La informática de las #elecciones parciales 2015 va por la UCI

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Susana Gómes Bugallo

Decían que era para justificar las ausencias. Que debían contar en público el propósito de cada madrugada. Que en la casa tenían que enterarse de hasta dónde llegaba su labor. Por eso querían hablar a Juventud Rebelde de sus historias.

Y hablar de que estudiaron las leyes como autoridades electorales. Y explicar cómo dedicaron toda su paciencia a conversar con quienes se estrenaban en las artes de la computación. Y decir del día en que dejaron el concierto de Paulito FG en el escenario de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), porque había que estar urgentemente en la sede de la Comisión Electoral Nacional (CEN), ubicada en Playa. O de los que se quedaron escuchando el espectáculo, pero dentro del laboratorio, mientras programaban y programaban, y programaban…

Para escuchar todo esto llegamos hasta la CEN. Y allí encontramos a más de 20 jóvenes profesores de la UCI que desbordaban las ansias de hablar de esta experiencia de diseñar un sistema informático para gestionar el proceso electoral del país. Una oportunidad enriquecedora, por única, pero también por útil.

Alrededor de la mesa se fueron acomodando, mientras Alina Balseiro Gutiérrez, la máxima autoridad electoral del país, hablaba bien de «sus adquisiciones» más recientes, que convivían en la casona antigua hace poco más de un año, pero habían llegado para transformar las dinámicas del sistema electoral para siempre. Y para bien, por supuesto.

Junto a los jóvenes universitarios convertidos en observadores de este proceso parcial, que siguen haciendo por la transparencia que caracteriza al voto en este archipiélago, van también los supervisores y el resto de las autoridades electorales de las nuevas generaciones.

Pero aquí no se acaba la huella juvenil. El sistema informático que acompaña actualmente el proceso electoral nació también de la preparación de estos ingenieros recién estrenados, que han tornado sus conocimientos en servicios para el país que los formó y que ahora pueden ostentar el orgullo de mejorar la calidad de un proceso tan importante como el de las elecciones, gracias al ingenio de quienes se han hecho profesionales en una institución tan emblemática.

Que hable la informática…

Reynaldo Rosado Roselló, vicedecano del centro de altos estudios e integrante de la Comisión Electoral Nacional, reconoce que la UCI siempre tuvo entre las concepciones legadas por el Comandante en Jefe, su alta responsabilidad de apoyar la informatización de la sociedad, suceso del que forma parte este proceso, que tiene vital importancia dentro del sistema político cubano.

Analiza el Vicedecano que las elecciones en Cuba tienen un carácter distintivo en comparación con otros lugares, porque es un suceso dirigido desde el nivel de base por gente de pueblo que lo asume por voluntad propia y sin cobrar un centavo. Ello es una fortaleza porque se involucran muchas personas de las que depende el éxito del proceso, pero a la vez es un reto desde el orden de la disciplina, la información y de que cada quien haga lo que le toca, dice.

«Si no existiera un sistema de recolección de la información en tiempo real, como este que diseñamos —juzga Alina Balseiro—, fuera muy difícil controlarlo porque puede llegarse al final del proceso con situaciones inesperadas de las que antes no se alertaba en tiempo, cuando todo era por teléfono.

«Este sistema gestiona la información del proceso desde la toma de posesión de las comisiones electorales hasta las elecciones», explica, y argumenta que no llega a la circunscripción porque no hay estructuras creadas en el país y aún lleva mucha tecnología lograrlo.

Aunque el sistema de gestión es el núcleo de lo que hacen estos jóvenes y ha sido lo más difícil de construir, según ellos, también intervienen varias aplicaciones desarrolladas anteriormente por la Universidad. Se trata de un ecosistema de software (término empleado en el mundo informático), que incluye un sistema operativo desarrollado por la UCI (de factura cubana, libre y basado en el sistema operativo Linux) y que, como es diseñado por informáticos del país, permite mayor nivel de seguridad porque garantiza que el código no tenga las «puertas traseras» (vulnerabilidad de seguridad), como las que padecen Windows y otros similares.

Detalla además Rosado que existe una aplicación como el almacén de datos, que tiene registrada la información de procesos anteriores y permite tener en tiempo real los datos históricos de las elecciones y compararlos.

La otra aplicación que han dejado los de la UCI se activa el día de las elecciones y posibilita que la información se refleje en un mapa donde se le da matiz a distintas regiones del país en función de los porcientos de votación, para tener una vista gráfica de lo que ocurre. Es válido aclarar, aduce el informático, que la aplicación gestiona el proceso, no el voto. Se encarga de las estadísticas que se generan en tiempo real.

Comenta el Vicedecano que, durante el proceso de nominación, ninguno de los jóvenes fue a dormir hasta que se procesaron los datos de las asambleas de cada día para que el pueblo tuviera una información real de la jornada.

¿Vivir en la comisión electoral?

Yusleidis Fuentes Puig, al frente de muchachos y muchachas, comenta que esta es la segunda versión de la aplicación, pues la primera fue preparada también por la UCI en el período electoral anterior. Relata que a partir de marzo del 2013, una vez terminado el proceso, las comisiones electorales se reunieron para evaluar cómo podría mejorarse el sistema informático. Entonces se creó este equipo con el propósito de agregar alrededor de 200 nuevos requisitos al producto.

Muchos pasos se unieron para que la información no estuviera tan dispersa. Se agregaron más niveles de seguridad y alrededor de cien reportes hasta alcanzar más de 600, en pos de contribuir a las estadísticas. Existen datos de todos los miembros de las comisiones, candidatos nominados y el sistema funciona por tareas pendientes que alertan cuando falta alguna información, expone.

Meses después nos reunimos con la Presidenta de la Comisión Electoral Nacional, y nos dijo que hacía falta un sistema «muy chiquito» para registrar a todas las personas que participan en el proceso y poder actuar en caso de fallecimiento, salida de misión o cualquier cambio, a fin de actualizar los datos antes de que iniciara el próximo proceso. Cuando nos sentamos a analizar, se diseñó un proyecto de sistema bien grande con un módulo de auditoría, uno de administración y otro para gestionar los electores, que ya en octubre estaba listo y se instaló en todo el país en noviembre del 2013. Luego vino la capacitación. Dividimos el equipo en cuatro y fuimos a todas las provincias y municipios para explicar su funcionamiento a todas las autoridades electorales.

Los profes, que se mantienen impartiendo clases y hasta tutoreando tesis, están divididos en cuatro grupos: tres trabajan directamente en la Comisión Electoral Nacional, y en la UCI permanece un programador, quien atiende los servidores constantemente por si ocurre algo.

Diana Moumé Roque cuenta que al principio pensaba que se enfrentaría únicamente a la actualización del sistema y cuando llegó se dio cuenta de que tenía que manejar información, además de trabajar con los clientes, lo que demandó gran paciencia para poder explicar sus dudas. Fue muy importante la comunicación entre los equipos y con las autoridades electorales. En ocasiones tuvimos que correr ante alguna necesidad imprevista y cuando creíamos que tendríamos un día más desahogado, se complicaba todo, confiesa.

«Esta experiencia ha significado un alto compromiso, pues cuando se habla del ámbito político, las elecciones del país son lo primero, y demandan un trabajo en tiempo y con calidad», piensa Mirna Martínez Labrador. «El trabajo es tremendo, pero se recompensa porque todos lo agradecen. Este proyecto requiere mucho sacrificio de los integrantes y horas extras; porque sin compromiso y entrega es imposible lograrlo todo», valora.

«Comisión Electoral, buenos días», dice Yoanis Costilla Camejo cuando suena el teléfono en la UCI, porque ya es mucha la costumbre con esta institución y el trabajo que los ha marcado. Este joven atiende la parte auditora del proceso, encargada de atender los movimientos del sistema.

Aunque fue un trabajo duro para el equipo, pudimos cumplir con el compromiso. El país, la Universidad y la Comisión confió en nosotros para proseguir con el sistema en esta nueva etapa, afirma Adrián Quintero Henríquez. Ahora nos reímos porque todo salió bien, pero fue un esfuerzo intenso que se logró gracias también al apoyo de las universidades y las familias, reflexiona.

«Soy de las que entra sobre las ocho de la mañana y nunca sé cuándo voy a salir», explica Diana Navarro Rosquete y aclara que ha recibido mucha comprensión y apoyo de quienes viven con ella.

«Eso tiene que salir, periodista», me dice el inquieto Ernesto Dueñas Rodríguez. Entonces me cuenta del sacrificio de ser joven y querer pasear, pero sin dejar de responder ante cualquier problema inesperado. «Anduvimos sin días de la semana para dedicarnos a nosotros mismos».

Por primera vez estas elecciones han llegado hasta las redes sociales, con un modesto pero importante resultado que genera visitas desde otros países y personas que se interesan por conocer sobre el sistema electoral cubano, agrega el vicedecano Reynaldo Rosado. Estamos actualmente perfeccionando el sitio de las elecciones para que tenga la inmediatez necesaria. Todo esto corre a cargo de la UCI.

Todos los jóvenes involucrados en el empeño han aprendido tanto del proceso como cualquier autoridad. Relatan que sobre todo los analistas han necesitado conocer las leyes con profundidad para poder diseñar la aplicación respetando todos sus pasos. Lianet Cabrera González explica que dedicó muchas horas al estudio e incluso cuando estuvo capacitando a las autoridades electorales sobre el sistema informático, les elogiaban por su dominio del tema.

Es importante cuando llega alguien con una duda del proceso electoral y nos sentimos en capacidad de aclararle. Me siento feliz cuando puedo dialogar sobre estos temas con pleno conocimiento, agrega Yusleidis Fuentes Puig.

Esta joven no olvida lo esencial: «He estado en varios proyectos y compartí con varios grupos, pero este ha sido único por las buenas relaciones y el modo en el que nos ayudamos. No hay peros ni dejar para después, se podía llamar siempre a cualquiera con la confianza de que la respuesta sería positiva. Lo hacemos todo en conjunto y por eso sale bien». Y una se queda pensando cuando sabe que Elio Luis Toledo García le «cubrió» dos madrugadas seguidas a Diana Navarro, porque ella tenía un problema personal. Entonces imagina sus ojeras, pero el muchacho no deja de sonreír.

Tomado de Juventud Rebelde

http://www.juventudrebelde.cu/ciencia-tecnica/2015-04-13/la-informatica-de-las-elecciones-va-por-la-uci/

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