Las continuidades del presente

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En Cuba, la palabra cambiar tiene un significado distinto. Claro que implica transformar, pero antes, siempre nos lleva a mirar el pasado. Aquí, más bien hablamos de continuidad. Y eso es algo que aprendimos hace mucho.

Recordar la historia, conocer todas y cada una de sus etapas, nos ha hecho llegar hasta hoy. Es una de las fortalezas para llevar adelante el proyecto de nación que se quiere lograr, y así lo dejó dicho Fidel, en el centenario del inicio de las luchas por la independencia.

«…en Cuba ha habido una sola Revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868. Y que nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes».

Referirse a los acontecimientos del pasado, a las experiencias en la lucha, a los héroes de la Patria, fue siempre un recurso que utilizó el Comandante en Jefe en sus discursos. El 13 de marzo de 1962, en la Universidad de La Habana, aun cuando Cuba daba sus primeros pasos como nación libre, ya Fidel hablaba del futuro. Asegurar la continuidad y con ella la permanencia del triunfo revolucionario, fue un propósito que ha perdurado en la construcción de este país. Aquel día, le decía a los jóvenes:

«¿Y qué juventud queremos? ¿Queremos, acaso, una juventud que simplemente se concrete a oír y a repetir?  ¡No!  Queremos una juventud que piense. ¿Una juventud, acaso, que sea revolucionaria por imitarnos a nosotros?  ¡No!, sino una juventud que aprenda por sí misma a ser revolucionaria, una juventud que se convenza a sí misma, una juventud que desarrolle plenamente su pensamiento».

Desde entonces esas ideas se llevan a la práctica. Los resultados se perciben en la sociedad cubana y se lograron gracias a muchos de esos jóvenes que estaban aquel día ahí. Hoy peinan canas, pero han sido los protagonistas de los logros de este país.

UNA GENERACIÓN DE VANGUARDIA

Alfabetizaron, lucharon en Angola, sobrevivieron al periodo especial y estuvieron en cada una de las luchas que desde 1959 ha vencido Cuba. Esta generación es la artífice de la Revolución Cubana. Hicieron escuelas, hospitales y cortaron caña. Hicieron posible el desarrollo de la cultura y el deporte. Convirtieron a Cuba en un país de referencia mundial por sus logros sociales, y sobre todo, lo hicieron, como bien dijo Fidel, aprendiendo a ser revolucionarios.

Gracias a ello, actualmente Cuba tiene una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del mundo, comparada incluso con la de países desarrollados. La esperanza de vida supera los 78 años y la composición del Consejo de Estado elegido por la Asamblea Nacional, refleja hoy un 42 % de renovación. Así mismo, en la Asamblea Nacional más de la mitad de los diputados, el 53,22 % exactamente, son mujeres y la representación de negros y mestizos alcanza el 40,49 %. De los 605 diputados de esta Asamblea, el 87,8 % nació después del 1ro. de enero de 1959. En este camino largo y para nada perfecto, se ganó más de lo que se perdió.

Raúl asumió la dirección del país en el año 2006 y la presidencia en el 2008, desde entonces fue él el responsable de continuar el proyecto revolucionario. Estuvo a la altura del momento y como fiel seguidor de los ideales de Fidel continuó preparando a los menos experimentados para dejar, en el 2018, la presidencia a los que le sucedían.

«La mayor satisfacción es la tranquilidad y serena confianza que sentimos al ir entregando a las nuevas generaciones la responsabilidad de continuar construyendo el socialismo».

Esta generación de vanguardia se sirvió de la historia y de sus líderes para darle vida a un país. Hoy en busca de estos resultados y ávidos de experiencias, continúan trabajando y enseñando a los más nuevos cómo mantener esa continuidad.

GUIADOS POR LA CONTINUIDAD

Es el primer presidente de Cuba nacido después del triunfo de la Revolución y no caben dudas de que representa la continuidad. No solo porque es un ejemplo de esos revolucionarios que describió Fidel, sino porque también aboga en sus discursos por seguir preparando el relevo.

«Ese es el revolucionario que nosotros queremos; ese es el revolucionario que queremos en la organización política de la Revolución, ese tipo de hombre que sea ejemplo; ese núcleo que tenga autoridad no simplemente porque sea núcleo, sino porque sea ejemplo; que tenga autoridad no porque se la impongan a nadie, sino porque todo el mundo la reconozca».

Lo decía el Comandante en Jefe el 13 de marzo de 1962, y 56 años después Miguel Díaz-Canel Bermúdez le recuerda al mundo que no hay rupturas en el proceso revolucionario cubano. Que está ahí por su sacrificado trabajo de años, por el respeto y cariño del pueblo que lo respalda. Que es digno de respetar por la comunidad internacional y eso ha quedado demostrado. Y sobre todo, que una nueva generación asume la presidencia, respaldada por los veteranos y seguida por los más jóvenes.

También haciendo alusión a los continuadores de este camino se refirió el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en la clausura de la Sesión Constitutiva de la ix Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 19 de abril de este año cuando dijo:

«No puede ser de otra manera. Quienes tuvimos el privilegio de combatir a la tiranía bajo el mando de Fidel desde el Moncada, el Granma, el Ejército Rebelde, la lucha clandestina y hasta hoy, sentimos, junto al pueblo heroico de Cuba, honda satisfacción por la obra consolidada de la Revolución, la obra más hermosa que hemos hecho, y nos embarga la legítima felicidad y serena confianza de ver con nuestros propios ojos la transferencia a las nuevas generaciones de la misión de continuar la construcción del socialismo y así garantizar la independencia y soberanía nacional».

LOS MÁS JÓVENES

«Por ahí se habla de los rebeldes sin causa; pero a mí me parece, cuando recuerdo, que era un rebelde por muchas causas, y agradezco a la vida haber seguido, a lo largo de todo el tiempo, siendo rebelde».

Fue esta una de las frases que recordamos de Fidel cuando el 17 de noviembre del 2005 hablaba en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad.

En ese discurso recordaba el espíritu de rebeldía cuando él y un grupo de jóvenes comenzaron a pensar, desde la universidad, el trayecto de una Cuba mejor. Una lucha en la que primó la rebeldía y con ella mucho de los resultados que se perciben hoy en el país.

Esos jóvenes del centenario, de la Sierra, del Moncada, saben entonces que ser rebelde implica también ser revolucionarios, ser coherentes con su momento histórico, renovar y continuar, es por eso que creen en el futuro. Sobre el tema hablaba Fidel el 4 de abril de 1962, en la clausura del Primer Congreso de la Asociación de Jóvenes Rebeldes.

«Creer en los jóvenes es ver en ellos, además de entusiasmo, capacidad; además de energía, responsabilidad; además de juventud, ¡pureza, heroísmo, carácter, voluntad, amor a la Patria, fe en la Patria! ¡Amor a la Revolución, fe en la Revolución, confianza en sí mismo, convicción profunda de que la juventud puede, de que la juventud es capaz, convicción profunda de que sobre los hombros de la juventud se pueden depositar grandes tareas!».

«Los jóvenes cubanos han demostrado cuánta razón tenía Fidel cuando les habló en 1962. Nosotros hoy ratificamos esa confianza, seguros de que serán celosos guardianes de los preceptos contenidos en la brillante definición del Concepto de Revolución del Comandante en Jefe», respaldaba Raúl, en la clausura de la Sesión Constitutiva de la ix Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, este mismo año.

El resultado de estas ideas se percibe todos los días cuando los jóvenes se muestran comprometidos y participan en el proceso de construcción de Cuba. En el proceso actual del Proyecto de Constitución son muchos los criterios, las buenas ideas de la juventud. Su participación ha demostrado el interés de formar parte de la continuidad y de seguir el camino de quienes desde sus inicios lo dieron todo por este país.

En el futuro, asegura el actual Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, «habrá presidentes siempre defendiendo la Revolución y serán compañeros que saldrán del pueblo… Yo no concibo las rupturas en nuestro país, creo que ante todo tiene que haber continuidad».

Granma

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