La presencia martiana en El Moncada

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Dr. Arnaldo Jiménez de la Cal

En el año 1953 la nación cubana estaba envuelta quizás en el momento más tétrico desde su advenimiento como República en 1902.  El gobierno era el feudo personal de un dictador, aupado al poder por los Estados Unidos.  Esto, a su vez, no sólo eran el dominio escondido detrás de la silla presidencial, también se habían convertido en el amo económico del país al que explotaban poniéndolo al borde de una catástrofe económica.

Batista maniobraba con los politiqueros de los partidos tradicionales, mientras aplastaba sangrientamente a obreros, campesinos y estudiantes; ahogaba en sangre a sus opositores como el Partido Comunista y a los jóvenes de la izquierda ortodoxa.  Sus tres partidos: el amarillo (el ejército); el blanco (la Marina de Guerra) y el azul (la policía) atropellan de modo humillante al más mínimo intento de rebeldía.

Un joven seguidor de Chivás, pero convencido martiano, recién graduado de leyes, trató de luchar en ese campo por la democracia, pero fue frustrado por jueces corruptos.  Comprendió entonces la imperiosa realidad de volver a organizar una Guerra Necesaria como la de Martí en 1895.

Aquel joven nombrado Fidel Castro organizó la clarinada del 26 de julio cuando al frente de un grupo de esforzados combatientes  intentó tomar al Cuartel Moncada en la madrugada del 26 de julio de 1953.  El fracaso momentáneo los llevó a la cárcel.

Fidel supo poner bien claro las raíces martianas del asalto cuando señaló a Martí como su autor intelectual.  En el juicio supo explicar la actitud limpia y pura con que se reunieron los fondos para organizar el movimiento y el coraje con que enfrentaron la muerte.

En su alegato conocido como La Historia me Absolverá sus jueces atónitos escucharon la solución que la Revolución le daría a los grandes problemas de la nación, cuestiones estas que Martí trató en sus escritos como la vivienda, la tierra, la educación, la industrialización, la salud y el desempleo.  Soluciones que Fidel y sus hombres le cumplieron al pueblo cubano.

En una de las últimos cartas de Martí al matancero Juan Gualberto Gómez le decía: “!Conquistaremos toda la justicia!” Eso fue lo que hizo la Revolución cubana y lo permite afirmar, sin lugar a dudas, las raíces martianas, socialistas y fidelistas del proceso implantado en Cuba a partir de enero de 1959.

Tomado de Radio 26/ CMGW

http://www.radio26.cu/2014/07/09/la-presencia-martiana-en-el-moncada/?utm_medium=twitter&utm_source=radio26feed

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