La Feria del Libro: Lo que queda luego

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Por Anniet Navarrete Romay

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Para muchos, febrero es el mes del amor y la amistad, pero para los cubanos- y en especial los habaneros- ese mes tiene otra significación. Cada año por esas fechas inicia la Feria Internacional del libro de La Habana, y esta oportunidad no fue la excepción.

Desde el día 9 hasta el 19 del presente mes los habaneros todos pudimos acercarnos a parte del quehacer literario de Cuba y del mundo, a través de excelentes publicaciones y textos presentados de la mano de sus autores, quienes llegaron a las diferentes sedes del evento a proponer sus obras.

Muchas fueron las subsedes capitalinas de esta 26 edición de la Feria del libro. Espacios como el Morro cabaña, el Pabellón Cuba, la Casa del ALBA Cultural y otros escenarios, fueron algunos de los lugares donde las personas pudieron disfrutar de la buena literatura y las diferentes propuestas que este año nos trajo la fiesta de la lectura.

La fortaleza de San Carlos de la Cabaña fue una vez más la sede principal del evento y allí se nuclearon la gran mayoría de los textos y las presentaciones de libros provenientes principalmente de Cuba, América Latina, y por supuesto de Canadá, país invitado de honor a esta edición de las letras.

Y aunque la feria tuvo una fuerte presencia de público – como sucede casi todos los años- una de las principales demandas de los asistentes fue la existencia de un bajo volumen de ejemplares. Los libros se agotaban rápidamente y en ocasiones no se disponía de publicaciones para todos los asistentes a la presentación. Tardanzas con las editoriales, o falta de organización, afectaron un tanto el pleno acercamiento de los lectores con algunas obras.

No obstante, esta feria trajo novedades literarias que aproximaron a los lectores a una narrativa distinta y poco conocida como lo es la literatura canadiense, la cual nos propuso textos dedicados a la historia, la sociedad, y la ciencia ficción, un tema de gran interés sobre todo para el público joven.

Por otro lado, las publicaciones infantiles este año estuvieron repletas de novedades. Autores jóvenes presentaron sus obras para los más pequeños con una vialidad atractiva y mejorada en comparación con años precedentes. Publicaciones como Jugando en Casa, de Ylya Almazán Izquierdo, dedicado a pequeños de prescolar a primer grado y destinado a perfeccionar los trazos a partir del dibujo y juegos participativos;  o una renovada presentación de La Edad de Oro, que ahora nos llega con una visualidad y presentación mucho más moderna, fueron algunas de las propuestas  más interesantes de esta Feria.

Así mismo fueron presentados disímiles textos de escritores jóvenes, para darle palabra y voz a quienes comienzan en el mundo de la escritura profesional. Autores como Yoel Suárez y su texto “Los Hijos del Diluvio” o Mairyn Arteaga Díaz, con “La Isla de los confinados” fueron solo una muestra de la buena literatura joven presentada en esta edición de feria habanera.

Ahora la brisa de la literatura comienza su andar por la Isla. Todas las provincias del país abrirán sus puertas a esa ola de cultura y letras que se abalanza sobre ellos. Y es que la feria del libro es un evento que más que instruir, acerca y nos hace la invitación -por unos pocos días o para siempre- a quedarnos pegados a esa magia que yace en una página, sus letras y la historia que nos cuenta.

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1 Comentario

giselar@ult.edu.cu dijo:

La diversidad de titulos que respondan a los inrteres de la provincia Las Tunas,es una espectativa que todos esperamos en la acvtual Feria del Libro

20 febrero 2017 | 01:50 pm