La Revolución Necesaria

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El 10 de marzo de 1952 se inscribiría en la historia cubana como un día de infamia. Tras tres años de ocupación militar y 50 años de dominio neocolonial norteamericano, matizados los últimos 12 por una relativa institucionalidad, el pueblo esperaba con ansia las elecciones generales que en solo 82 días se realizarían, con la esperanza incierta de independencia verdadera. Pero de nuevo es traicionado, Fulgencio Batista Zaldívar, aprovechaba las sombras de la noche para dar un golpe de Estado. Quedaba instaurada así una brutal dictadura que costaría la vida de miles de cubanos.

La gravedad del momento exige la movilización urgente del pueblo. Fidel Castro, joven revolucionario que poseía conciencia martiana y marxista-leninista, encuentra y emprende el camino justo para combatir con éxito a la tiranía y a todo lo que ella representaba: desencadenar la insurrección armada popular; la forma más alta de la lucha de masa.

A principios de 1953 ya Fidel tiene estructurado el plan táctico para el inicio de la lucha armada. Aglutina y prepara los hombres, se acopian las armas. Santiago de Cuba será la clarinada en el año del centenario del natalicio del Apóstol.

En la granjita Siboney, al este de la ciudad, más de un centenar de aguerridos hombres y mujeres esperan la salida para encontrarse con la historia. Es el 26 de julio del propio año, aún las notas del himno nacional vibran en el aire cuando los motores de los autos rompen el silencio del amanecer, dentro de pocos minutos se lanzan al ataque violento y decidido contra el mayor bastión de la tiranía en la región oriental y segundo en importancia en el país, el cuartel Moncada. Como apoyo, se ocupan el Hospital Civil Saturnino Lora y el Palacio de Justicia y asaltan el cuartel de Bayamo.

La acción militar fracasa por acciones accidentales, solo seis revolucionarios mueren en el enfrentamiento, 55 son asesinados posteriormente. Las fuerzas del régimen desatan una ola de represión y muerte. Se les radica causa judicial a unos pocos sobrevivientes. Fidel asume su propia defensa, su alegato, conocido por La historia me absolverá, servirá de programa para la lucha.

El conocer que existe una vanguardia decidida acabar con la tiranía, mueve al pueblo que comienza a organizarse.

Luego de 22 meses de dura cárcel, la presión popular impone, el 15 de mayo de 1955, la libertad de los moncadistas. La situación existente determina la necesidad de cambios organizativos, de estructura y funcionamiento, los que ya han sido concebidos por Fidel desde la prisión. En la proa del barco El Pinero, durante la travesía desde Isla de Pinos a Batabanó los moncadistas se reúnen y analizan colectivamente la estrategia de lucha. Días después, el 12 de junio de 1955, en reunión convocada en la calle Factoría en la ciudad de La Habana, queda integrada la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio.

La persecución y hostilidad hacen imposible continuar la lucha dentro de Cuba. Fidel y sus compañeros marchan al exilio. En tierra mexicana se prepara el destacamento guerrillero que el 25 de noviembre de 1956 parte en el yate Granma, desde el puerto de Tuxpan para iniciar la guerra en las montañas de la Sierra Maestra.

El Movimiento, dirigido por Frank País, levanta al pueblo de Santiago de Cuba, el 30 de noviembre, para apoyar el desembarco que ocurre el 2 de diciembre en un punto de la costa suroeste de la provincia de Oriente, cerca de la playa Las Coloradas. Diversos factores impiden la coincidencia de ambas acciones.

Ya en suelo patrio, el 5 de diciembre, el destacamento guerrillero recibe su bautismo de fuego en Alegría de Pío . Mueren tres expedicionarios y el resto queda disperso. El azar reúne a muchos en grupos irregulares y toman rumbos diferentes que les deparan distinta suerte.

Resultado de la feroz persecusión del ejército en los días siguientes caen 18 combatientes, la mayoría de ellos asesinados después de ser hechos prisioneros, esa es la suerte de Juan Manuel Márquez, segundo jefe de la expedición.

Comienza una difícil prueba para los sobrevivientes, quienes, pese a todas las vicisitudes, tienen la decisión de llegar a la Sierra Maestra para continuar la lucha.

Tres grupos, principalmente, se esfuerzan por este objetivo, los encabezados por Fidel Castro Ruz, Raúl Castro Ruz y Juan Almeida Bosque.

La red de campesinos organizada por Frank País García y Celia Sánchez Manduley resulta de gran ayuda en la búsqueda de los expedicionarios y en la localización del armamento por toda la zona. Guillermo García Frías y Crescencio Pérez encabezan esa imprescindible vanguardia.

El 16 de diciembre, después de una larga marcha y de haber burlado el cerco enemigo en la carretera de Pilón, Fidel Castro, Universo Sánchez y Faustino Pérez llegan a casa de Mongo Pérez en la finca Cinco Palmas.

En la medianoche del 18 de diciembre de 1956, el grupo de Raúl llega a Cinco Palmas; se abrazan los dos hermanos, ocurre el histórico diálogo: ¿Cuántos fusiles traes? –pregunta Fidel a Raúl– cinco; y dos que tengo yo, siete. ¡Ahora sí ganamos la guerra!

El 21 de diciembre se incorpora el grupo de Almeida, el destacamento totaliza 20 hombres: 15 expedicionarios y cinco campesinos ya guerrilleros. El 25 Fidel decide reiniciar la marcha hacia la profundidad de la Sierra Maestra.

Desarrollo del Ejército Rebelde

Tres semanas después Fidel determina realizar una acción combativa contra el enemigo, el cuartel de La Plata es el objetivo. El 17 de enero, en poco más de media hora se alcanza la victoria. Tan solo cinco días más y se suma otro triunfo en Llanos del Infierno. Vendrán días adversos, con dispersiones de la pequeña tropa, pero el refuerzo del llano con hombres y armas es oportuno. La guerrilla está en condiciones de una nueva confrontación.

El 28 de mayo de 1957, en Uvero, tiene lugar el combate que marca la mayoría de edad del Ejército Rebelde. Caen en combate, entre otros: Julito Díaz, Nano Díaz, y Almeida resulta herido.

A finales de mayo desembarcan por Cabonico al norte de Oriente los expedicionarios del Corinthia cuya mayoría es apresada y asesinada.

El grupo guerrillero tiene posibilidades de adoptar otra estructura que le permita abarcar un territorio mayor. El Primer Frente rebelde queda entonces con la columna madre, la número 1, de la que se desprende la número 4 creada el 19 de julio de 1957, al mando del comandante Ernesto Che Guevara, con la misión de operar al este del Pico Turquino.

El Frente se mantiene en constante actividad, durante el segundo semestre de 1957 y el primer trimestre del 58 no le permite descanso al enemigo; en Estrada Palma, Bueycito, Palma Mocha, El Hombrito, Pino del Agua en dos ocasiones, Mar Verde, Alto de Conrado, El Salto, Gabiro, Mota, Chapala, y en otras muchas localidades, tienen lugar acciones victoriosas. El ejército batistiano organiza dos esfuerzos ofensivos, que fracasan por el ímpetu rebelde.

No solo en las montañas se combate, en ciudades y pueblos el ansia de lucha por derrocar a la dictadura se transforma en acción.

Ya desde el 29 de abril de 1957 un grupo de revolucionarios encabezados por Reynold García asaltan el cuartel Goicuría en la ciudad de Matanzas. Acción que por diversos factores fracasa. La mayoría de los asaltantes son apresados y asesinados.

El Partido Socialista Popular, dirigido por Blas Roca Calderío, que desde el primer momento del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 denuncia el carácter reaccionario y proimperialista del régimen, lucha contra este y aboga por la unidad popular, todo en rigurosas condiciones de clandestinidad, comprende que no hay otro camino que la lucha armada. Y en consecuencia prepara un grupo guerrillero que opera al norte de Las Villas además, incorpora cuadros y militantes a otros frentes.

El 13 de marzo de 1957 jóvenes del Directorio Revolucionario asaltan al Palacio Presidencial conjuntamente con la toma de Radio Reloj. La acción no alcanza el éxito esperado, mueren valiosos jóvenes, simbolizados en José Antonio Echeverría, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), pero propicia la unidad de los elementos revolucionarios del pueblo.

En Cienfuegos, el 5 de septiembre de 1957, el Movimiento 26 de Julio logra un levantamiento revolucionario, protagonizado por un grupo de oficiales, marinos y civiles. Julio Camacho Aguilera, jefe del Movimiento en Las Villas y el alférez de fragata Dionisio San Román, oficial de la marina de guerra, dirigen la acción. El régimen ahoga en sangre la audaz rebelión con inaudita crueldad.

Extensión de la guerra

Hacia finales de febrero de 1958 las condiciones son propicias para extender la guerra a otros parajes de la provincia oriental.

Respondiendo a un mando único encabezado por Fidel en el Primer Frente, y dentro de su idea estratégica para el desarrollo de la guerra, se crean dos nuevas columnas, la número 6 bajo la jefatura del comandante Raúl Castro con la misión de establecer el Segundo Frente Oriental Frank País García, tarea que se cumple el 11 de marzo de 1958 en Piloto del Medio, noreste de la provincia de Oriente y la número 3 bajo el mando del comandante Juan Almeida Bosque, para abrir el Tercer Frente Oriental Mario Muñoz Monroy, el que queda establecido el 5 de marzo del propio año en Puerto Arturo, al oeste de Santiago de Cuba.

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En tierra mexicana se preparan los hombres con la divisa : ¡En 1956 seremos libres o mártires!

Camilo Cienfuegos a finales de marzo parte a operar en los llanos del Cauto, y combate en Bayamo, Cuchillas de Bayamo, Río Cauto y La Estrella.

En febrero de 1958 fuerzas del Directorio Revolucionario 13 de Marzo dirigidas por Faure Chomón Mediavilla, se establecen en la sierra del Escambray.

El 9 de abril se convoca la huelga general, donde participan estudiantes, trabajadores… Diversas causas no permiten alcanzar los objetivos propuestos y termina en un revés. Para apoyar la huelga el Ejército Rebelde realiza varias acciones combativas. En el Primer Frente se combate en San Ramón y el Pozón.

En el Segundo Frente se organiza la Operación Omega y se atacan los cuarteles de Imías, Jamaica, central Soledad y Caimanera, en este último lugar se toma el cuartel, el puesto naval y se rechaza un refuerzo. El pueblo apoya la acción.

Por su parte el Tercer Frente ataca los cuarteles de Aguacate y Dos Palmas, y realiza otras acciones en Pueblo Nuevo, San Joaquín, cruce de Guisa, Chivirico, La Villega y El Cobre.

Próximo a Santiago de Cuba, René Ramos Latour, jefe de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio integra la columna número 9 José Tey. Ataca el cuartel de Boniato y realiza una emboscada en Cuabitas. Días más tarde toma el poblado de Ramón de las Yaguas. Y un tiempo después estas fuerzas se integran al Segundo Frente.

Los últimos días de junio de 1958 fuerzas del Segundo Frente desarrollan la Operación Antiaérea que consiste en capturar un numeroso grupo de norteamericanos, civiles y marines en Moa, Nicaro, Caimanera y en centrales azucareros de la región, con el objetivo de presentarlos ante el mundo como testigos de la ayuda directa que el gobierno de los Estados Unidos le brinda al dictador Fulgencio Batista, además de denunciar los bombardeos indiscriminados de la aviación del régimen contra la población civil. Los detenidos reciben un trato respetuoso. La Operación logra sus objetivos.

Gran ofensiva enemiga. Su derrota

En los días finales de mayo de 1958, el enemigo, envalentonado por el fracaso de la huelga, lanza su más poderosa ofensiva durante la guerra con el fin de tomar la Comandancia General y dar un golpe mortal a la Revolución: la Operación de Verano.

En tal sentido, en el territorio del Primer Frente se libran decisivas batallas: dos en Santo Domingo, en el Jigüe, en Las Mercedes… Y más de 20 combates: La Caridad, El Naranjo, el Naranjal, Meriño, Casa de Piedra, Providencia, Las Vegas de Jibacoa, Jobal…

Como resultado de la derrota de la Ofensiva de Verano, el enemigo sufre más de mil bajas cuantificadas en 150 muertos, gran cantidad de heridos y más de 400 prisioneros que son entregados a la Cruz Roja Internacional en Las Vegas de Jibacoa y Sao Grande, territorio de la Sierra Maestra.

Se ocupan más de 500 armas y equipos, incluidos: tanques, morteros, bazucas, ametralladoras, 150 000 balas, transporte, y 20 equipos de radio. En las filas rebeldes hay que lamentar la caída en combate de 27 valiosos compañeros y más de 50 resultan heridos.

Como resumen de 75 días de combate, el Ejército Rebelde con una fuerza insuficientemente armada, que en sus inicios apenas alcanzaba 200 hombres, logra suplir una desventajosa correlación de fuerzas con sus ideales de lucha, una excelente preparación física, el dominio del terreno y de la táctica y la estrategia, asestando en cada momento y en lugar apropiado la derrota a un enemigo poderoso que contaba con 10 000 efectivos. Esta victoria es ante todo, fruto del pensamiento y la acción del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Con este triunfo el Ejército Rebelde toma firmemente en sus manos la iniciativa estratégica y prepara las condiciones para la ofensiva final.

En los meses de agosto a octubre se forman nuevas columnas: las números 2 y 8, al mando de Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, respectivamente, con la histórica misión de reditar la invasión de 1895 y llevar la contienda hasta el centro y el occidente de la Isla. Otras tres tienen la responsabilidad de abrir el Cuarto Frente, y hacia territorio camagüeyano marchan dos columnas para abrir el Frente en esa provincia.

El Tercer Frente se fortalece con la incorporación de dos nuevas columnas y alcanza una importante victoria en el Paraná.

Con el movimiento de todas estas formaciones, el Ejército Rebelde cierra todo el territorio de Oriente en él y quedan atrapados, sin posibilidad de escapatoria, varias guarniciones con miles de soldados enemigos.

Mientras, en el Segundo Frente se combate y se derrota la ofensiva enemiga en las direcciones Marcos Sánchez – La Lima– Bayate, Cupeyal– Limonar y Alto de la Victoria– La Mariposa.

En el mes de octubre fuerzas del Frente Pinar del Río atacan el cuartel de La Poza. El Cuarto Frente realiza acciones en El Bejuco y en la presa de Holguín, donde se destaca una escuadra de Las Marianas.

Por su parte, el Segundo Frente realiza la Operación Nicaro con la participación de tres columnas dirigidas por el jefe del Frente. Esta operación tuvo gran repercusión internacional. El 31 de octubre fuerzas de dicho Frente atacan y toman el cuartel de Baltony. Mientras que

fuerzas del Che obtienen su primera victoria en territorio de Las Villas, en Güinía de Miranda.

Hacia la batalla final.

En noviembre de 1958 el Ejército Rebelde pasa a la ofensiva general. Avanza impetuosamente sobre las posiciones y enclaves enemigos.

En el Segundo Frente se realiza la Operación Gancho, con el objetivo de entorpecer la farsa electoral del 3 de noviembre. Se libran más de 17 acciones combativas exitosas, entre las que resaltan Alto Songo, San Luis, Ermita, Marcané, Guamá en Baracoa, central Soledad, Cueto, Guaro y Cuneira. En Imías se realiza una acción fulminante y en solo 55 minutos se toma el cuartel, con un saldo de 27 muertos, 33 heridos y 60 prisioneros enemigos; por las fuerzas rebeldes dos heridos.

En esta etapa el Cuarto Frente obtiene la victoria en Los Güiros y la Guanábana cerca de Las Tunas. Al norte de Las Villas fuerzas al mando de Camilo combaten y liberan las localidades de Venegas, Gamboa, Iguará, Mayajigua, Meneses y Zulueta.

En el marco de la Ofensiva Final, del 23 de noviembre al 7 de diciembre, el Segundo Frente desarrolla la Operación Flor Crombet. Sus fuerzas obtienen por segunda ocasión la victoria en Alto Songo; se combate y se toma el Cristo, Río Frío, San Luis y La Maya; en este último lugar la fuerza aérea rebelde cumple su primera misión combativa. Al quedar liberada La Maya se incomunica al enemigo por carretera de Guantánamo a la capital oriental. Se realizan acciones conjuntas con el Tercer Frente.

Se cierra más el cerco para el asalto a Santiago de Cuba, donde que participan fuerzas combinadas del Primer y Tercer Frentes, y en la etapa final con el comienzo de las acciones en Palma Soriano, se introduce el Segundo Frente.

Durante la ofensiva final las armas rebeldes obtienen rotundas victorias. En la región oriental; entre otras: la batalla de Guisa y Dos Palmas; en Las Villas los rebeldes derrotan la última ofensiva enemiga, en el Pedrero.

En el territorio oriental se obtiene el éxito rebelde en: El Cobre, Baire, San Luis, Puerto de Moya, Jamaica, Bartle, La Aduana, Caimanera, Cueto, Los Palacios y Puerto Boniato. En el territorio central había comenzado la campaña de Las Villas y las tropas bajo el mando del Che obtienen sucesivas victorias en: Fomento, Cabaiguán, Manicaragua, Guayos, Sancti Spíritus, Caibarién y Placetas.

En el territorio oriental comienzan violentos y decisivos combates. Fuerzas del Segundo Frente combaten y toman Sagua de Tánamo y Cayo Mambí. En territorio del Tercer Frente dirigido por el Comandante en Jefe, se realizan casi paralelamente los combates de Maffo, San José del Retiro, en Jiguaní, y Palma Soriano, este último con la participación del Primer, Segundo y Tercer Frentes, logrando rendir al enemigo.

El 31 de diciembre fuerzas del Segundo Frente liquidan el último reducto enemigo en Mayarí Abajo mediante una emboscada en Guanina. Por su parte el Cuarto Frente toma Puerto Padre, Jobabo y Gibara. En Camagüey, San Miguel del Junco y el kilómetro 6, son los principales escenarios victoriosos de este Frente.

El Frente Pinar del Río realiza una emboscada exitosa en Cabañas. Fuerzas rebeldes en La Habana-Matanzas libran acciones en Ceiba Mocha, central Dos Rosas y San Miguel de los Baños.

En la región central, Yaguajay constituye una rotunda victoria de las fuerzas de Camilo. Cercano a la capital provincial, fuerzas del Che combaten en Santo Domingo, destruyen el puente de Falcón y realizan el ataque y toma de la ciudad de Santa Clara. En una batalla colosal se derrotan unos tres mil efectivos enemigos incluido su afamado tren blindado. Esta victoria aceleró el triunfo de la Revolución.

Ante el empuje arrollador de las fuerzas rebeldes, el ejército de la tiranía, asesorado y abastecido por los yanquis, está al borde del colapso. El tirano huye el primer día del año 1959.

Epílogo

Veinticinco meses duró la última etapa de la lucha del pueblo cubano por su definitiva independencia.

En su estructura final el Ejército Rebelde logró tener ocho frentes y uno en formación, 25 columnas y 10 destacamentos y grupos guerrilleros, y libró más de 500 acciones combativas.

Durante la contienda se realizaron otras actividades relevantes que fortalecieron las fuerzas rebeldes en todos los órdenes. Sin pretender mencionarlas todas, la relación es amplia: creación de la emisora Radio Rebelde y el periódico El Cubano Libre; escuela de reclutas de Minas del Frío, constitución del pelotón femenino Mariana Grajales; ingente actividad de retaguardia realizada por Celia Sánchez Manduley en el Primer Frente, reunión de la Dirección del Movimiento 26 de Julio en Mompié donde Fidel asume la dirección total del Movimiento dentro y fuera del país; asamblea campesina en Las Vegas de Jibacoa; creación de los comités de campesinos; promulgación de la Primera Ley de Reforma Agraria y otras leyes rebeldes; Pacto del Pedrero, en el que se acuerda la unidad de las fuerzas revolucionarias: 26 de Julio, Directorio Revolucionario y Partido Socialista Popular; los congresos Campesino y Obrero en el Segundo Frente; Plenaria Azucarera en territorio del Frente Norte de Las Villas; funcionamiento de la administración civil y la organización económica y social de los territorios liberados, actividad esta en la que el Segundo Frente fue ejemplo al mostrar lo que habría de ser la obra creadora de la Revolución en el poder.

En el campo de batalla muchos bravos hombres entregaron sus vidas por la patria nueva, simbolizados quedan en: Julito Díaz, Nano Díaz, Ciro Redondo, René Ramos Latour, Andrés Cuevas, Ramón Paz, Angel Verdecia, Geonel Rodríguez, Braulio Coroneaux, Roberto Rodríguez, el Vaquerito, Ciro Frías, Emilio Bárcenas, Pedro Soto Alba, Patricio Sierralta, Zenén Meriño, Vicente Pérez Elías, Ignacio Pérez, Arquímides Colina, Roberto Ramírez Delgado, Manuel Tames y Gilberto Isalgués.

El movimiento clandestino resultó pilar decisivo para la victoria, valerosos compañeros del llano cayeron en toda Cuba. Unos nombres representan a todos: Frank y Josué País, los hermanos Ameijeiras, Fructuoso Rodríguez, Juan Pedro Carbó Serviá, los hermanos Saíz, Gerardo Abreu Fontán, Marcelo Salado, Lidia Doce, Clodomira Acosta, Héctor Molina, Manuel Aguiar, Fulgencio Oroz, Paquito Rosales, José María Pérez, Eduardo García Lavandero, las hermanas Giralt y Gregorio Arlés Mañalich. Muchos otros sufrieron cárcel y torturas con indoblegable firmeza revolucionaria.

Decisiva en la guerra fue también la participación campesina como combatientes o colaboradores, los representan: Ramón Pérez, Hermes Cardero, Severo Pérez, Daniel Hidalgo, Julio Zenón Acosta (primer campesino caído en combate), Domingo Torres, Mario Sariol, José Isaac, Jacinto Peñate, Osvaldo Medina, Esmérido Cardona, Eduardo Mesa, Ladislao Baranda, José Durán, Apolinar Vicet, Consuelo Corominas, Armando Brull, Romárico Cordero, José Ramírez Cruz, Miguel Angel Betancourt, Teodoro Pereira, Juan Frómeta, Pablo Cruz, Juan Mario Rill y las familias Cisneros Díaz, Mompié y Pardo Guerra.

La mujer cubana fue ejemplo en la contienda. Un grupo destacado se integró en el pelotón Mariana Grajales y participó en acciones relevantes, otras fueron colaboradoras o combatientes del llano y la sierra. En esta vanguardia resaltan Celia Sánchez, Haydée Santamaría, Melba Hernández, Vilma Espín, Asela de los Santos, Pastorita Núñez y María Antonia González, entre otras.

Así rememoramos la historia de lucha por nuestra definitiva independencia, donde miles de compatriotas, bajo la conducción de Fidel hicieron realidad el sueño de Martí, y sus proezas posibilitaron el triunfo revolucionario, el primero de enero de 1959, a los cinco años, cinco meses y cinco días del asalto al cuartel Moncada.

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