La doctora Dayana #MásQueMédicos

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Foto: Ismael Batista

Ahora Dayana está más cerca de Caimanera que de Sao Paulo. Trajo con ella algunas maletas, y una sonrisa nerviosa que se encarga de puntuar sus frases cortas, certeras. A pesar del barullo en la pequeña sala del aeropuerto, y del cansancio del viaje, la doctora Rodríguez Robaina me escucha como se escucha a un enfermo, y responde a todo con la humildad distintiva de los médicos cubanos.

Su historia se viste con los mismos sacrificios que las tantas historias contadas por nuestro ejército de batas blancas en las comunidades más pobres de Brasil; solo cambian los kilómetros que transitó cada mañana para llegar a un caserío, o los retos impuestos por las enfermedades que nunca vio en pacientes cubanos. De su boca, las palabras saltan con elocuencia, siempre respetando las normas básicas del diálogo. Sonríe. La sonrisa perpetua es otra forma de ocultar la frustración.

«Estuve un año y seis meses en Franco da Rocha, un municipio que pertenece al área metropolitana de Sao Paulo; pero mis pacientes eran de muy lejos». Brasil le confirió el acento y la oportunidad de examinar a más de 30 personas por día. Brasil, ahora, es el viejo Francisco, con una úlcera del pie a medio sanar, y la posibilidad remota de que otro médico venga a curarlo sin cobrarle miles de reales; el viejo Francisco que la llamaba minina, por tener apenas 31 años y lucir como una niña que sabe calmar el dolor.

«El caso de Francisco era especial porque él no padecía de diabetes ni de hipertensión arterial. En los puestos de salud uno tiene que hacer casi todo: si remites a un paciente con un especialista, como debía hacerse en el caso de Francisco, lo más probable es que ese proceso tardara de seis meses a un año; entonces nosotros le tratamos su lesión hasta donde pudimos, allí él tenía sus curas todos los días, pero el tratamiento se quedó a medias».

En una población de más de 4 000habitantes, sus esfuerzos se triplicaban para satisfacer las carencias sanitarias de la gente. Junto a ella, laboraba un médico brasileño con el que hizo equipo durante su estancia y que tampoco quería que se fuera. «Este tiempo solo puedo definirlo con la palabra “progreso”–˗dice–, siento que eso es lo que significa Brasil en mi carrera, y lo que significó mi aporte durante un año y seis meses para todas esas personas»

Dayana forma parte del vigésimo noveno grupo de profesionales de la salud que hoy llegan a la Patria. Los agravios políticos de un presidente como Jair Bolsonarola obligaron a dejar atrás un ensarte dealmas condenadas al olvido, fatalizadas por la geografía de un país que no cuenta a los periféricos entre sus hijos, y que hoy, pierde más médicos.

  • El acto de recibimiento a los galenos cubanos fue presidido por Ena Elsa Velázquez, ministra de Educación, y por el doctor Alfredo González Lorenzo, viceministro de Salud Pública, entre otros funcionarios y directivo del sector.

Granma

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1 Comentario

david dijo:

Siento tristeza de nuestros humildes hermanos brazileños.

12 diciembre 2018 | 02:25 pm