Guerras sin cañones (Parte III y Final)

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Por Lisbet Penín Matos y William Sotolongo 

En una ocasión José Martí escribió: “A un plan obedece nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos, burlarlo, hacer por fin nuestra Patria Libre. Plan contra plan. Sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque”[1].

En la primera y segunda parte de esta serie, hemos hecho alusión al desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones y cómo se emplean con fines bélicos. Lo que se traduce en que, para numerosos países, la comunicación, como sistema inmunológico, constituye un asunto de Seguridad Nacional.

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En este contexto, también se inserta Cuba, que ha recibido numerosas agresiones en el campo mediático tecnológico por parte de Estados Unidos, pues como dijo su actual presidente se cambian los métodos, no las intenciones.

Y si de métodos nuevos se trata, la ciberguerra es uno de ellos. ¿Por qué EE.UU., presta tanta importancia a Cuba? En la toma de posesión del presidente George. W. Bush, representantes del espionaje estadounidense declararon que Cuba representaba una amenaza para la Seguridad Nacional de Estados Unidos, pues según dijeron, la Isla contaba con capacidad para lanzar ataques cibernéticos.

¿Cómo un país del tercer mundo y además bloqueado tendría la tecnología suficiente para atacar a una de las potencias más poderosas del Mundo? Pues bien, desmontando esta calumnia ofrecemos algunos datos ofrecidos por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.

Google-abrió-primer-centro-tecnológico-en-CubaAl cierre del 2016 existen en Cuba 339 salas de navegación. También es una realidad, el incremento de puntos WiFi para conectarse, y se espera un incremento de 80 nuevos puntos. Esa es la realidad de hoy, por tanto, se deduce que Cuba no constituye un peligro para la Seguridad Nacional de EE.UU.

Es cierto que falta mucho. Para el nivel de instrucción de los cubanos, la Isla no cuenta con servicios de Internet suficientes para todos. De hecho, como sabemos, además de los puntos públicos de WiFi, existe un proyecto orientado a facilitar el acceso a la red de redes desde las casas. Las personas demandan, pero ante esta demanda se impone la preparación y la capacidad para discernir aquello que se critica para construir y lo que se critica con la intención de destruir y sembrar el caos.

Lo que EEUU no cuenta…

En el año 1995, la Universidad Nacional de la Defensa de Estados Unidos graduó a sus primeros especialistas en Guerra Informática y que en el año 2004 reformaron su Ley de Inteligencia y Reforma del Terrorismo. Curiosamente su objetivo fue integrar 15 agencias de espionaje para trabajar como un sistema bajo la Dirección de Inteligencia Nacional.

Entre las medidas acordadas se encuentran: “desarrollar herramientas capaces de acceder y procesar enormes cantidades de información sobre personas de su interés” y “potenciar el papel de los analistas, su preparación y cooperación entre los homólogos de las distintas agencias”.

En mayo de 2004 el gobierno de Bush creó una Comisión de Asistencia para la Libertad en Cuba, cuyo objetivo es proporcionar a la Isla computadoras y acceso a Internet. Contradictorio, ¿no? Si Cuba representa una amenaza para la Seguridad Nacional de Estados Unidos, ¿por qué la disposición para facilitar la conexión?

El 29 de marzo del 2008, el periódico Miami Herald publicó un trabajo donde Bush dijo “El ejecutivo está especialmente ansioso por recibir propuestas para suministrar tecnologías de comunicación a activistas en Cuba.” En otra ocasión, el 7 de mayo de 2008, el presidente afirmó: “El objetivo es utilizar la mayor parte del presupuesto de 45 millones de dólares para comprar equipos de telecomunicaciones y medios para acceder a Internet”, y por último, “Repito mi oferta de otorgar licencias a grupos para que proporcionen computadoras e Internet al pueblo de Cuba”.

 

EE.UU. en 2010 aprobó un presupuesto de 90 000 millones de dólares para el cibercomando, lo que se traduce en 15 000 redes y 7 millones de computadoras y 90 000 personas. Ahora bien, ¿cuál sería el objeto social de semejante cantidad de personas? Sencillo, dirigir las operaciones y la defensa de las redes específicas de información del Departamento de Defensa y preparase para cuando le sea orientado, realizar cualquier tipo de operaciones militares ciberespaciales en todos los dominios, así como, asegurar que EE. UU y sus aliados tengan libertad de acción en el ciberespacio y negársela a los adversarios.

Nuevas relaciones…nuevas agresiones

En lo que respecta a telecomunicaciones entre Cuba y Estados Unidos, es importante recordar que, con el triunfo de la Revolución, el país norteño se interesó por conocer toda la información posible de los sistemas de telecomunicaciones cubanos. El objetivo era ver de qué forma podían utilizar esa información en contra la Isla.

Y de no así, cómo se explica que durante los procesos negociadores e inversionistas de Cuba, en materia de telecomunicaciones con empresas extranjeras, aparezcan sus oficiales, agentes y emisarios. De esta manera logran el acceso a informaciones relacionadas con las perspectivas de desarrollo, suministradores de tecnología y la estrategia gubernamental en el sector, así como enrutamientos y usuarios de los sistemas y redes de infocomunicaciones.

A todo esto, se debe agregar el carácter subversivo de la estrategia seguida por el gobierno norteamericano en este sector. Es preciso acotar que la Ley para la Democracia en Cuba o Ley Torricelli, en su carril II enfatiza en el empleo de las telecomunicaciones para debilitar ideológicamente al pueblo y derrocar la Revolución.

zunzuneoLo hemos apreciado en proyectos como ZunZuneo. Y actualmente, luego de retomadas las relaciones bilaterales entre ambos países, el objetivo continúa intacto. El presidente Obama seguía tres elementos fundamentales en cuanto a tecnología para Cuba.

Entre ellos se encuentran: autorizar a los proveedores de telecomunicaciones estadounidenses a realizar acuerdos para establecer instalaciones de telecomunicaciones de fibra óptica y satélite entre Estados Unidos y Cuba; otorgar licencias a proveedores de telecomunicaciones estadounidenses para facilitar servicios de conectividad en Cuba; conferir licencias a personas sujetas a la jurisdicción de EE.UU. para activar y pagar a proveedores estadounidenses y de terceros países por servicios de telecomunicaciones, radio y televisión por satélite proporcionados a individuos en Cuba; y  permitir la donación de cierto número de aparatos de telecomunicación para el consumidor sin que sea necesaria licencia.

La política de los Estados Unidos hacia Cuba en este tema no ha cambiado solo va de presidente en presidente. Este es un nuevo escenario, en el cual las agresiones tienen incidencia directa en el espacio digital cubano. Son bombardeos que aparecen disfrazados de nobles proyectos con la intención de atraer al público, y de hacerlo vulnerable.

Internet pone a disposición de todas las personas la información. También es el canal para hacer nuevas relaciones sociales, aprender y divertirse. Pero, además, Internet es la plataforma en la que se insertan planes injerencistas y ciberataques. Son amenazas latentes, de ahí que se impone la preparación y el conocimiento para aprovechar las oportunidades de la red de redes con los ojos abiertos.

 

[1] Escrito el 11 de junio de 1892 en el Periódico Patria.

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