siglos, tratando de imponer a Cuba sus concepciones hegemónicas y desconociendo su derecho a la independencia y soberanía, así como a decidir el régimen económico, político y social que considere más conveniente para su pueblo.

La decisión reciente de los Presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Estados Unidos, Barack Obama de iniciar un proceso para restablecer relaciones, colocó el tema en el centro del debate de la opinión pública nacional e internacional.

Pero para evaluar el rumbo de estos acontecimientos, no podemos olvidar que la confrontación histórica entre los dos países no comenzó el 1 de enero de 1959, tras el triunfo de la Revolución Cubana.

Los orígenes del diferendo Cuba-Estados Unidos se remontan a los inicios de la formación de la nacionalidad cubana, la lucha de los cubanos por su independencia y autodeterminación, y el creciente expansionismo del vecino del norte.

En la medida en que se consolidaba la nación cubana y la lucha contra la ocupación española, crecían los intentos de los gobiernos de Estados Unidos de anexar a Cuba.

El 17 de diciembre de 2014 marcó un antes y un después en las relaciones Cuba-Estados Unidos. Ambos Gobiernos anunciaron el inicio de un proceso para restablecer las relaciones diplomáticas, tras más de 50 años de ruptura.

El Jefe de la Casa Blanca anunció su decisión de trabajar con el Congreso para eliminar el principal obstáculo para normalizar los vínculos bilaterales, que es el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba desde hace más de medio siglo.

Por su parte, el Presidente Raúl Castro reiteró la voluntad de dialogar con la nación norteña en un clima de igualdad, sin condicionamientos, y convocó a la necesidad de convivir civilizadamente respetando las profundas diferencias entre ambas naciones, ratificando la postura de que Cuba jamás renunciará a sus principios.

La ruta está trazada. Esperemos la manera en la que se suceden los acontecimientos.

Radio Rebelde

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