La USAID de buena no tiene nada

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Arthur González

Como dice el viejo proverbio popular “La mona aunque la vistan de seda, mona se queda” y así mismo ocurre con la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos, conocida por sus siglas en inglés USAID. Son notorias y públicas sus acciones para la desestabilización de gobiernos con los cuales Estados Unidos no tiene buenas relaciones, por no ser de su agrado.

Para comprobarlo solo hay que releer las declaraciones que hiciera el 16.04.2003 la Sub Administradora Adjunta de la USAID para América Latina, De Karen Harbert, en audiencia del pleno de la Comisión sobre Cuba, de la Comisión de Relaciones Internacionales, de la Cámara de Representantes.

En esa reunión aseguró entre otras cuestiones que:

“…Como ha dicho el presidente G. W. Bush, debemos acrecentar grandemente nuestros esfuerzos para promover una transición rápida y pacífica a la democracia en Cuba. La USAID por medo de su “Programa Cuba”, promete intensificar sus esfuerzos y apoyo…”

“…Nuestro plan es acelerar, por todas las maneras posibles, el progreso de la libertad en Cuba, tal como Estados Unidos y nuestros amigos y aliados democráticos lo hicieron exitosamente en lugares como Polonia…”

“La USAID se enorgullece de ser parte de este esfuerzo, como hicimos en Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Chile, Nicaragua y otros lugares…”

Con estos conceptos nadie puede calificar de “buena” a esa agencia que, como reconoce, ha participado totalmente en el trabajo subversivo para derrocar el socialismo en el mundo, siguiendo los preceptos del “Proyecto Democracia”, aprobado por el presidente Ronald Reagan.

Más de 205 millones ha distribuido la USAID desde el año 1996, cuando inició su trabajo el “Programa Cuba”, aprobado por el presidente William Clinton, para eliminar el socialismo en la Isla.

Buena parte de ese dinero ha sido desviado para “otras actividades” y el “Programa” no ha logrado alcanzar los objetivos propuestos.

Viajes por Europa y América Latina, salarios jugosos, gastos de representación, alimentación, alojamiento y transportación, son parte de la fuga de millones de dólares de personas vinculadas al Programa Cuba, detectado a finales del 2006 por una auditoria de la Oficina General de Contabilidad, GAO.

Pero la USAID tiene otros programas para penetrar a diferentes países, permitiéndoles obtener información de inteligencia, ejercer acciones de influencia política y caracterización de personas para lograr posiciones en las esferas gubernamentales, que posibiliten beneficios para Estados Unidos.

Sus antecedentes datan de agosto de 1961, cuando oficialmente en la Asamblea de la OEA se anunció por la delegación de Estados Unidos, el nacimiento de un programa de ayuda para los países latinoamericanos, al que denominaron “Alianza para el Progreso”, dando inicio a una carrera para mejorar la imagen de Estados Unidos, contrarrestar el ejemplo de la Revolución cubana y frenar el sentimiento anti norteamericano que iba creciendo en América.

Esto se comprueba en un memorando elaborado el 11 de diciembre de 1959 por J.C. King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, donde le aseguraba al Director Allen Dulles:

“Soy de la opinión que si Castro tiene éxito en consolidar su posición y mantenerse en el poder durante otros dos años, puede producirse un daño prolongado a la posición de vanguardia, ya debilitada, de Estados Unidos en América Latina”.

Como apoyo a esa estrategia, el presidente JFK creó la USAID el 3 de noviembre de 1961, con el propósito de ampliar la presencia norteamericana y vender la imagen de ser un país preocupado por hacer avanzar la región.

La USAID depende de las líneas estratégicas del Departamento de Estado y forma parte de la política exterior estadounidense; por esa razón hoy está presente en casi todos los países del mundo, cumpliendo tareas de inteligencia, preparación de líderes comunitarios que puedan ejercer acciones a favor de la política norteamericana y fomentar grupos de oposición a gobernantes indeseables para ellos.

En esa línea está la “ayuda” brindada a África en hospitales para combatir el Ébola, donde en algunos trabajarán médicos cubanos. Eso no puede cambiar ni borrar los planes y acciones subversivas que ese Agencia ejecuta contra Cuba.

No es la primera vez que Cuba colabora con el gobierno de Estados Unidos, dejando a un lado los planes terroristas ejecutados contra su población, la invasión por Bahía de Cochinos, los cientos de planes de asesinatos a Fidel Castro, la guerra biológica por la que han muerto seres humanos y otros actos subversivos.

Brigadas médicas de ambas naciones trabajaron en Haití cuando el terremoto. En otras circunstancias como el combate al narcotráfico, el tráfico de seres humanos y la seguridad aérea, también se establece cooperación, algo que pretende desconocer la bloguera oficialista de Washington, Yoani Sánchez, en su venenoso artículo publicado el 3 de noviembre en el libelo que le construyó la CIA “14ymedio.com”.

Muy diferente son los planes para aniquilar a la Revolución cubana y para esos no hay ni habrá colaboración.

Tomado del Blog El Heraldo Cubano

http://heraldocubano.wordpress.com/2014/11/07/la-usaid-de-buena-no-tiene-nada/

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