Hasta siempre Comandante

Lea más de: , ,

Por Luis A. Moreno Álvarez*

Crecí como tantos niños de mi generación escuchando a Fidel junto a mi madre, en aquellas inolvidables reuniones con el pueblo que se hacían en la Plaza de la Revolución “José Martí”, para explicar los planes, proyectos, sueños y luchas del día a día de nuestra Revolución, por construir el futuro mejor, por el que habían luchado y caído tantos cubanos desde las guerras de independencia.

En el barrio, la continuidad de la palabra de nuestro Comandante en cada uno de los vecinos y en cada evento importante de nuestro país, era la fragua en que se fue forjando en mí, el sentido de ser revolucionario, el sentido de querer ser comunista, de entender y comprender por qué debíamos ser antiimperialistas e internacionalistas.

Fidel nos enseñó que no basta decir lo que somos, nos mostró que el ejemplo es la mejor manera de hacerlo realidad, que se debe sentir en lo más profundo las injusticias vengan de donde vengan y que se debe luchar contra ellas con valor, entereza y confianza infinita en la victoria. Nos enseñó que la derrota no existe, que solo existen hombres que se rinden.

Hoy amanecí con la noticia que jamás quise escuchar y, me vinieron a la mente de golpe, las tantas veces que soñé que le estrechaba las manos y conversaba con él sobre Cuba, el futuro, la familia, y creo que ese sentimiento lo tendrán también millones de personas en el mundo que imaginaron algo semejante; porque Fidel era alguien cercano, nuestro, no era solo el líder de la Revolución, el político, el estadista, Fidel era antes que todo, el alma unitaria de la nación, era lo más noble y puro de nuestra cubanía y, por ende, de todos los desposeídos del mundo, elevado a la máxima expresión.

El dolor es indescriptible, ahora comprendo con mayor intensidad el sufrido por el hermano pueblo de Venezuela cuando perdió a su líder, el Comandante Hugo Chávez, el consuelo es que ambos ya están junto a los héroes que lucharon por la emancipación y la independencia de los pueblos, Bolívar, Sucre, San Martín, O´Higgins, Morelos, Maceo, Gómez, Martí, Mella, Guiteras, José Antonio Echeverría, Camilo, el Che, Almeida y tantos otros, para seguir acompañándonos en esta lucha nuestra por un futuro mejor para la especie humana.

Hoy no debemos decir que Fidel murió, sino que se hizo inmortal, que se ha multiplicado y seguirá indetenible su marcha por la historia, porque como escribiera nuestro Apóstol “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.

Hasta la Victoria Siempre Comandante. Venceremos.

*Maestro de primaria

Hacer un comentario

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos. Todos los campos son obligatorios.