La genocida Ley Helms-Burton (Parte II y Final)

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Por Miguel Angel García Alzugaray

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El 12 de marzo de 1996, el Presidente de los Estados Unidos William J. Clinton firmó y puso en vigor la llamada Ley de la libertad cubana y solidaridad democrática de 1996, o Ley Libertad, más conocida por los nombres de sus principales promotores, el senador (Republicano) por Carolina del Norte, Jesse Helms, y el representante (Demócrata) por Illinois, Dan Burton, pero con la que están comprometidos los sectores más conservadores y ultraderechistas del espectro político estadounidense y cubanoamericano.

A partir de mayo de 1996 y hasta la actualidad el Departamento de Estado ha estado notificando mediante Cartas de Advertencia a compañías inversionistas en Cuba en las llamadas “propiedades confiscadas”.

El 16 de julio del 1996 entró en vigor el Título III de la ley, y el presidente Clinton, haciendo uso de las facultades previstas también en la legislación, emitió paralelamente una orden de suspensión temporal por 6 meses de una parte de este Título.

El 16 de agosto, como resultado de las protestas y críticas a la ley entre los principales aliados de Estados Unidos en el mundo, entre las que se destacan las leyes antídoto promulgadas por varios países y el panel planteado ante la Organización Mundial del Comercio por la Unión Europea, se anuncia el nombramiento de un “Enviado Especial para la Promoción de la Democracia en Cuba”, cuya tarea fundamental era impulsar y lograr un acuerdo entre los principales socios de Estados Unidos con respecto a la Helms-Burton, intentando de esta forma internacionalizar la acción de esta ley.

El 20 de septiembre del 1996, con vistas a implementar una aplicación más vigorosa de la Ley se anuncia la creación de la “Unidad para la Aplicación de la Helms-Burton” en el Departamento de Estado, dentro de la Oficina de Asuntos Cubanos.

La ley estableció que el presidente tendría que realizar un informe sobre su implementación del Título II, para lo cual el 28 de enero del 1997 el presidente Clinton publica con gran despliegue publicitario el documento “Apoyo para una Transición Democrática en Cuba”, cargado de una fuerte retórica anticubana, y que ampliaba los postulados del Título II de la ley, relativos a una supuesta “transición democrática” en la isla.

Como resultado de intensas negociaciones, el 11 de abril de 1997 se da a conocer el “Entendimiento Unión Europea y Estados Unidos”, mediante el cual los últimos lograban el retiro por parte de los europeos del panel planteado ante la Organización Mundial del Comercio a causa de la Helms-Burton, a cambio de la promesa norteamericana de no sancionar a compañías europeas inversionistas en Cuba.

A este acuerdo siguió un segundo “Entendimiento con Respecto al Fortalecimiento de la Protección de las Inversiones” en mayo de 1998 mediante el cual la Unión Europea inhibiría voluntariamente las inversiones en Cuba en “propiedades confiscadas” a cambio del compromiso de la Administración de trabajar para la eliminación del Título IV de la Helms-Burton. Posterior a este hecho, se han efectuado varias rondas negociadoras entre las partes en las cuales, entre otras disputas comerciales, se ha analizado la marcha de estos compromisos, especialmente dada la imposibilidad de la Administración Clinton de obtener una modificación al Título IV por parte del Congreso; entretanto tampoco se han producido sanciones a compañías europeas.

Interpretación

La ley establece que cualquier compañía no norteamericana que tiene tratos con Cuba puede ser sometida a represalias legales, y que los dirigentes de la compañía pueden ver prohibida su entrada en Estados Unidos. Esto significaba que compañías internacionales debían elegir entre comerciar con Cuba o comerciar con los Estados Unidos, que son un mercado mucho mayor.

Desde el punto de vista político, esta ley pretende aumentar el clima de hostilidad en la política de los Estados Unidos hacia Cuba, para forzar la destrucción de la Revolución Cubana, y, desde el punto de vista económico, intimidar por todos los medios posibles a los empresarios extranjeros para tratar de evitar las inversiones y el comercio internacional con Cuba.

Instrumentos jurídicos que viola

La Ley Helms-Burton viola flagrantemente las leyes y los derechos humanos del pueblo cubano, la Constitución de los Estados Unidos y varias normas jurídicas de ese país, numerosos actos del derecho internacional que regulan las relaciones políticas, económicas, comerciales y financieras entre los estados, y atenta contra la libertad de comercio e inversión, por lo cual ha generado conflictos con los principales socios de Estados Unidos. Entre estas violaciones están

  • El Poder del Ejecutivo para conducir la política exterior.
  • El principio de “la libertad de financiamiento e inversión” y “la subordinación de compañías subsidiarias a las leyes del país residente”.
  • El principio reconocido de “respeto a la soberanía de los actos de otras naciones”.
  • El libre movimiento de personas en función del comercio.
  • El principio reconocido de “respeto a la soberanía de los actos de otras naciones”.
  • Los Tratados bilaterales sobre Protección de Inversiones y Tratados Comerciales Bilaterales con numerosos países.
  • El principio reconocido de que “el dominio de una propiedad se establece de acuerdo a las leyes del país donde está localizada”

Consecuencias

Como consecuencia del bloqueo económico de Estados Unidos, Cuba no puede exportar ningún producto a esa nación, ni importar de ese país mercancía alguna.

  • No puede comerciar con filiales de compañías norteamericanas en terceros países; no puede recibir turistas norteamericanos ni puede usar el dólar en sus transacciones comerciales y financieras con el exterior.
  • Los barcos y aeronaves cubanas no pueden tocar territorio norteamericano.

Demanda del pueblo cubano

Es de señalar que el Tribunal Popular Provincial de La Habana, el 2 de noviembre de 1999, declaró Con Lugar la Demanda contra el Gobierno de los Estados Unidos por Daños Humanos y lo sancionó a reparar e indemnizar al pueblo cubano en la cuantía de $181 100 millones de dólares y, el 5 de mayo de 2000, también por Daños Económicos ocasionados a Cuba y lo sentenció por valor de $121 000 millones de dólares.

Además, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha reiterado la disposición de Cuba de hallar una solución a las reclamaciones y compensaciones mutuas.

Resumiendo lo expuesto, la ley Helms–Burton muestra, con más claridad que nunca, los reales propósitos de la política de hostilidad desde el triunfo de la Revolución y que dicha política responde a los intereses de la oligarquía fascista norteamericana afectada por una Revolución dedicada a la independencia nacional y la justicia social.

Como objetivos principales, los promotores de esta genocida legislación, se han propuesto, desde el punto de vista político, perpetuar el clima de hostilidad en la política de los Estados Unidos hacia Cuba, para forzar la destrucción de la Revolución Cubana.

Desde el punto de vista económico, intimidar por todos los medios posibles a los empresarios extranjeros para tratar de evitar las inversiones y el comercio internacional con Cuba.

Ante las inmorales alusiones de Washington de aplicar el título III de la Ley Helms-Burton Cuba rechaza esa amenaza del modo más enérgico, firme y categórico.  La asume como un acto hostil de extrema arrogancia e irresponsabilidad, a la vez que repudia el lenguaje irrespetuoso y calumnioso del mensaje público del Departamento de Estado.

Esta decisión que el gobierno de los Estados Unidos amenaza con adoptar, implicaría que, contrario a lo que establece el Derecho Internacional y la práctica de las relaciones internacionales, individuos y entidades extranjeras con negocios legítimos en Cuba, puedan verse ante la amenaza de afrontar reclamaciones infundadas y carentes de legitimidad ante tribunales de los Estados Unidos. Es conocida la conducta políticamente motivada y venal de algunas cortes de La Florida, frecuentemente utilizadas como un arma contra Cuba.

Para nuestro pueblo, implica encarar una vez más, de manera firme, consciente y contundente, el empeño del imperialismo estadounidense en someter a su dominio y tutelaje los destinos de la Nación cubana.

Si el título III se aplicara como establece esta ley y amenaza el anuncio del Departamento de Estado, cualquier cubano y cada comunidad del país verían

cómo se  presentan ante tribunales de los Estados Unidos demandas por la propiedad de la vivienda que ocupan, el centro de trabajo donde laboran, la escuela a la que asisten sus hijos, el policlínico donde reciben atención médica, los terrenos sobre los que se edifican sus barrios; y podrán constatar la pretensión de usurparnos a los cubanos la riqueza del país, la infraestructura, las tierras cultivables, las industrias, los recursos mineros, el potencial energético y las bases sobre las que se desarrollan la ciencia y la tecnología y se prestan los servicios a la población.

Todos deberíamos recordar los aberrantes contenidos del Plan Bush que describe e instrumenta detalladamente la forma en que las familias cubanas y el país serían despojados prácticamente de todo.

Al respecto, el Ministerio de Relaciones Exteriores reitera los postulados de la Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubanas (Ley No. 80), y enfatiza que la Ley Helms-Burton es ilícita, inaplicable, y sin valor ni efecto jurídico. Consecuentemente, considerará nula toda reclamación amparada en ella de persona natural o jurídica, cualquiera que fuere su ciudadanía o nacionalidad.

El gobierno de Cuba se reserva el derecho de responder oportunamente a esta nueva agresión.

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2 Comentarios

Oscar Ramos Isla dijo:

Cubano comprometido con su historia, cubano comprometido con su constitución, cubano que defiende su Cuba. La Ley Helms-Burton no es aplicable para Cuba pero si el gobierno de los Estados Unidos la quiere aplicar para joder su propio país un poco más esta en su derecho pero con Cuba no te metas Donald Trump pinocho.

6 marzo 2019 | 09:41 am
Noraida Galloso dijo:

Es increible lo que Trump y sus asesores son capaces de hacer para derrocar al Socialismo, ahora que el Capitalismo está muy lejos de estar en su etapa floreciente, deberían esforzarse por mejorar su sistema social, que bastantes problemas tienen al interior de su país. El cuento de que podrán recuperar lo que de forma lícita nacionalizó el Gobierno Revolucionario en su momento, no se lo cree nadie, de verdad se creen las mentiras que ellos mismos fabrican sobre Cuba.
Que un puñado de la derecha anticubana quiera seguir viviendo de mentiras, pagadas por el Gobierno norteamericano, no quiere decir que su pueblo y el mundo se las crea, ni que los cubanos seamos tan ilusos de caer en la trampa, la guerra tiene muchos frentes, el prestigio y la moral de Cuba es muy alta, confiamos en la fortaleza de nuestros ideales, y que los organismos internacionales jueguen oportunamente su papel.
Olvidan las sucesivas votaciones a favor de la resolución cubana contra el Bloqueo en la ONU

6 marzo 2019 | 12:33 pm