La Casa Blanca apadrina a terroristas del Estado Islámico y Al Qaeda

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Por Miguel Angel García Alzugaray

CASA BLANCA

Todos nos hemos preguntados muchas veces, ¿quién abastece de armas sofisticadas a sanguinarias redes terroristas como el Estado Islámico, Al Nusrah y Al Qaeda, cuyos arsenales no parecen disminuir nunca en cantidad y calidad?. Al respecto existen muchas versiones, pero siempre apuntan al mismo gran proveedor: el gobierno de los Estados Unidos, a través de la CIA y el Pentágono.

Es un hecho probado que Bin Laden fue financiado por la CIA en la lucha contra las tropas de la Unión Soviética en Afganistán en plena Guerra Fría. El apoyo iba desde la instrucción en combate hasta la entrega de armamento.

Para los latinoamericanos esto no es nada nuevo. En particular, los pueblos de Nicaragua, Venezuela y Cuba tenemos una amarga experiencia de sufrir agresiones de bandas de terroristas contrarrevolucionarios, armados, entrenados, financiados, y en la mayoría de las veces con bases permanentes  en el territorio estadounidense, con la anuencia y protección de los gobiernos de turno de ese país.

¿Quién si no Washington organizó, preparó y abasteció a las bandas armadas contrarrevolucionarias que operaron en Cuba en la década de los 60 del siglo pasado y la derrotada invasión mercenaria de Playa Girón? ¿Quién planeó e intentó en más de 638 ocasiones atentar contra la vida del Comandante en Jefe Fidel Castro y otros dirigentes de nuestro país? ¿Quién reclutó, entrenó y dirigió las criminales actividades del architerrorista Posada Carriles y otros asesinos de su misma calaña que con la protección de la Casa Blanca vivieron impunemente en los Estados Unidos? A esta larga lista, se pueden añadir entre otros muchos ejemplos, el abastecimiento de los “contras” que llevaron a cabo una genocida guerra sucia en Nicaragua para derrocar a los Sandinistas, y los recientes ataques de los grupos neofascistas en esa nación y Venezuela, incluyendo la intentona de magnicidio contra el Presidente Maduro y la dirección revolucionaria del hermano pueblo bolivariano.

Por ello no debemos asombrarnos al leer que EE.UU. entregó material bélico a los terroristas del ISIS en Siria a cambio de oro y de piezas arqueológicas, según publicó el periódico turco Yeni Safak, citando un testimonio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán que estuvo presente en los intercambios.

Yeni Safak se basa también en un documento en árabe donde se especifican las entregas que se llegaron a efectuar. Su fuente, que responde al nombre de Davut, ha señalado que hasta en tres puntos del territorio sirio los combatientes del Estado Islámico y representantes del Pentágono se llegaron a reunir.

El principal punto de entrega fue el municipio de Al Mansur, en Raqa. También lo fue el área cercana a la base militar estadounidense de Al Tanaf, en la frontera que comparten Siria, Irak y Jordania.

Según el rotativo, una de las aldeas en la zona de Al Bab también sirvió de escenario. Fue allí donde se entregaron armas y recibieron dinero a cambio. Hasta siete envíos se llegaron a realizar. Davut relata que primero se firmaba el documento al que ha tenido acceso Yeni Safak —en el que figuraba el sello de Daesh— y que en él se indicaban cifras simbólicas porque el precio real del material bélico ascendía a millones de dólares.

En Al Mansur, los terroristas se reunieron directamente con varios representantes del Pentágono, a quienes les pagaron con piezas arqueológicas y con oro. El diario turco recuerda también, que los terroristas llegaron a saquear varios asentamientos arqueológicos sobre todo en Palmira y en Irak.

La cuestión relativa al apoyo que ha tenido el Estado Islámico desde 2014 hasta 2017 para mantener sus líneas de aprovisionamiento y exportar hidrocarburos y otros bienes desde Irak y Siria, para financiar su presencia territorial en la región, ha sido objeto de múltiples análisis. Tal fenómeno no puede haberse dado sin vasos comunicantes con el exterior.

Sabido es que posterior al inicio de la guerra de Siria -y el avance del Estado Islámico en Irak y Siria-, notorios flujos de armas de terceros países se fueron activando hacia los grupos armados que participaban en la contienda. En ese contexto se han lanzado alegaciones recíprocas entre los países involucrados, de apoyar a determinados grupos; pero pocas pruebas comprobables se han presentado.

Una investigación reveladora.

La reciente investigación del Conflict Armament Research (CAR) en los tres años comprendidos entre julio de 2014 y Noviembre de 2017, donde desplegó sus equipos de investigación de campo a través de las posiciones de primera línea de las fuerzas de Estado Islámico-bajo apoyo de Peshmerga e YPG- cubriendo un arco de territorio que se extiende desde la ciudad norteña siria de Kobane hasta el  sur de la capital iraquí, Bagdad, concluyen en un informe sobre las armas de Estado Islámico y sus orígenes que es el más completo y verificado hasta la fecha.

El informe presenta un análisis de más de 40 mil artículos recuperados de las fuerzas de Estado Islámico entre 2014 y 2017. CAR ha documentado 1.270 armas y 29.168 unidades de municiones en Irak, y 562 armas y 11.816 unidades de municiones en Siria. Estas cifras suman un total de 1.832 armas y 40.984 unidades de municiones recuperadas de Estado Islámico en toda la región.

La modalidad de la entrega de armas a terroristas o grupos armados

Inicialmente es importante tener en cuenta que el flujo de armas en estos casos raramente es directo, se producen triangulaciones que permiten, en cierta medida, perder el rastro de las armas que se intenta introducir en los conflictos, destinadas a alguno de los grupos armados/terroristas que allí operan.

Internacionalmente, es habitual la prohibición de re-exportación de armas. Esto significa que el país productor-vendedor de las armas transfiere las mismas a un segundo país comprador,  en la inteligencia que ese país las va a afectar a sus propias necesidades soberanas de Defensa y Seguridad, y no van a ser re-transferidas a países que están en guerra, ya sea para alimentar el conflicto o para sostener o derribar un gobierno. Es una cláusula tanto legal, como ética, que permite el flujo normal comercial de las armas.

Cuando se quiere ilegítimamente alimentar conflictos bélicos, usualmente se utilizan armas compradas en un segundo país (por caso, Rumania, Bulgaria, etc.) que están bajo régimen de prohibición de re-exportación a terceros países; y luego se las envía -sin respetar los acuerdos ni notificar a los mecanismos internacionales de control- a los países en guerra (por caso, Siria e Irak), para apoyar a un determinado grupo terrorista (en este caso, Estado Islámico).

Ello obedece a  intereses geopolíticos latentes en ciertos conflictos, lo que lleva a algunos países a apoyar de manera directa o indirecta a un grupo armado. En algunos casos es lógico, pero en otros, viola directamente la ley internacional. Ese es el caso de Estado Islámico, que ha sido listado como organización terrorista por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y cualquier apoyo de un tercero constituye financiamiento de terrorismo, y es una grave violación al Derecho Internacional.

A partir de 2014, año en que Abu Bakr al-Baghdadi declaró el Califato y se fortalecieron las posiciones de Estado Islámico en el norte de Siria e Irak, ha sido una constante para el plexo de naciones civilizadas impedir el apoyo a  este grupo terrorista.

Respecto a los Estados Unidos de América, el informe CAR “…ha documentado y rastreado numerosos sistemas de armas en servicio con las fuerzas de Estado Islámico. Muchos se derivan de envíos realizados al gobierno de EE.UU. o a entidades que operan bajo contratos del gobierno de EE.UU. Estados Unidos ha reconocido su apoyo a las fuerzas terroristas de oposición Siria, orquestadas principalmente por el reabastecimiento desde los territorios de Jordania y Turquía.

Todos los envíos se originaron en los Estados miembros de la UE; en la mayoría de los casos, las retransferencias estadounidenses (exportaciones realizadas después de la compra por parte de los Estados Unidos) contravenían las cláusulas de los certificados de usuario final (EUC) emitidas por los Estados Unidos a los gobiernos proveedores de la UE. Los Estados Unidos firmaron estos certificados antes de la transferencia, declararon que era el único usuario final del material y se comprometieron a no volver a transferir el material sin el consentimiento previo del gobierno del proveedor. No notificó a los estados proveedores interesados antes de volver a transferir el material”.

Según el informe ha quedado comprobado que EE.UU. ha desviado, repetidamente, las armas y municiones fabricadas por la Unión Europea (UE) a las fuerzas de la oposición en el conflicto sirio. Las fuerzas de Estado Islámico rápidamente obtuvieron la custodia de cantidades significativas de este material. El equipo investigador CAR alertó inmediatamente a los estados fabricantes de la UE sobre estos casos de desvío. Los Estados interesados han confirmado que, en los casos en que los acuerdos de los usuarios finales con los Estados Unidos contienen una cláusula de no retransferencia, los Estados Unidos desviaron las transferencias.

Concretamente comprobaron que terminaron en manos de Estado Islámico: misiles ATGW 9M111MB-1 de fabricación búlgara exportados el 12 de diciembre de 2015 al Departamento del Ejército de EE.UU., y que mediante la empresa estadounidense Kiesler Police Supply fueron re-transferidos a Estado Islámico;  misiles ATGW 9M111MB-1 exportados al Departamento del Ejército de los EE.UU.; cohetes PG-7T de 40 mm también exportados al Departamento del Ejército de los EE.UU. a través de la misma compañía; ametralladoras medianas de 7.62 x 54R mm rumanas exportados al Departamento del Ejército de los EE.UU; cohetes PG-9 de 73 mm de fabricación rumana  exportados al Departamento del Ejército de EE.UU; cohetes PG-7M de 40 mm de fabricación rumana exportados al Departamento del Ejército de EE.UU.; y municiones incendiarias de 12,7 x 108 mm rumanas exportados al Departamento del Ejército de EE.UU.

Comprobaron que Estado Islámico recibió, también, de Arabia Saudita cohetes RHEAT-9MA de 73 mm de origen búlgaro, que Bulgaria exportó al Ministerio de Defensa de Arabia Saudita en diciembre de 2014, con prohibición de retransferir.

El informe, también, prueba que Libia actúa como fuente de armas ilícitas en el norte de África y la región del Magreb, indicando que las cadenas de suministro de armas libias se han extendido hasta Siria. Idas en Bosnia y Herzegovina.

¿En adelante? La proyección de Estado Islámico es una incógnita hoy. Es claro que ha perdido la pelea en el escalón estratégico militar-territorial, tras la caída de Deir Ez Zory otras localidades en Siria, así como tras las sucesivas caídas de Mosul y Raqqa en Irak. Sin embargo, es notorio que siguen manteniendo una robusta estructura a nivel táctico, mediante el  desarrollo en redes en terceros países, en un contexto quizá similar al de Al Qaeda, y operativo de manera inorgánica, a través de los denominados lobos solitarios (operadores inorgánicos).

Las redes tácticas producen atentados relativamente complejos como el recital de Ariana Grande en Manchester, Le Bataclan en París, o la operación con explosivos que fracasó en Barcelona previa al ataque en las Ramblas.

¿Quién creó el Estado Islámico?

El Estado Islámico, ISIS o Daesh, fue creado por la CIA, el MOSSAD y el MI6 para reventar a Siria. El profesor Michel Chossudovsky, economista canadiense y director del Centro de Investigación sobre la Globalización, en Montreal, ha recopilado 24 verdades que los gobiernos occidentales no quieren que la población conozca acerca de ISIS (o Estado Islámico) y Al-Qaeda… ¿Cómo es posible que sigan el juego de los Estados Unidos encaminado a crear un estado mundial policial? Pasando por la destrucción de pueblos, culturas ancestrales y restos de antiguas civilizaciones. La barbarie en su máxima dimensión.

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A su vez, los arrestos, juicios y condenas de “terroristas islámicos” sirven para sustentar la legitimidad del Estado de Seguridad Interna de Estados Unidos y la creciente militarización de sus fuerzas de seguridad.

El objetivo final es inculcar en la mente de millones de estadounidenses que el enemigo es real y que la Administración de los Estados Unidos protegerá la vida de sus ciudadanos.

Lo mismo podemos decir de países como Francia, Reino Unido o Australia.

Se establece con ello, un primer instrumento para perseguir a cualquier tipo de disidente ideológico, asociándolo con el terrorismo.

Esta herramienta, podrá ser extendida posteriormente a cualquier otro tipo de disidencia ideológica. Como vemos, la administración norteamericana ha tratado de imponer finalmente un consenso diabólico al respecto, con el apoyo de sus aliados.

La prensa occidental ha abrazado ese consenso de forma obediente y entusiasta; se ha descrito el Estado Islámico como una entidad independiente, surgida de la nada, un enemigo exterior que amenaza los valores “pacíficos y democráticos” del mundo occidental.

Sin embargo, la cruda verdad es aterradora. El Imperialismo yanqui, que se vende como el campeón de la democracia y la libertad, es en realidad el progenitor, padrino y tutor de cuanto movimiento terrorista existe en el planeta, siempre que pueda servir a sus tenebrosos planes de dominación mundial.

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