Evitar el fin

Lea más de:

Por Nestor Nuñez

598b84aa3da34

La renuncia a la posesión de armas nucleares y su desarrollo no admite oportunistas selectividades.

“En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad…Los pueblos están en el deber de exigir a los líderes políticos su derecho a vivir…”
Fidel Castro, 15 de octubre de 2010

La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas acaba de abrir su setenta y tres periodo de sesiones con una agenda cargada de asuntos trascendentes. Uno de ellos estará en la mesa en ocasión de celebrarse, el cercano 26 de septiembre, el Día Internacional para la Eliminación de los Arsenales Nucleares, una amenaza que pende sobre la existencia de la humanidad y del planeta en su totalidad desde mediados de la década del cuarenta del pasado siglo, en que Washington fabricó las primeras bombas atómicas y las utilizó contra la ciudades niponas de Hiroshima y Nagasaki, con el pretexto de obligar a Tokio a suscribir la paz en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.

En consecuencia, y por más de siete decenios, la especie humana ha vivido y sigue viviendo sobre abultados polvorines de armas de destrucción masiva, concentrados primero en manos de las dos grandes potencias rivales del siglo veinte, los Estados Unidos y la desaparecida Unión Soviética (URSS), y que hoy radican también en otros Estados, incluidos los no declarados arsenales del Israel sionista, lo cual añade mayor potencial destructivo sobre las cabezas de todos y cada uno de los pobladores de este mundo.

De ahí que Cuba, a lo largo de muchos años, se haya sumado en el máximo organismo internacional a las voces que reclaman, no solo la no proliferación de tales artefactos de muerte, sino su eliminación total, con lo que no solo salvaríamos a los hombres y su entorno, sino que además se pondría fin a un brutal instrumento para intentar imponerse a los demás mediante la amenaza y la hostilidad. Porque ¿qué si no nos dicen los orígenes de tales arsenales capaces de borrar del mapa todo signo de vida?

Cuando Adolfo Hitler y la Alemania Nazi trabajaban afanosamente por crear el arma nuclear, lo hacían para domeñar completamente al planeta a nombre de la superioridad de la raza aria. Cuando los Estados Unidos finalmente la materializó e hizo estallar sobre ciudades indefensas, no perseguía otra cosa que establecer el chantaje global a cuenta de los “elegidos por la providencia para gobernar el orbe”.

Y como toda acción tiene una reacción, la URSS se convirtió poco después en el segundo país poseedor de armas nucleares como lógica respuesta defensiva frente a la amenaza del pretendido coloso del Norte y sus aliados occidentales, entre los cuales también aparecieron tales artefactos.

De manera que el riesgo nuclear tiene una cuna nada noble, y las sumatorias en ese sentido van desde acentuar las amenazas hasta intentar conjurarlas…pero al final los silos siguen llenándose y el peligro gana mayores espacios.

Vale entonces -a la hora de asumir este asunto- buscar las causas y no andar por las ramas. Si, como ha dicho tantas veces Cuba en la ONU, desapareciese la filosofía de la fuerza y el despojo para dar paso al entendimiento sereno, objetivo y decente entre todas las naciones, no ya las nucleares, sino todo tipo de armas y artilugios agresivos serían innecesarios e inútiles.

Por demás, la renuncia a la posesión de armas nucleares y su desarrollo no admite oportunistas selectividades. Nadie tiene preferencias sobre otros en este tema. Se trata, llanamente, de todo o nada, porque de lo contrario nunca habría confianza ni la necesaria simetría que la haría valer.

En consecuencia, y ante la persistencia impuesta de la presencia de tales descabellados artilugios, la Asamblea General de la ONU retomará el tema en esta, su nuevo periodo d sesiones, con la fe de que algún día la razón dejará atrás a la locura…y como hasta hoy, Cuba estará entre los que ponderan y suscriben lo indiscutiblemente lógico, sensato y justo.

Cubahora

Hacer un comentario

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos. Todos los campos son obligatorios.