Entre La Habana y Washington: El camino futuro

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Camila Oliva

El 19 de diciembre, por última vez en el año 2014, el presidente norteamericano Barack Obama se dirigió a los Estados Unidos ante la prensa, en una suerte de balance anual de la Nación. No fue sorpresa que a solo dos días del restablecimiento de las relaciones entre La Habana y Washington, el tema volviera a surgir. En esta ocasión, el premier norteamericano se ciñó -de manera inteligente- a sus palabras oficiales pronunciadas el 17 de diciembre, e hizo referencia a las posibilidades que ofrece que Cuba se abra al mundo de “una forma que no había sucedido antes”.

Quien haya estado atento a los acontecimientos de los últimos días del recién concluido año 2014, pudiera advertir que junto a las buenas noticias, se aproxima para nuestro país una nueva era de desafíos ideológicos. A una batalla abierta, conocida, tradicional; le sobreviene una de sutileza, y de ingenio. Con el reciente punto de giro en las relaciones bilaterales, se llevarán a cabo tanto cambios de políticas, como replanteamientos de estrategias, pero, al final, serán perseguidos los mismos objetivos: generar acciones en pos de promover un cambio de gobierno en Cuba. El escenario y los intérpretes continuarán siendo los mismos. La anquilosada contrarrevolución externa, junto a sus mercenarios dentro de la Isla, tendrán por tanto un papel más activo.

A juzgar por las histéricas reacciones ante la noticia del restablecimiento de las relaciones, lo más añejo del exilio cubano en Miami y la supuesta sociedad civil de la Isla, son partidarios aún de la intervención directa y el bloqueo impuesto a nuestra nación. No obstante, aún y cuando estos grupos opositores no hayan conseguido en años el protagonismo mediático esperado, y tampoco hayan logrado articular proyectos de impacto social; a nadie asombre que pretendan cambiar su imagen hacia el mundo, para tratar de legitimarse como una fuerza política valedera dentro de Cuba, comenzando a emplear diferentes métodos de influencia ideológica. En fin, el mismo viejo lobo, pero esta vez, vestido de inocente cordero.

Ya la punta del Iceberg del nuevo fenómeno asomó por estos días, como muestra de esos renovados planes subversivos de la contrarrevolución. Las provocaciones políticas no se han hecho esperar y propuestas “artísticas” como el supuesto performance de la cubana Tania Bruguera, buscan desesperadamente la forma de prevalecer, en un afán por movilizar a la sociedad – sin éxito, debo agregar-, sobre las bases de ideologías foráneas que no representan la cotidianidad criolla.

En lo adelante, se tratará persistentemente de influir en grupos sociales   – principalmente jóvenes y trabajadores del sector no estatal- con la idea de implantar preferencias y gustos que respondan a los intereses y valores norteamericanos, para crear con esto división y confusión.  No sin razón, el Consejo de Relaciones Exteriores – actor imprescindible en la política exterior norteamericana- señaló una vez que tanto la apertura de Internet y las redes sociales, la ampliación de licencias para que más norteamericanos visitaran Cuba, así como los intercambios académicos y de ONG norteamericanas dedicadas a las actividades medio ambientales, de salud, culturales, deportivas y religiosas, serán indispensables en trasladar los valores de la sociedad norteamericana y su “democracia” hacia el pueblo cubano.

Con el año que recién comienza, inicia también una batalla difícil. La normalización de las relaciones brindará más oportunidades de influir sobre nuestra sociedad, nuestro país, nuestra cultura. El camino futuro será largo y complejo. No podremos dormir sobre laureles, y alertar y unir serán las palabras de orden. Como dijese el General de Ejército Raúl Castro Ruz en la clausura del IV Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular: “No debe pretenderse que para mejorar las relaciones con los Estados Unidos, Cuba renuncie a las ideas por las que ha luchado durante más de un siglo, por las que su pueblo ha derramado mucha sangre y ha corrido los mayores riesgos.

Es necesario comprender que Cuba es un Estado soberano cuyo pueblo, en libre referendo para aprobar la Constitución, decidió su rumbo socialista y sistema político, económico y social”.

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1 Comentario

Lorenzo Hernández Martínez dijo:

Sin dudas será un proceso sumamente complicado, ya lo dijo con suma claridad; ahora será cuando se pruebe la capacidad política de los cubanos.

12 enero 2015 | 02:52 pm