Intentos por dividir la sociedad cubana

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Arthur González

¿Quién se beneficiaría con una Cuba dividida en colores y sus hijos enfrentados unos contra otros? Sin dudas Estados Unidos.

La unión ha sido la clave de triunfo de la Revolución cubana y ese logro permitió resistir los embates de la guerra económica, diseñada para matar por hambre al pueblo, la guerra biológica que tanto daño ha causado y la sicológica estructurada para cambiar la imagen de Cuba.

La estrategia de los últimos años ha sido enfrentar a los cubanos por el color de la piel, algo que ya José Martí alertaba en el siglo XIX por intereses similares.

El pasado 26 de marzo en el libelo Diario de las Américas, se publicó un artículo titulado “Negros en Cuba: los menos favorecidos”

La campaña generada por la CIA es hacerle creer al mundo y en especial a los ciudadanos de la Isla, que los negros son los menos favorecidos con la Revolución, cuando en realidad es todo lo contrario.

Antes de 1959 los negros y mulatos eran ciudadanos de tercera categoría, no podían asistir a los mismos lugares que los blancos, entre estos estaban las escuelas privadas, los clubs privados en las playas, restaurantes, cabarets, hoteles, clínicas privadas, cines, teatros y las mejores y lujosas tiendas por departamento.

Triste era verlos caminar en los parques cubanos por el borde exterior, por dentro solo podían hacerlo los blancos.

Los negros no eran admitidos para trabajar en el sector telefónico ni el eléctrico, el bancario, los servicios gastronómicos ni como artistas del teatro, el cine, la televisión, donde los negros era blancos pintados para poder representarlos. No había en los famosos cabarets cubanos figurantes ni bailarinas negras, las que actuaron en el mundialmente famoso Tropicana junto al norteamericano negro Nat King Cole, eran todas blancas.

El deporte solo era practicado por blancos en los clubes deportivos  privados y escasos negros corrían o saltaban en el atletismo y en el béisbol solo después de fuertes luchas, pues el baloncesto, voleibol, fútbol, natación, clavado, esgrima, lucha, judo, pesas y tiro eran privativos de blancos.

Medicina, arquitectura, ingeniería, contabilidad, biología, física, y otras, eran profesiones solo para blancos. Muchos de los músicos eran blancos, pues tenían dinero para costearse sus estudios en los conservatorios privados. Negros con mucho talento tocaban y cantaban en bares y hasta en ómnibus para ganarse unos centavos, otros para triunfar emigraban.

La Revolución abrió las escuelas para todos e impuso la enseñanza obligatoria hasta el 9no grado, disposición que dio oportunidades para todas las razas. Las universidades se llenaron de cubanos y cubanas de todos los colores, unos al lado del otro sin medidas restrictivas.

Los hospitales hoy están plenos en colores de raza con médicos, especialistas, enfermeras, técnicos en laboratorios y fisioterapeutas. El deporte se pintó de colores, predominando los negros y mulatos, al igual que el arte, algo jamás visto en el siglo XIX y primera mitad del XX.

Ingenieros, arquitectos, abogados, cibernéticos, informáticos, académicos, historiadores, militares, maestros a todos los niveles, comparten sus esfuerzos junto a blancos, sin límites para la superación profesional, incluso en otros países.

Los matrimonios interraciales son comunes y aceptados como antes no se vía en la sociedad cubana, incluso muchos de los negros que se han dejado llevar por las campañas exteriores tienen parejas blancas y sus hijos desean seguir ese ejemplo, no viendo eso como racismo ni rechazo a personas de su mismo color, sencillamente es su derecho y la Revolución no los excluye por eso.

La CIA insiste en sus pretensiones de soñar con manifestaciones de negros en las calles de Cuba en protesta por supuestos derechos, algo que no conseguirán, a pesar de que cada día reclutan a más negros para integrar las organizaciones que desde Miami son financiadas con su dinero.

Gracias al proceso revolucionario todos en la Isla saben leer y escribir y nadie quiere regresar al pasado racista y excluyente. Hay que mejorar aun muchas cosas, pero nada es igual a lo que nos dejaron los yanquis en 1958. De eso que no quepa la menor duda.

Los cubanos y cubanas seguiremos unidos como una roca, gústele a quien le guste y duélale al imperio.

Tomado del Blog El Heraldo Cubano

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