José Martí, masón confirmado

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Por Perla Visión

jose martíLa noticia acerca del hallazgo que confirmaba la afiliación masónica de José Martí no extrañó a muchos y a otros les sirvió para confirmar sus sospechas. Desde su propia muerte en combate son disímiles las hipótesis que se han gestado acerca de su pertenencia a los Masones, pero son pocas las pruebas reales que se tenía de ello hasta hace muy poco tiempo. Y dio la casualidad que fuera en la ciudad cubana de Cienfuegos donde un investigador local diera con la prueba más contundente que aseguraba que José Julián Martí Pérez en realidad sí era Masón.

Hallazgo confirma la afiliación masónica de José Martí

Documentos hallados en una logia de la ciudad de Cienfuegos, confirman la afiliación masónica de José Martí, quien tuvo esa influencia de sus más cercanos maestros como José María de Mendive y ya militaba en esa organización a los 18 años.

La incorporación del Héroe Nacional de Cuba a esa cofradía quedó confirmada gracias a los hallazgos realizados por el V.·. H.·. Samuel Sánchez Gálvez, maestro masón de la R.·. L.·. Fernandina de Jagua e investigador cienfueguero, que mostró el expediente de Amelio de Luis Vela de los Reyes, donde aparecen varios pliegos firmados por Martí en una logia en España.

El primero de estos, fechado el cuatro de julio de 1871, es un diploma de maestro Masón emitido a Vela de los Reyes, donde junto a otras firmas -hoy en proceso de investigación, resalta la tan conocida de José Martí.

Además, aparece una carta dirigida a esa persona donde se le anuncia su elección para la entidad, y está acompañada del seudónimo de Anahuac, usado por el patriota cubano para timbrar algunos de sus artículos, y que incluye la rúbrica, ese trazo final tan usado en otros tiempos.

Eduardo Torres Cuevas, Doctor en Ciencias Históricas corroboró categóricamente como conclusivo el hallazgo realizado por Samuel Sánchez Gálvez, su pupilo, y alertó sobre las nuevas interrogantes abiertas ahora sobre este tema y en las cuales deben centrarse futuras indagaciones.

Presentes en las actividades en Cienfuegos de la XVI Feria Internacional del Libro, Cuba 2007, Torres Cuevas y Sánchez Gálvez confirmaron con especialistas que pertenecen a Martí la firma y el seudónimo.

Incluso el vocablo indígena de Anaguac, con que más tarde se adjudica los artículos en México, era el nombre dado por los primeros habitantes al continente, mucho antes de ser llamado América.

El hallazgo aconteció en la Logia Fernandina de Jagua, cuando el profesor Gálvez, de la Universidad Carlos Rafael Rodríguez, realizaba una búsqueda para su tesis de doctorado, relacionada con la masonería en Cienfuegos.

Cuevas declaró a la prensa que ya se tenía información sobre la relación de Martí y la masonería, ya que sus propios textos lo infieren, además de los escritos de su amigo Fermín Valdés Domínguez, mas, siempre se reclamaron pruebas documentales para confirmarlo, sin que apareciera hasta ahora el mínimo pliego.

Abundó sobre la importancia de este descubrimiento, que aporta más luz sobre el pensamiento martiano y da elementos para comprender al hombre en toda su magnitud, y propuso continuar esa pista en países como EE.UU., México, Venezuela.

Refirió que gran parte de los patriotas cubanos iniciadores de las luchas independentistas eran masones, desde Carlos Manuel de Céspedes, incluso mencionó a los hermanos Federico y Adolfo Fernández Cavada, del propio Cienfuegos, quienes aportaron mucho a la causa revolucionaria.

Antecedentes sobre la militancia masónica de Martí

Existen testimonios de personas que conocieron a Martí en los que expresaban que este había sido masón, como las declaraciones de Francisco Solano Ramos y de Fermín Valdés Domínguez. Hasta hace solo unos años esta era la única información referente al tema pues no había pruebas documentales que demostraran la veracidad de dichos planteamientos.

En 1899 muere el masón Dr. Francisco Solano Ramos. Luego de su muerte Aurelio Miranda publica en la Revista La Gran Logia una nota en la que lamentaba la imposibilidad de contar con un testimonio sobre la iniciación masónica de Martí en una logia en España que Solano había prometido.

Los días 19 y 20 de mayo de 1908 fue publicado en el periódico “El Triunfo” de La Habana el artículo “Ofrenda de Hermano” escrito por el gran amigo de Martí Fermín Valdés Domínguez, en el cual mencionaba que en las noches en que no había carga de estudio las dedicaban al teatro y a la logia, la Logia Armonía, la que presidían el General Pierrad y el notable músico Max Marchal, en la que Martí era Orador, título que es dado a alguien que ocupa un cargo masónico. Suponiendo que al general que se refiriera Valdés Domínguez fuera Blas Pierrad Alcedar, existe la contradicción de que entre las actividades parlamentarias, mítines, detenciones y otras actividades políticas en la que se veía envuelto, era escaso el tiempo que le quedaba para dirigir las tenidas de la logia Armonía No 52, especialmente por el hecho de que esta logia fue suspendida de derechos masónicos desde septiembre de 1871.

Todas las teorías apuntan a que Martí se inició en la logia Armonía No 52, sin embargo, no existen registros documentales con los que se pueda validar esta teoría.

Sánchez Paz cuenta que, según informaciones aportadas por Victorino Martínez de León, miembro del OGAU y secretario del embajador de Cuba en España “la logia Armonía había efectuado, desde el 6 de diciembre de 1871 al 20 de marzo de 1873, 10 iniciaciones, 25 afiliaciones y regularizaciones, expidió 24 diplomas de grado 3º, 9 del 4º, 5º del 5º, 2 del 6º, y 8 de Rosa Cruz [o, más bien, grado 7º del Rito Francés]”. La única explicación fiable de que la logia no dejara rastros de estas actividades es que incurriera en diversas irregularidades masónico-administrativo.

A pesar de ser más remota, cabe la posibilidad de que Valdés Domínguez se refiriera al General de Brigada Fernando Pierrad quien fuera diputado a la Asamblea en 1873 por Madrid. Sin embargo, no existen indicios creíbles acerca de su vinculación a la Masonería, a diferencia de Blas Pierrad quien fuera de los más prestigiosos miembros españoles del OGAU. También menciona Valdés Domínguez que en esta logia se reunían jóvenes cubanos y notables literatos y periodistas, personas con los que a lo largo de su vida Martí tuvo contacto en todos los países que visitó.

Desde las primeras décadas de la República Neocolonial constituyó una tarea importante para los masones encontrar elementos concretos que demostraran la militancia masónica de José Martí. Con este objetivo se realizaron numerosas gestiones en Estados Unidos, México y España, por ser países en los que pasó largos períodos de tiempo durante su vida como exiliado y tuvo un importante contacto con masones o instituciones masónicas en los mismos.

El capitán del Ejército Libertador y masón Ángel Rosendo Zayas publica en 1931 un folleto bajo el título “El Francmasón de la República de Cuba y su Hermano José Martí Pérez” el cual expresa el profundo respeto y admiración que sentía los masones por José Martí, cuyo nombre llevaban numerosas logias simbólicas y cuerpos escoceses, además de las diferentes mociones que fueron aprobada por las distintas logias de la jurisdicción de la Gran Logia de la Isla de Cuba como homenaje al Apóstol. Luego en 1935, el Ex-Gran Maestro Dr. Gabriel García Galán nombró una Comisión Especial encabezada por Miguel Ángel Valdés para investigar en Cuba y el exterior si Martí había pertenecido a alguna otra logia además de la “Armonía”, aunque esta investigación no arrojó evidencia alguna de este hecho.

Dos años más tarde, en 1937, el mismo Miguel Ángel Valdés publica un folleto de 30 páginas bajo el nombre “Martí, Masón” resultado de una profunda investigación, siendo uno de los trabajos más completos que se habían realizado sobre el tema en esa época. El trabajo de Valdés está orientado en dos direcciones: la primera que aborda el tema de los testimonios y evidencias existentes sobre la militancia masónica de Martí y el segundo, es una revisión de los ideales masónicos presentes en los escritos martianos, que tienen puntos en común con los ideales de la fraternidad. Algunos de estos ideales son los referentes a las religiones y la supervivencia del alma, el concepto del honor y del deber, el amor a la familia, el amor a la Patria, el amor a la humanidad y el amor a todo, entre otros, elementos que defiende utilizando fragmentos de sus escritos en los que están tanto explicita como implícitamente.

La investigación de Valdés aporta algunos elementos que están dirigidos a la vida masónica de Martí en New York. Plantea el autor que según informaciones aportadas por Joaquín Navarro Palomares “Martí presidio en New York la Logia “Sol de Cuba No. 39”, perteneciente al Oriente de la Gran Logia “Prince Hall” y que siendo Martí Venerable Maestro de la misma se iniciaron en ella el General Antonio Maceo y otros patriotas en 1894″. No obstante, el autor aclara que esta información fue desmentida por otro hermano el cual afirma que Maceo fue iniciado en Panamá. De igual manera recoge testimonios de terceras personas que afirman haber participado con Martí en actividades vinculadas directamente a la masonería.

En 1946 es publicado “Martí en la Masonería” del masón mexicano Camilo Carrancá Trujillo, resultado de una investigación exhaustiva realizada por el investigador. Plantea Carrancá que durante su estancia en México es imposible que Martí no se afiliase a la Masonería debido a que en la Logias era donde existían mayores posibilidades de obtener apoyo y recursos económicos para los cubanos que se encontraban luchando en las campiñas mambisas en esos momentos. Las Logias eran lugares donde las ideas liberales eran bien acogidas entre sus miembros, por lo que las ideas de liberación de la patria de José Martí contaban con partidarios entre estos intelectuales que se reunían en el lugar. Similar situación había ocurrido en España, donde presuntamente se inició Martí en la Masonería. Los más liberales se reunían en las logias masónicas, como la Logia Armonía en la que además de los españoles liberales se reunían cubanos que trataban de ganar aliados para la causa cubana. No obstante, las consideraciones de este trabajo realizado por el mexicano Trujillo se basan en la interpretación y lectura entre líneas de una serie de artículos periodísticos publicados por José Martí en la que hace alusión a su asistencia a algunas de las actividades realizadas por estas organizaciones y por los elementos planteados en defensa de los principios de la masonería y sus practicantes. Entre los contactos en México cabe destacar al cubano Nicolás Domínguez Cowan, fundador del primer periódico masónico en Cuba.

No obstante, se puede apreciar claramente el aprecio y respeto que sentía el Apóstol por la Masonería al expresar en una carta al señor Adrian Segura publicada en “La revista Universal”: “Hubiera yo deseado que aquél Segura fuera Ud. porque así me llevaría hacia Ud. un lazo más de fraternidad y simpatía”.

En un texto titulado Martí en Santo Domingo el autor Emilio Rodríguez Demoriz plantea refiriéndose a la entrevista entre Martí y Gómez: Cumplió su deber visitando con el Generalísimo la Respetable Logia “Quisqueya”, eslabonándose con aquellos generosos y buenos hermanos, que tanto bien le hicieron a Cuba. Oí esa noche el torrente elocuente del verbo del Maestro. Mi alma quedó inundada por la divina luz de la Masonería y por los resplandores de aquel hombre maravilloso.

Escribe Alejandro Torres Rivera que en la biografía Nueva y Humana visión de Martí, escrita por Carlos Márquez Sterling se cita un texto de Bernardo Gómez Toro en el que se hace referencia a declaraciones hechas por el Capitán del carguero alemán Nordstrand, Heinrich J. Th. Löwe explicando cómo accedió a trasladar a Martí y otros compañeros a suelo cubano:

“…El Sr. Martí me explicó que ellos eran jefes insurgentes y que sus compañeros en Cuba les esperaban para librar su patria del gobierno español. (…) el Sr. José Martí se me daba conocer como hermano, hermano de la francmasonería a la cual yo también pertenecía, yo estaba de acuerdo con los deseos de los señores.”

Según el libro José Martí, 1853-1895 de Ibrahim Hidalgo Paz este encuentro entre Martí y el Capitán Löwe ocurrió el 4 de abril de 1895, gracias a las gestiones del cónsul de Haití en Gran Inagua, adonde habían arribado la noche del día 2, quien era un simpatizante de la causa cubana.

Otro testimonio es el de Pedro García Valdés en un discurso pronunciado en el Salón de Actos de la Sociedad “Unión Club” el 28 de enero de 1931 donde decía que Martí comenzó a sobresalir como orador en la Logia Armonía para luego brillar con luz propia en México, Guatemala, Venezuela y Estados Unidos.

Otro elemento que ha sido utilizado por los defensores de la afiliación masónica de Martí es el hecho de que los masones para comunicarse entre ellos utilizan símbolos, gestos o palabras que los identifiquen entre ellos. Plantea Alejandro Torres Rivera que el uso de la palabra hermano por Martí en su diario para referirse a otra persona es una prueba de dicha militancia.< p/>

“A las ocho me llamó hermano Nephtalí en Fort Liberté: a las cinco, costeando la concha de la bahía, entró por la arena salina, en Cabo Haitiano.”

Este fragmento es tomado del Diario de Martí con fecha 2 de marzo de 1895, cuando pernocta en casa del haitiano Nepthalí Reyes. La significación de la palabra hermano está dada en la masonería por el hecho de que es con la cual trata un masón a otro. La masonería utiliza como imagen una viuda de la cual todos los masones son hijos, por lo que todos los iniciados son “hijos de la viuda” y es hermano de todo masón. De esta relación surgen las normas de respeto y obligación respecto a otros masones y hacia los hijos de aquellos a los que considere “hermano”.

Luego este término vuelve a ser utilizado para referirse a Nephtalí, el cual responde a Martí cuando este le pregunta lo que le debe por el alojamiento brindado durante la noche anterior: “Comment frère? On ne parle pas d”argent avec un frère.”

Es cierto que no Martí no reconoció abiertamente el hecho de que era masón, pero hay que analizar también que desarrolló su actividad masónica a espaldas de la Iglesia, del Estado Español, de los organismo masónicos regulares y de los enemigos y detractores de la masonería. También haber reconocido su afiliación masónica podría haber representado un error político en su intento de desarrollar una lucha en contra de la metrópoli española, ya que habría representado un obstáculo para obtener el apoyo de algunos sectores y servido de arma de desacreditación política para los enemigos de Martí.

Respecto a los grados masónicos presuntamente alcanzados por Martí está la obtención del grado 30º del REAA aunque tal grado no tiene cabida ni equivalencia en el Rito Francés o Moderno, aunque pudo alcanzarlo por otras vías presumiblemente durante 1872 cuando perteneció a la Logia Armonía No 36 junto a Fermín Valdés Domínguez. Aun así, si obtuvo este grado entre 1871-1873 es excesivamente rápida la exaltación masónica de José Martí.

Samuel autografía un ejemplar de su libro, en la Biblioteca Nacional, institución a cargo de su publicación por Ediciones BachillerPertenece el crédito de haber encontrado estos documentos tan valiosos al profesor de Historia de la Universidad de Cienfuegos Samuel Sánchez Gálvez quien realizaba su tesis doctoral en el tema de “El pensamiento masónico en Cienfuegos entre los años 1878 y 1902”. Estos documentos fueron encontrados en la Logia “Fernandina de Jagua” fundada en Cienfuegos en 1878. Inmerso entre varios documentos centenarios y llenos de polvo se encontró el expediente masónico de Amelio de Luis y Vela de los Reyes. Realmente este nombre no hubiera tenido ninguna importancia de no haber sido por lo mencionado por Fermín Valdez Domínguez en 1908 en “Ofrenda de Hermano” en el cual planteaba que en su estancia en Madrid, él y Martí visitaban la logia Armonía que sostenía un colegio para niños pobres en el cual su director y maestro era don Amelio de Luis y Vela de los Reyes. En dicho expediente se encontraba el diploma de maestro masón de Vela de los Reyes y la firma de José Martí con el grado 30 y el cargo de Secretario General de Sellos en este. Sin embargo el documento no remitía a la logia Armonía a la cual se pensaba que había pertenecido Martí, se refería a la logia Caballeros Cruzados No. 62 perteneciente al Gran Oriente Lusitano Unido (GOLU), un cuerpo masónico que residía en Portugal pero que llegó a tener cerca de 80 talleres por toda España. No obstante algunos autores plantean que es imposible que la logia madrileña Caballeros Cruzados tuviera el número 62 en los registros del GOLU ya que ese número correspondió a la logia Hijos de Hiram, fundada en 1872. A Caballeros Cruzados se le asignó por el GOLU el número 42, según el Boletín del Gran Oriente Lusitano Unido (BOGOLU), considerándose la diferencia de los números como un simple error.

Martí estuvo en contacto con la influencia masónica desde sus primeros años y ya militaba en este tipo de organizaciones a los 18 años. Su padre Don Mariano Martí era masón y se cree que su maestro Rafael María de Mendive perteneciera a la masonería, por lo que desde pequeño Martí estuvo influenciado por estas ideas. Entre los documentos encontrados por Sánchez Gálvez está el diploma de maestro masón emitido a Vela de los Reyes firmado por José Martí y otros miembros con fecha 4 de julio de 1871 y también apareció una carta dirigida a Vela donde se anuncia su elección para dicha entidad firmada con el seudónimo de Anahuac, utilizado por Martí para firmar algunos de sus artículos.

Cabe preguntarse quién era Vela de los Reyes y por qué estaba la firma de José Martí en dicho diploma. Amelio de Luis y Vela de los Reyes era español que había sido deportado por infidencia, o sea de ayudar al movimiento independentista cubano, luego de la Guerra de los Diez Años regresa a Cuba y se establece nuevamente en Cienfuegos donde pasó los últimos días de su vida. Al trasladarse a Cuba era necesario, para poder continuar con su vida de masón en la isla, solicitar la baja de la logia a la que pertenecía en España. Cuando un masón por alguna determinada razón solicita la baja de una logia, ésta está en la obligación de entregarle un certificado donde consta su carácter como miembro de la misma, fecha de ingreso y grado que ha alcanzado hasta ese momento. Este documento es un aval que le sirve para solicitar su ingreso a otra logia en cualquier parte del mundo. Cumpliendo con estos trámites para poder continuar con su vida como masón, solicita la afiliación en Fernandina de Jagua presentando los documentos requeridos.

Diploma de Maestro Masón de Amelio Luis Vela de los Reyes, emitido por la Logia Caballeros Cruzados No. 62, en el cual aparece la firma de José Martí (primera a la izquierda extremo inferior) como Secretario. Este documento, fechado en Madrid el 4 de julio de 1871, es uno de los hallados

Entre los documentos del expediente de Vela de los Reyes aparece un Diploma de Maestro Masón (Grado 30), con fecha 4 de julio de 1871 emitido por la Logia Caballeros Cruzados, perteneciente al GOLU en el que aparece plasmada la firma de José Martí como secretario, un alto cargo de responsabilidad en la logia, en el que ostenta el Grado 30 de Maestro Masón. A pesar de estas evidencias documentales no pude negarse categóricamente que Martí no halla pertenecido a la Logia Armonía, debido a que el documento encontrado está fechado un año antes de que Valdés Domínguez arribara a Madrid, pero está claro que Valdés Domínguez si perteneció a ella, según consta en su diploma de grado 18 expedido en septiembre de 1872.

Otro de los documentos encontrados en el expediente es una carta firmada el 1ro de julio de 1871 que notificaba a Vela que había sido elegido para el puesto de Primer Vigilante de la logia en 18 de mayo de ese año. La carta estaba firmada por el Venerable Maestro de Logia y el Secretario. El primero firmó bajo el seudónimo de Carlos XII, grado 33 y el segundo empleó el nombre simbólico de Anahuac, grado 30.

Estos documentos fueron analizados por especialistas los que concluyeron que se puede afirmar que la firma y la rúbrica bajo las mismas coinciden con la usada por Martí en innumerables ocasiones. Análisis caligráficos realizados por especialistas del Centro de Estudios Martiano garantizaron la veracidad de los documentos.

Con este hallazgo, toda duda razonable acerca de la relación Martí y la masonería queda totalmente descartada, pero estos no son los únicos elementos que ubican a Martí dentro de la fraternidad. En sus escritos existen otros elementos que lo relacionan con esta, como el uso de términos propiamente masónicos y la presencia filosófica masónica en sus ideas, que deberá ser analizado a profundidad para poder llegar a conclusiones sobre su pensamiento y su actuar.

Perla Visión

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