In fraganti: el “Rey de la Guarimba” de Venezuela conspirando con terroristas cubanos

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Jean-Guy Allard

El venezolano Robert Alonso, el “Rey de la Guarimba”, en cuya finca fueron detenidos más de 100 paramilitares colombianos en mayo 2004, conspira en Miami con connotados terroristas cubanoamericanos, según confirmó por inadvertencia un sitio web identificado a Luis Posada Carriles y a los elementos más violentos de los círculos locales generados por la CIA.

El sitio “Nuevo Acción” (sic) – publicado por Aldo Rosado Tuero, un nostálgico confeso de Franco y Mussolini – anuncia que “el líder opositor” Robert Alonso dirigió la palabra a un grupo selecto de terroristas cubanoamericanos en un “Almuerzo patriótico” convocado “en la Finca Media Luna”, en las afueras de Miami.

Robert se dirigió a los presentes “para pedir la ayuda y la solidaridad de los combatientes irreductibles del exilio cubano a su campaña de incrementar la resistencia al desgobierno de Maduro”, reporta Nuevo Acción. “Robert explicó cómo funciona la “guarimba” y otras formas de lucha que él y un grupo de patriotas venezolanos están alentando”.

En la foto que acompaña el texto, aparecen Reinol Rodríguez, actual “jefe militar” de Alpha 66, José Dionisio Suárez y Armando Valladares, tres individuos con reconocida trayectoria en las filas de organizaciones conformadas por la Agencia Central de Inteligencia:

– Reinol (Reynol o Reynold) Rodríguez pertenece al pequeño grupo de paramilitares que rodean al terrorista internacional Luis Posada Carriles, en Miami.

Rodríguez es el asesino de Carlos Muñiz Varela, radicado en Puerto Rico, tiroteado desde un carro en marcha el 28 de abril de 1979. El joven cubano dirigía entonces la Agencia de Viajes Varadero, en la capital puertorriqueña, y se dedicaba a organizar visitas de exiliados a Cuba en el marco de un proceso de acercamiento político.

Reinol Rodríguez fue condenado por terrorismo, junto a Posada, en Panamá donde fue arrestado en el 2000 mientras preparaba un atentado con explosivos en un auditorio universitario donde debía hablar Fidel Castro, el líder histórico cubano. Los terroristas fueron indultados luego por la presidenta mafiosa Mireya Moscoso, cómplice activa de la mafia cubanoamericana.

– Dionisio “Charco de Sangre” Suárez Esquivel, fue condenado por el asesinato del ex ministro chileno Orlando Letelier, el 21 de septiembre de 1976. Arrestado en 1990, confesó su culpabilidad. Fue indultado por George W. Bush en el 2001, unos días antes del 11 de septiembre.

– Armando Valladares, era uno de los 17 terroristas detenidos el 24 de diciembre de 1960, en La Habana, en el medio de una cadena de atentados en cines y tiendas orientada por la CIA. En la redada se descubrieron tres fábricas de bombas y una importante cantidad de armas y explosivos.

Liberado después de varios años, Valladares se puso a disposición de la CIA que lo usó en una sucesión de eventos internacionales como “disidente cubano”.

En 2009, Valladares se sumó a los autores de una conspiración fascista, en Santa Cruz, Bolivia, para asesinar al presidente Evo Morales y fomentar una guerra civil. Apareció junto a los golpistas hondureños de la banda de Roberto Micheletti.

DE LAS “GUARIMBAS” AL COMPLOT PARA MATAR A CHAVEZ

Robert Alonso huyó de Venezuela en 2004, después del descubrimiento de un plan para asesinar al Presidente Hugo Chávez y el arresto en su finca, por los cuerpos de seguridad de Venezuela, de 153 paramilitares procedente de Colombia, que usaban uniformes de las fuerzas armadas venezolanas.

La operación se desarrolló en una zona bajo el control del entonces alcalde Henrique Capriles Radonski – hoy líder de la oposición – y contó con la complicidad de oficiales de las policías del territorio. Anteriormente, Alonso había participado con Capriles en el asalto a la embajada cubana, en las horas del golpe de Estado de 2002.

Permanente promotor de actos de violencia en Venezuela, huyó de Venezuela con documentos falsos, por la frontera con Colombia, para instalarse luego en Miami, Florida, donde lo esperaban sus semejantes.

Hermano de la cantante y actriz cubano-venezolana María “Conchita” Alonso, radicada en Estados Unidos, Alonso inició las “guarimbas”, las protestas callejeras violentas de la oposición golpista, que provocaron muertes y heridos en distintas partes del país.

Alonso se asoció a los militares golpistas de la plaza de Altamira, que llamaban a la insurrección contra el gobierno elegido de Chávez y fueron vinculados a actos de terrorismo contra el Consulado de Colombia, instalaciones diplomáticas de España y la Organización de Estados Americanos (OEA), en Caracas.

DISCIPULOS OBSESIVOS DEL COMISARIO ASESINO

De familia cubana rica que prosperaba bajo la dictadura de Fulgencio Batista, Robert Alonso, salió de la isla caribeña con solo 11 años de edad, para radicarse en Venezuela. Típico hijo de papá, estudió en Deer Park High School (Deer Park, Washington State), en Kinman Business University (Spokane, Washington State), en la Höchschuler für Fernsehen und Film (Munich, Alemania) y en Comunicación Social en la Universidad de Aberdeen (Aberdeen, Escocia).

La aparición de Alonso en las páginas de Nuevo Acción surge mientras se revela en Venezuela la existencia de una serie de correos remitidos por el asesor político ultraderechista Juan José Rendón, la diputada opositora María Corina Machado y Ricardo Koesling, en los que brindan detalles sobre los planes desestabilizadores en contra del gobierno venezolano.

Koesling, conocido en Venezuela por su participación en los hechos violentos contra la embajada de Cuba en 2002, es un socio de siempre de Luis Posada Carriles. En 1976, estaba ya en la sombra del agente CIA empotrado en la DISIP cuando ordenó, desde Caracas, la destrucción en pleno vuelo de un avión cubano. En el 2000, Koesling se comunicaba con Posada, preso en Panamá por terrorismo. Hoy día, sigue de enlace con la comunidad de asesinos CIA de la metrópolis de la Florida, por cuenta de la conexión venezolana.

Este mecanismo golpista al cual pertenece Alonso que se extiende hasta Colombia y a los círculos ultraderechistas representados por Álvaro Uribe Vélez, tiene en Miami muchos otros actores que ya han demostrado su voluntad de recorrer, sin escrúpulo ninguno, a la violencia para acabar con la digna herencia de Hugo Chávez.

Todos se reconocen en Posada Carriles, el ex Comisario Basilio de la DISIP, quien durante tantos años, en Caracas, torturó, desapareció y asesinó a decenas de jóvenes revolucionarios venezolanos que soñaban con una Venezuela nueva liberada de sus predadores.

Tomado del Blog Miradas Encontradas

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