FACETAS DE UN FRACASADO CAPITÁN ARAÑA LLAMADO JOHN BOLTON

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Lic.Miguel Angel García Alzugaray

A la hora de proferir amenazas, calumnias y adoptar medidas agresivas contra Venezuela, Nicaragua y Cuba parece que existe una emulación malévola entre Donald Trump y sus acólitos más cercanos, entiéndase Marco Rubio, Mike Pompeo y Jon Bolton.

Al respecto se debe destacar que a este cuarteto de declarados fascistas hay un elemento que los caracteriza sobre otros muchos rasgos negativos de sus repudiables personalidades: ¡todos son unos connotados capitanes arañas!

Cuando se trata de pedir intervenciones militares en la región, estos siniestros personajes no tienen límites en vociferar y meter miedo. Por supuesto, siempre que ello no ponga en riesgo sus respectivas humanidades. El trabajo sucio y los muertos los deberán poner otros, en particular negros y latinos, mejor aún si fueran mercenarios de los gobiernos lacayos del llamado Grupo de Lima.

En cuanto a Donald Trump, no hay dudas sobre su falta de entereza y miseria moral: El multimillonario Donald Trump evitó cinco veces el servicio militar durante los años de la Guerra de Vietnam, según los datos de la Administración Nacional de Archivos y Registros de EEUU.

En otoño de 1968, Donald Trump recibió “un diagnóstico oportuno” de supuestamente tener espolones en los talones, lo que provocó su exoneración del servicio militar durante la guerra en Vietnam (1955-1975).

Detalles de quién realizó el diagnóstico y firmó el documento médico habían permanecido ocultos, dado que el propio magnate neoyorquino insistía durante su campaña electoral de 2016 en que no recordaba el nombre del médico.

50 años después, el diario The New York Times publicó las revelaciones de las hijas del doctor Larry Braunstein —que murió en 2007— sobre el caso. Ellas aseguran que su padre ayudó al joven Donald durante el conflicto en Vietnam y que había hecho “un favor” a Fred Trump, el padre del actual mandatario.

El inquilino de la Casa Blanca, que fue durante su juventud a una academia militar privada en Nueva York a “jugar a los soldaditos de plomo”, recibió cinco prórrogas de reclutamiento, según el mismo medio estadounidense, durante la guerra de Vietnam, incluido una por motivos médicos después de que le diagnosticaran espolones óseos en el pie.

Del mafioso Marco Rubio ni se diga. Si sobresale en algo en los últimos tiempos es en ser cómplice de cuanto sabotaje y actos de terrorismo se organizan contra Venezuela.

Como típico cobarde, Marco Rubio, amenazó con golpear a un periodista que lo encaró y luego salió corriendo al sentirse acorralado por las verdades que le decía el comunicador.

El desprecio de los ciudadanos norteamericanos a Marco Rubio, cada día es más evidente, en esa oportunidad un periodista norteamericano, se las cantó al demente senador y este se volvió loco de la ira y amenazó con golpearlo.

El “guapetón” de Marco Rubio, se salió de sus casillas al escuchar las verdades que les decía el comunicador y como buen cobarde, no le quedó otra que salir corriendo.

No es la primera vez que el pandillero de Marco Rubio, recibe el rechazo de los estadounidenses, quienes saben que este “senador”, tiene sus manos llenas de sangre al recibir millonarios pagos en dólares de la Asociación Nacional de Rifle, para que permitan libremente la venta de armas que ha generado las conocidas matanzas colectivas.

 

En Washington se afirma además que padece de delirio de persecución, ya que ve enemigos por todas partes, tal vez recordando los días en que se codeaba con los sanguinarios narco sicarios del expresidente de Colombia Álvaro Uribe, con los cuales parece tener grandes deudas pendientes y seguir en componendas

 

No en balde el compañero Diosdado Cabello le respondió hace poco por las redes sociales: “No sabes que para un patriota todo es la patria, y la patria no la vamos a perder. Y te repito: Nosotros venceremos. Yo no sé si te vas a venir adelante de las fuerzas invasoras que vienen, no creo porque eres cobarde. Tú no haces eso, pero por si acaso, aquí te esperamos”.

 

Si bien es cierto que Mike Pompeo hizo el servicio militar durante cinco años —se las ingenió para nunca ir a combate— y luego ingresó en la facultad de Derecho de Harvard. Más tarde fundó una empresa de ingeniería en Wichita, Kansas, donde formó lazos con multimillonarios petroleros y poderosos operadores del Partido Republicano, quienes lo apoyaron para llegar al Congreso. Rápidamente pasó a integrar el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, que, como organismo de control de la CIA y otras agencias, está al tanto de los secretos mejor guardados del país. De ahí saltar a director de la CIA y luego tomar por asalto la Secretaría de Estado fue una misma cosa.

 

Por su parte el consejero de seguridad nacional: el mega halcón John Bolton, en su vida ha disparado siquiera una pistolita de agua, y evadió vergonzosamente su servicio militar en Vietnam. Sin embargo, merece la pena que nos detengamos en su semblanza ya que todo hace indicar que a la hora de impulsar proyectos agresivos contra Cuba y Venezuela trata hoy de eclipsar a sus compinches de la administración estadounidense queriendo hacer realidad sus fantasiosos sueños infantiles de convertirse en un “super héroe” de las historietas animadas de su país. Algo así como una especie de Superman o Batman de la Casa Blanca.

John Bolton abanderado de la guerra.

Sin perjuicio de estas aberradas e inalcanzables alucinaciones que parece no ha podido superar, John Bolton se ha convertido en el vocero de la reaccionaria estrategia de Estados Unidos en la crisis de Venezuela: un halcón conservador que defiende el poder unilateral de su país y que en el pasado pidió el bombardeo de Irán y Corea del Norte.

Cuando John Bolton fue nombrado por el presidente Trump como su nuevo asesor de Seguridad Nacional no fueron pocas las voces que se opusieron dentro de los sectores más liberales. El excomentarista de ‘Fox News’ y exembajador ante la ONU es un fiero crítico del multilateralismo y un defensor del uso de la fuerza militar para resolver las crisis en el extranjero.

Bolton, nacido en Baltimore y de 69 años, sirvió como asesor político del gobierno de Ronald Reagan. Pero fue en la Administración de George W. Bush donde su nombre se dio a conocer con más fuerza. Trabajó para el Departamento de Estado y fue uno de los primeros en pedir la intervención militar en Irak. Entonces le aseguró a la BBC que su país “estaba seguro de que Sadam Husein ha escondido armas de destrucción masiva” en Irak. La evidencia, luego desmentida, que utilizó el gobierno de Bush para ir a la guerra en el 2003.

Steven Feldstein, afiliado a la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, definió a Bolton así para el portal ‘The Conversation’: “él cree que solo la fuerza asegurará el dominio continuo de los Estados Unidos en el sistema internacional. (…) En repetidas ocasiones ha afirmado que las negociaciones, como el programa nuclear de Corea del Norte, son una pérdida de tiempo”.

Así lo confirmó el asesor en un tweet del 13 de febrero: “Hablar con Corea del Norte no tiene sentido”.

En repetidas ocasiones, el hoy tercer asesor de Seguridad Nacional del Gobierno Trump, llamó a “ataques preventivos” contra el régimen de Pyongyang y pidió aunar esfuerzos para un cambio de timonel en Irán.

Fue uno de los primeros en defender la decisión de Trump de trasladar la embajada de EE.UU. a Jerusalén, un hecho que levantó protestas a lo largo y ancho de Medio Oriente. El 13 de diciembre de 2017 escribió en Twitter: “El proceso de paz del Medio Oriente ha necesitado claridad y una inyección de realidad y Trump se la ha dado con la decisión de mover la embajada”.

Bolton se ha mostrado más a la derecha que el propio Trump. Ha pedido una postura más dura frente a Rusia, mientras Trump ha enfatizado en la necesidad de tener buenas relaciones con el presidente Vladímir Putin.

Frente a la crisis de Venezuela, el asesor se ha convertido en la punta de lanza de la estrategia de Donald Trump. En una de sus últimas entrevistas, citada por Reuters, dijo que la intervención militar en Venezuela “no era inminente” pero reiteró “que todas las opciones estaban sobre la mesa”.

En varios de sus tuits hizo un llamado especial y en español a los militares que todavía respaldan al presidente Nicolás Maduro:

Sus posturas le han ganado críticos dentro de su país. Cuando fue nombrado por Trump, la revista ‘Foreign Policy’ dijo que Bolton está “ahora viviendo su sueño. Su visión del mundo se ha convertido en la política oficial de Estados Unidos”.

Un cobarde oportunista

Sus críticos lo consideran un político mediocre y un oportunista cobarde, entrenado por la CIA para provocar con sus falsas acusaciones conflictos internacionales, en los que por supuesto nunca se arriesga a participar.

Su proverbial vulgaridad y falta de escrúpulos lo convierten en un instrumento ideal del Imperialismo yanqui para impulsar sus maquiavélicos planes contra todo aquél que se le oponga. Para este fin, calumnia, miente y promueve las más repugnantes intrigas pasando sin vacilar por encima de los más elementales principios éticos y morales.

Así, por ejemplo, fue protagonista en el 2002 de una larga disputa con las agencias de inteligencia estadounidenses por su descabellada acusación pública de que Cuba contaba con un programa de armas biológicas para atacar a los EE. UU, tratando con este malévolo infundio de crear condiciones para una intervención armada contra nuestro país.

Promotor de la invasión de Irak gracias a sus mentiras e intrigas sobre la existencia en ese país de armas de destrucción masiva que nunca fueron encontradas, Bolton fue embajador norteamericano ante la ONU por apenas 14 meses. En 2006 tuvo que abandonar el cargo después de que el Senado rechazara su confirmación en el puesto.

La oposición demócrata bloqueó su nominación debido a su supuesta intimidación de subordinados durante su paso por el Departamento de Estado, y a sus presuntos intentos de ignorar o suprimir información de inteligencia con la que no estaba de acuerdo.

Pero el ex diplomático, con el apoyo del poderoso lobby judío que rige entre bambalinas los destinos de los Estados Unidos, logró ponerse por fin al frente del Consejo de Seguridad Nacional, el órgano de la Casa Blanca encargado de centralizar la política exterior y de seguridad de EE.UU. y asesorar al presidente al respecto.

Detrás de su bigote de proxeneta barato se encuentra un ideólogo ultraconservador, un vehemente defensor del “interés nacional” de Estados Unidos que ve con recelo los tratados multilaterales y la ley internacional.

Según Bolton, al referirse a Corea del Norte expresó: “Es perfectamente legítimo que Estados Unidos ataque primero para responder a la ‘necesidad’ (de defensa propia).

En 2015, Bolton utilizó un argumento similar sobre Irán, al escribir en The New York Times que “solo una acción militar” podía evitar que los iraníes obtuvieran un arma atómica.

Sobre el acuerdo nuclear con ese país muy criticado por Trump, el ultra reaccionario asesor de Seguridad Nacional ha dicho que “no tiene sentido” que sea salvado.

El asesor de Trump es también un conocido crítico de la Corte Penal Internacional y de las Naciones Unidas.

John Bolton un fracasado mentiroso

Tal es el siniestro personaje que rodeado de la peor fauna contrarrevolucionaria y fascista de Miami amenaza sistemáticamente a Venezuela, Nicaragua o Cuba, soñando con urdir una de sus repugnantes intrigas.

Sin embargo, en los últimos tiempos todos sus maquiavélicos planes ya sea contra Siria, Corea del Norte o nuestra región, sólo cosechan sonadas derrotas, lo cual tiene a Bolton en estado de permanente histeria, pues su prestigio de “tipo duro” ante sus compinches de Washington está en peligro. Por ello arrecia su campaña de mentiras y difamaciones contra nuestro pueblo, tratando de recuperar el terreno perdido.

Así, después de fracasada la estrategia de la “ayuda humanitaria” el 24F para justificar una intervención militar en Venezuela, los halcones de Washington no han cesado en su campaña de mentiras contra la Revolución cubana.

Tal es el caso del asesor de Seguridad Nacional de la actual administración, John Bolton, quien acaba de repetir en sendas entrevistas una a la CNN, como en otra que también dio al canal Fox News, que: Parte del problema en Venezuela es la fuerte presencia cubana, hay de 20.000 a 25.000 funcionarios de seguridad cubanos según informaciones públicas, este es el tipo de cosa que nos parece inaceptable”, indicó a la CNN Bolton, quien minutos más tarde dijo en Fox News que había que “desembarazarse” de dicha influencia de Cuba.

Al respecto el Ministerio ruso de Exteriores ha calificado de “alocada” la

Declaración del asesor de Seguridad del Gobierno de EE.UU. y la Casa Blanca, John Bolton, que prometió tomar medidas contra Cuba por apoyar al presidente

de Venezuela, Nicolás Maduro.

“Esta es otra declaración completamente alocada de un representante de la Administración estadounidense, que se ha propuesto ajustar a sus patrones la región de América Latina”, ha declarado a RIA Novosti el director del departamento de América Latina de la Cancillería rusa, Alexánder Schetinin.

La afirmación del principal consejero de seguridad de Donald Trump es “absolutamente inaceptable” y demuestra que “todo lo que se dice acerca de ‘restaurar la democracia’ en Venezuela es solo un encubrimiento para configurar países latinoamericanos según los criterios estadounidenses”, reiteró Schetinin.

Al final, tanto el cobarde “capitán araña” John Bolton como Marco Rubio, Mike Pompeo y su capo Donald Trump no son más que una caterva de mediocres mentirosos y “perdedores” condenados a cosechar fracaso tras fracaso en sus perversos planes de extirpar el socialismo de nuestras tierras.

Estas repugnantes excrecencias humanas saben perfectamente que no se puede vencer a los pueblos que se deciden a defender cueste lo que cueste su independencia y soberanía, así como que el decadente Imperio yanqui que los mantiene en el poder, al igual que su corrupta administración tiene los días contados, y por mucho que pataleen ¡ese final es inevitable!

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