“Fuego y furia” contra el medioambiente

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Por Abel González Santamaría

f0098515En los últimos años son más frecuentes los eventos extremos del clima, con olas de calor, fuertes nevadas, sequías, inundaciones costeras y huracanes de gran intensidad, que provocaron pérdidas de vidas humanas y considerables daños económicos a todos los países del planeta. El 2017 y los inicios del presente año ilustran esa realidad. Hasta un «ciclón bomba» dejó estos días prácticamente congelado el este de Estados Unidos y provocó el fallecimiento de al menos 22 personas.

Meses atrás, los huracanes Harvey, Irma y María azotaron fuertemente a Texas, Florida y Puerto Rico, respectivamente, causando numerosas muertes y daños materiales irreparables. También ocurrieron devastadores incendios en California, que causaron la muerte de más de 40 personas, la pérdida de 8 400 edificaciones y un coste de mil millones de dólares.

Contradictoriamente, el Presidente estadounidense aprobó recientemente la reforma fiscal de su país, que no solo va dirigida al recorte de los impuestos a las corporaciones e individuos, sino que incluye otras medidas que impactarán directamente en el cambio climático. Donald Trump abrió la oportunidad de explotación petrolera y de gas en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico, en Alaska.

La zona había sido previamente protegida y se prohibía su explotación durante los próximos 40 años. Sin embargo, al firmar la nueva ley tributaria, autorizó la búsqueda y extracción de petróleo y gas en un área de más de 600 000 hectáreas de la reserva creada desde 1980 de 79 318 kilómetros cuadrados de extensión.

La explotación de uno de los pocos rincones vírgenes de Estados Unidos implicará una devastación ambiental que contribuirá al calentamiento global. Además, afectará el modo de vida de los pueblos autóctonos que habitan la zona y a su rica biodiversidad. Al abrir las aguas del Ártico a la extracción de combustibles fósiles se incrementará la contaminación del agua y el aire, lo que afectará la flora, la fauna y la salud de sus habitantes.

Desde que Trump asumió la presidencia ordenó la mayor reducción de reservas naturales en la historia de Estados Unidos, al permitir el desarrollo desmedido de actividades como la extracción de petróleo y gas, la minería o la tala de los bosques. También se ha concentrado en eliminar las protecciones impuestas por su antecesor Barack Obama en la lucha contra los efectos del cambio climático.

De ahí que decidió retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático, aprobado en el 2015 por 195 naciones, el cual constituye el más reciente pacto internacional para reducir la emisión de gases contaminantes de efecto invernadero a la atmósfera. No obstante, ningún miembro puede comunicar oficialmente su intención de retirarse hasta el 2019, y el proceso de salida tomaría otro año.

El Presidente estadounidense hizo caso omiso al informe presentado por el Comité Científico Federal para el reporte especial de la ciencia del clima en agosto del 2017 y aprobado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, cuya elaboración estuvo a cargo de científicos expertos de las 13 agencias relacionadas con el medioambiente de ese país. Según el documento, «las cuatro últimas décadas han sido las más cálidas en Estados Unidos en 1 500 años con un rápido aumento de las temperaturas promedios».

Precisa el estudio, que «lo que el clima cambie en el futuro dependerá de las emisiones de gases de efecto invernadero que se realicen y de la sensibilidad del sistema a estas». Puntualizó además, que «los estadounidenses están sintiendo ahora los efectos del cambio climático, un fenómeno cuestionado o minimizado por el propio mandatario y miembros de su gabinete».

Tampoco tomaron con seriedad el informe publicado dos meses después por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos, el cual concluye que «el gobierno se ha gastado más de 350 000 millones de dólares en sus respuestas a los cambios extremos de temperaturas como inundaciones o incendios». En el documento, se solicita a Trump que utilice la información provista para «elaborar respuestas federales apropiadas», así como identificar los riesgos potenciales que supone el cambio climático para la estabilidad del país.

Es evidente que los únicos beneficiados con las recientes medidas de Trump son las multimillonarias compañías petroleras, que a fin de cuentas son generosos contribuyentes del Gobierno estadounidense. Se debe tener en cuenta que Estados Unidos es responsable del 27 % de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global, causante de la catástrofe climática que afecta a todas las naciones.

Ante las crecientes amenazas, la comunidad científica alerta de las consecuencias que tendrá para el mundo si no se reducen las emisiones de dióxido de carbono. La tierra sufrirá mayores niveles de calentamiento, subirán las temperaturas medias, se acelerará el deshielo en los polos y se elevará el nivel medio del mar. Entre las regiones más vulnerables a este problema se encuentran las islas del Caribe, que tendrán que enfrentar la pérdida de tierra firme, la penetración del agua de mar en las cuencas subterráneas de agua dulce y los impactos negativos de los huracanes y de otros fenómenos meteorológicos.

Esta situación al parecer no le interesa al inquilino de la Casa Blanca, quien no reconoce los resultados científicos y niega la existencia del cambio climático. Una vez más utilizó su cuenta en twitter para dirigir su burla al tema del calentamiento global. Durante la ola de frío que azota al país escribió: «Tal vez nos vendría bien un poco de ese viejo calentamiento global por el que nuestro país, pero no los demás, iba a pagar billones de dólares para protegernos de él.¡Abríguense!».

Hace más de un cuarto de siglo, cuando apenas se hablaba de los efectos del cambio climático, un verdadero hombre de ciencia alertaba tempranamente de las graves consecuencias que tendría para la humanidad: «Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre». Su nombre: Fidel Castro Ruz.

Granma

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