La democracia socialista cubana (Parte II +Video)

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Por Miguel Angel García Alzugaray

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Cuba está en condiciones de ofrecer en su propia experiencia, una vía democrática de ejercicio del poder viable en el país por las condiciones políticas y culturales que ha cultivado durante el período revolucionario, que teniendo como fundamento el ejercicio directo del poder por el pueblo, se convierte en paradigma socialista

El objetivo fundamental del sistema socialista cubano es que todo ciudadano se sienta y se sepa pueblo, parte fundamental de la sociedad, en igualdad de condiciones y oportunidades. En Cuba existe un proceso profundo de transformación de la sociedad que fue sentando las bases para, sobre esa nueva realidad, crear un verdadero sistema representativo democrático.

La participación ciudadana en Cuba

La participación ciudadana constituye un componente esencial que evidencia la democracia socialista en Cuba. La participación constituye una necesidad del ser humano en cualquier sociedad organizada, y por esto se fue convirtiendo en un valor social, en un derecho y deber ciudadano. En nuestro país, antes del triunfo revolucionario el 1ro de enero de 1959, era violado constantemente por los gobiernos de turno, que se encargaban con su actuación de limitar la participación de la mayoría del pueblo en las decisiones de carácter social y político. Con el triunfo revolucionario en 1959, el proceso de transformaciones emprendido por el pueblo cubano, potenció una sólida, amplia y representativa participación ciudadana en contraposición con lo que sucedía en el país antes de dicha fecha en la que prevalecía la explotación y el desamparo. Antes de 1974, otras tareas más apremiantes en el plano económico y en el de la defensa del país habían impedido dedicar suficiente atención al problema de la institucionalización de la participación de las masas en los asuntos del Estado, a pesar de ello el pueblo no dejaba de discutir y aprobar las leyes de forma masiva. La aprobación de la Primera y Segunda Declaración de La Habana son ejemplos de ello.

A mediados de 1974 se dio un paso que abrió un nuevo camino en la organización del Estado cubano y en la instrumentación de la base para institucionalizar el ejercicio más amplio de la democracia socialista. El paso fue la instauración del Poder Popular en la provincia de Matanzas, de forma experimental. Dicha experiencia demostró lo determinante que es la participación de las masas, por vía institucional en los asuntos estatales, en la búsqueda de soluciones para los problemas que afectan la comunidad. Posteriormente, en 1976, con la instauración nacional de los órganos de Poder Popular se logró el paso decisivo, fundamentalmente, para estructurar nuestro Estado ajustado a los principios del régimen socialista. El Poder Popular es la forma más democrática de gobierno que pueda concebirse, es realmente la institución a través de la cual se hace posible la mayor participación de las masas directamente en la solución de los problemas.

¿Cuáles son actualmente las formas en que las masas participan en los asuntos y decisiones estatales?

  • La participación en las elecciones de los miembros de los órganos del Poder Popular.
  • La participación en las reuniones donde los delegados rinden cuenta de su actividad y donde el pueblo expone sus preocupaciones o intereses.
  • La revocación de los delegados cuando no cumplen su cometido.
  • La participación en las comisiones de trabajo de los órganos del Poder Popular.
  • La participación en la elaboración y aprobación de los planes económicos en las empresas.
  • La discusión colectiva de las leyes antes de su promulgación y vigencia.
  • El apoyo a la Revolución en los actos políticos y otras actividades.
  • La defensa del país y de las conquistas de la Revolución con las armas en la mano.

La consolidación de la democracia en el proyecto de Constitución

En el proyecto de la nueva Carta Magna, la democracia encuentra su primer fundamento constitucional en el artículo 1 de la Constitución de la República cuando establece:

ARTÍCULO 1. Cuba es un Estado socialista de derecho, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad y la ética de sus ciudadanos, que tiene como objetivos esenciales el disfrute de la libertad política, la equidad, la justicia e igualdad social, la solidaridad, el humanismo, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva.

Esta afirmación es reforzada por el ARTÍCULO 10.que establece que: En la República de Cuba la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. El pueblo la ejerce directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y las leyes.

De hecho, este postulado constitucional evidencia la concepción democrática del poder con doble carácter: participativo al establecer la posibilidad de su ejercicio directo y representativo cuando se ejerce a través de los órganos representativos y de poder.

La participación puede entenderse entonces, como fundamento constitucional, como un derecho y como un deber. Como un derecho en la medida en que es una vía directa de ejercicio del poder político que disfruta el pueblo como soberano y fortalece la calidad de ciudadano. Es también un deber en mi opinión, entendida como expresión del bien de la sociedad en su conjunto que para realizarse necesita del actuar de los ciudadanos como miembros de la colectividad. No se trata de individuos participando aisladamente con intereses diferentes, individuales o de grupos particulares, sino de defender la voluntad común por vías participativas.

El que participa no se convierte, por supuesto, en funcionario, ni tampoco en un colaborador benévolo o interesado. El que participa actúa como ciudadano preocupado por el interés general y no como interesado personal y directo.

La norma constitucional cubana expresamente regula la participación como vía de ejercicio del poder y al pueblo como su exponente, al residir en él la soberanía.

La forma que adquiere la democracia conforme la legislación cubana se encuentra definida en los principios de organización y funcionamiento del Estado cubano. Incluye la unidad de poder, el centralismo democrático, el control y la participación en el ejercicio del poder, a partir de la elección, la rendición de cuentas de los elegidos a los electores, la renovación de los órganos y la posibilidad de su revocación, la obligatoriedad de los órganos inferiores de cumplir las disposiciones de los superiores, la subordinación de los inferiores a los órganos superiores, el control y la subordinación de la minoría a la mayoría.

La democracia puede explicarse desde el mismo proceso electoral con el fundamento constitucional del artículo 199, que establece el derecho de todos los ciudadanos con capacidad legal para ello de intervenir en la dirección del Estado, bien directamente o por medio de sus representantes elegidos para integrar los órganos del poder popular, y a participar, con ese propósito, en la forma prevista en la ley, en las elecciones periódicas y referendos populares, que serán de voto libre, igual y secreto.

ARTÍCULO 199. Todos los ciudadanos, con capacidad legal para ello, tienen derecho a intervenir en la dirección del Estado, bien directamente o por intermedio de sus representantes elegidos para integrar los órganos del Poder Popular y a participar, con ese propósito, en la forma prevista en la ley, en elecciones periódicas, plebiscitos y referendos populares, que serán de voto libre, igual, directo y secreto.

Pero no se detiene en el proceso electoral, el control popular es también una vía democrática, que debe realizarse principalmente a través de las reuniones de rendición de cuenta de los delegados a los electores, sobre la base de que la representación aunque entraña una participación mediada, en tanto indirecta, debe tener en cuenta la opinión pública que representa.

En el sistema del Poder Popular cubano se debe asumir en lo que tiene de positivo y democrático el mandato imperativo, el representante, representa la voluntad de aquellos que lo han elegido, y debe cumplir con los requerimientos en la medida de sus posibilidades concretas de gestión y resultados, pero debe rendir cuenta de su actuar. No procura intereses particulares, inserta éstos en los intereses de la colectividad. Este tipo de mandato encuentra su correlato en la institución de la revocación.

La revocación es una institución imprescindible si mantenemos el principio de la democracia como poder popular, en tanto el control y la posibilidad de exigir responsabilidades reflejan el poder y su alcance popular.

Participación y Municipio

La participación como vía democrática cobra fuerza y viabilidad sobre todo en los municipios, por ser éstos los niveles institucionalizados, donde mejor se expresa la relación Estado – individuo.

Los municipios constituyen el nivel inferior desde el punto de vista territorial y funcional, en un sistema de distribución vertical del poder. Como parte esencial de la organización política del Estado están más cerca de los electores y por ello se erigen como la expresión más real y verdadera de participación ciudadana, posibilitando el debate y el control de la gestión.

En la República de Cuba existe una tradición municipal de importancia considerable que impone en la actualidad la consolidación y desarrollo del municipio como gestor del desarrollo local y su perfeccionamiento en aras de la democracia.

Al respecto, en el proyecto de la nueva Constitución los municipios adquieren mayor relevancia a partir del reconocimiento de su autonomía, la que ejercen en correspondencia con los intereses de la nación.

Resumiendo lo expuesto podemos afirmar que un aspecto fundamental de toda democracia, es, que en la Constitución se plasmen todos los derechos primordiales y obligaciones de todo ciudadano de la nación. Hay cosas del sistema nuestro que son tan naturales, vivimos con ellas de un modo tan normal, que quizás no nos damos cuenta de la importancia que tienen. Entre esas cosas se encuentran muchos de nuestros derechos y deberes ciudadanos. Todo lo que hace la Revolución en materia de educación y de cultura, debe conducir a un pueblo más capaz de ser protagonista, de intervenir creadoramente en el gobierno de la sociedad y de perfeccionar los mecanismos.

En la medida en que el pueblo es más culto, más consciente, y por tanto, más libre, será un sistema que alcanzará niveles superiores de perfección. No podemos pensar que hemos llegado a la perfección y que no hay cosas que mejorar. Precisamente eso es parte de nuestra batalla, pero están sentadas las bases para que nuestro pueblo, con su participación real, haga perdurable e intocable la soberanía, la justicia social y el Socialismo.

Como se plantea en las consideraciones finales de la introducción al análisis del Proyecto de Constitución de la República, el proceso de consulta que se desarrolla, es expresión del carácter democrático y participativo del Estado revolucionario y constituye un ejercicio del poder soberano del pueblo, devenido este en órgano constituyente de la nación, lo que nos distingue favorablemente de otros procesos desarrollados en diversos países.

 

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2 Comentarios

Pepe dijo:

Entonces nuestro presidente lo elegimos? no fue preparado y designado para ese puesto? Como se aprende leyendo en internet.

3 septiembre 2018 | 07:31 am
dijo:

Victoria de la democracia!!

3 septiembre 2018 | 08:57 am