Esos seres especiales

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Por Dorisbel Guillen Cruz

En una ciudad de Cuba llamada Santa Clara, los niños sordos, ciegos o débiles visuales aprenden a andar por las calles con una herramienta que no es precisamente un bastón, una mascota-lazarillo o los ojos sustitutos de algún ser querido. Se trata de sus propios conocimientos viales. Una suerte de duendes grandes hizo para ellos la magia de cierto “Círculo de Interés” donde aprenden a convivir con el tráfico y trabajan por acomodar a sus sistemas de comunicación las leyes que han creado los hablantes, esas que perfecciona constantemente la Policía Nacional Revolucionaria.

Hace unos años surgió esta idea en la Escuela Especial Fructuoso Rodríguez en Villa Clara y ya comienza a cosechar sus frutos. Una de esas personas, hacedoras de magia, fue la profesora Marisel Carpio Jiménez, siempre confiada del talento y la motivación hacia esos niños ¡especiales!

“En el 2000 comenzamos un Círculo de Interés de Seguridad Vial y hoy tenemos la satisfacción de ser la única institución del país en obtener el reconocimiento de poseerlo. Comenzó con sordos en la antigua sede del centro y ya incluye niños ciegos y con trastornos del lenguaje. Tenemos esa satisfacción”.

Hoy la escuela villaclareña para la enseñanza especial resulta la única institución cubana que ostentan la categoría: Promotores de la seguridad Vial. Los docentes destacan a nuestro país como ese lugar del mundo donde los niños ciegos y sordos hablan de seguridad vial. Es por eso que en estos días la experiencia es extendida a otras regiones, cruza los mares y llega, a través de una interesante propuesta documental, a la tierra brasileña donde será exhibido próximamente.

“Tenemos círculos de interés en el palacio de pioneros y otros de corte pedagógico. Pero sobresale el grupo “En mis manos está una cultura vial”. Lo integran unos 20 estudiantes, quienes ya obtuvieron un premio a nivel de país y próximamente participarán en un evento internacional”. Dijo con orgullo el director de este centro, Juan Sansó. Sus ojos hablan de ternuras y barreras… quizás no tanto arquitectónicas, del habla o de la escucha; sino de esas otras catapultadas por la indisciplina social, la errada conducta y el desentendimiento a las diferencias. Por eso Sansó convierte a sus niños en hombres fuertes, de alma grande, y ya que nacieron sin otros dones, él los enseña a volar muy alto, en aras de eso que llamamos la inclusión.

Los integrantes de este Círculo de Interés fueron propuestos para un premio nacional, del cual esperan noticias. El grupo argentino: Observatorio Iberoamericano de Seguridad Vial los lleva de la mano por diversas materias que ellos pasan ¡tan a prisa! Que ya hasta andan solos por sus sueños y sus edades, ahora más protegidos, al resguardo de los conocimientos y la instrucción ciudadana. También los apadrina en este empeño la Organización Iberoamericana de la Salud.

Esos seres especiales, necesitan aprehender más del mundo en que viven, diseñado para la mayoría. En pos de lograrlo, la escuela Fructuoso Rodríguez fortalece sus propuestas docentes y sus corazones.

LA ESCUELA

La gran casa para niños con necesidades educativas especiales tiene en Villa Clara, al centro de Cuba, su hogar, casi primero. Al respecto reflexiona el licenciado Juan Sansó.

“Nuestro centro asimila menores con necesidades educativas especiales de tipo visual, auditiva y con trastornos en el lenguaje. Su diferencia radica en que los niños reciben un ciclo de asignaturas especiales que los prepara para una mejor inclusión educativa a la enseñanza general. En estos momentos contamos con una matrícula de 125 estudiantes distribuidos en deficientes visuales, auditivos y con trastornos de la comunicación”.

“Los niños con deficiencias visuales reciben estereografía Braille, orientación y movilidad, escritura plana, habilidades para la vida diaria. Aquellos docentes con problemas para la escucha son orientados en cuanto al tratamiento de las habilidades comunicativas y la estimulación auditiva, entre las asignaturas más importantes”.

Por constituir un centro provincial, la escuela cuenta con quince infantes internos procedentes de diversos municipios. Durante más de dos décadas han garantizado el personal de salud necesario: tres enfermeras que cubren 24 horas del día, la profesoras que atienden internado, docentes con amplia experiencia con el trabajo con niños y la base material de vida. Todas las personas involucradas garantizan a estos estudiantes una estancia óptima en su escuela becada.

“El lenguaje de señas comienza desde la educación preescolar —explica Carpio Jiménez—, desde el mismo instante en que el niño llega a la escuela junto a su familia. Llegan con un lenguaje muy personalizado, diversas vías que utilizan los padres para comunicarse con el niño. Aquí adquieren su primera lengua: el lenguaje de señas oficial, en el cual también hay que incluir a la familia. Comienzan con las palabras a su alrededor y luego se va complejizando. Ya en 6.o grado se trabaja el vocabulario de ciencias”.

LA VIDA

“Yo antes estaba en la secundaria, en escuela especial y terminé. Quise coger un curso de masaje. No había intérprete en aquella época. Pero la profesora de 9.o grado fue mi intérprete. Hasta el sábado que no se trabajaba, ella conmigo ahí, sacrificándose, luchando. Y después, los jueves, la práctica. Estuve seis meses. Obtuve el diploma y luego asistí a la facultad para coger el 12.o grado y otra vez tuve que luchar sola, sin intérprete. Éramos tres, entre ellos una hipoacúsica. Fue difícil para mí. Sufrí mucho. Me sacrifiqué. Luego me presenté al pedagógico. Ahí sí tuve intérprete. Terminé mi licenciatura.

Yunierki Valdez Castro: Licenciada en Educación Especial, auxiliar pedagógica de la escuela, evaluación MB, ganadora de fórums con novedosos medios de enseñanza, dibuja con su cuerpo y con sus manos la historia de su vida. A veces parece que se dobla sobre los recuerdos, o que los atrapa en el aire para que nunca la abandonen. Cerca, como siempre, la profe Marisel, convirtiendo sus señas en sonido.

“Cuando los niños tienen buena lectura labiofacial nos gusta incluirlos en los cursos para que interactúen, pues esto les ayudará en la sociedad cuando se enfrenten a situaciones en la calle”. —afirma Marisel Carpio. Con 35 años de experiencia en el sector educacional y 16 en la enseñanza especial, esta mujer mereció el año pasado el Premio Nacional Manos de Cristal, otorgado a docentes con resultados en la enseñanza de niños sordos. Desde su experiencia, uno de los logros más trascendentes de la escuela es la inserción de varios egresados al mundo profesional.

“Tenemos dos licenciados en Cultura Física, deportistas profesionales, auxiliares pedagógicas, una licenciada en enseñanza especial que trabaja con nosotros, informáticos; o sea, son muchos los logros. Con una satisfacción enorme digo: ellos salieron de estas manos”.

Y es que, entre logros y condecoraciones, el director Sansó prefiere la huella académica.

“Pudiéramos mencionar la calidad del aprendizaje conque transitan los docentes. Ha sido meritoria la labor en función de la autopreparación y también la capacitación desde la instancia municipal y por parte de la institución. Hoy se está hablando de que el niño que esté en condiciones de transitar la enseñanza general no es necesario que lo domine todo, más bien es tarea de los especialistas orientar al claustro que los va a recibir, y a su vez darle lo que el niño necesita para una buena instrucción educativa”.

Y allí están los padres para narrar lo vivido…

“Tengo a mi niño en esta escuela que es sordo profundo y estoy luchando para que sea profesional igual que yo. Por la noche trabajo estos medios de enseñanza con él”.

“Se están rompiendo las barreras de comunicación pero debemos seguir trabajando en las barreras sociales” —dice la pedagoga—. Al incluirlos en un centro de trabajo, es necesario que no los vean como alguien que no va a servir. Tenemos personas a favor de esta causa, como la presidencia de la Asamblea de Gobierno en Villa Clara, que promueve la aceptación de estos egresados según sus potencialidades y capacitación”.

Pero no todo son flores, el mundo es la vida, y esta requiere un esfuerzo superior para la gente extraordinaria.

“Estoy preocupada porque ahora estamos flojos de intérpretes —alerta Yunierki Valdez—. ¿Qué va a pasar con los niños sordos que están ahora en la secundaria o el preuniversitario? Estamos preocupados. Había un técnico medio pero se acabó y estamos luchando a nivel nacional para que se abra un nuevo curso. ¡Los sordos sí pueden en la universidad! Hay que romper esas barreras porque en el pedagógico yo tuve que buscar ayuda. Con las nuevas palabras buscaba las señas. Tenemos que relacionarnos con los oyentes porque somos iguales, de pueblo… ¡Sordos aparte, no! tenemos que atraernos a los oyentes y viceversa, porque… ¿el problema es que no hablamos? Pero tenemos el lenguaje de señas.

El discurso emotivo va ganando público, se acercan padres, antiguos alumnos que ese día estaban de visita por la escuela, y un chiquillo que le tira del vestido a su profe Marisel indica que tiene mucha hambre. Es hora de la merienda. Camino a las oficinas la joven Yunierki cuenta un poco más de su vida, ausente a lo sonoro, pero fortalecida en el aprendizaje y el amor.

Tomado de Cubahora

http://www.cubahora.cu/sociedad/esos-seres-especiales

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