La sociedad civil cubana y los desafíos de una Cumbre

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Camila Oliva*

La VII Cumbre de las Américas representa para Latinoamérica una magnífica oportunidad de unir a los Jefes de Estado y de Gobierno en un ambiente de valores compartidos, donde se concierten acciones regionales de cara a los desafíos presentes y futuros de los pueblos del hemisferio. En tanto para Cuba, no sólo significará un nuevo escenario para expresar sus ideas en materia de integración y cooperación, sino que servirá de plataforma imprescindible para exponer los avances en la actualización de nuestro modelo económico, y defender los logros de más de cinco décadas de Revolución.

Precisamente, una de esas conquistas sociales mantenidas por la Isla a través de medio siglo, ha sido la articulación eficaz de una sociedad civil legítima, que sirve de base inequívoca del sistema político, toda vez que representa los intereses de la sociedad cubana en su totalidad.

Sin embargo, los medios de comunicación contrarios al modelo político de nuestra nación, y en una continuación de la cruzada mediática que emprenden contra el país, insisten en perfilar a la opinión pública internacional hacia la existencia de una sociedad civil, que poco o nada tiene que ver con la realidad que se vive en la Isla.

Hablar de sociedad civil, significa hacer obligada referencia a esa diversidad de personas, que de manera colectiva actúan para la toma de decisiones en la esfera pública, expresan sus intereses, ideas, e intercambian información. En el caso de la nuestra, la cubana, tiene el extra además de estar conformada por organizaciones revolucionarias, pues como dijese el intelectual Abel Prieto Jiménez, “no se puede confundir lo no estatal con lo contrarrevolucionario”.

Es así que, luego de 21 años de ausencia, Cuba llega a la VII Cumbre de las Américas con un centenar de representantes de la sociedad civil, entre los que se encuentran jóvenes, intelectuales, cooperativistas, académicos y empresarios, entre otros; quienes no sólo intercambiarán experiencias de forma respetuosa, abierta y constructiva con otras representaciones de la región, sino que expondrán las prácticas y visiones de la menor de las Antillas en aspectos como la educación, salud, participación ciudadana, innovación y desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, así como la gobernabilidad democrática, energía y desarrollo sostenible.

En un contexto en el que se arrecian las campañas de descrédito hacia la Isla, el reto de lidiar con actores que no buscan más que la construcción de un burdo show mediático estará siempre presente, y Panamá servirá de tablado para la puesta en escena. No obstante, la asistencia de representantes de la ultraderecha, opuestos a las políticas de los países progresistas de América Latina y el Caribe, así como de contrarrevolucionarios cubanos que intentarán hacer valedera su posición, será opacada por la verdadera sociedad civil de la Isla, esa que apoya la cooperación de las Américas, basándose en la equidad, el respeto y la justicia social.

* Periodista Cubana

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