Encuentros: Fidel, Raúl y Díaz-Canel

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Por Laura L. Blanco Betancourt

Con el Comandante en Jefe Fidel Castro, el suceso se produjo por obra del azar. Entonces, Díaz-Canel no rebasaba los 18 años y, según recuerda Juan Bautista —su compañero de estudios en el Instituto Preuniversitario en el Campo (IPUEC) Jesús Menéndez, de Santa Clara—, dedicaba buena parte del tiempo a las prácticas deportivas.

Su afición al baloncesto lo llevó a participar en un juego en la entonces Escuela Secundaria Básica en el Campo (ESBEC) 1o de Mayo (Yabú 1), también en Santa Clara. En el equipo rival jugaría Fidel, reconocido fanático de este deporte en particular, que aprovechó una visita al centro para mezclarse en la actividad.

«En determinado momento, Miguel gardea con insistencia al Comandante. Automáticamente, los escoltas comienzan a decirle. “Oye, muchachito, despégate”. Imagínate, al calor de la competencia no se dio cuenta de que podía darle un golpe a Fidel, y tuvieron que advertirle: “Muchacho, déjalo hacer lo que quiera, o el que no va a jugar eres tú” ».

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El encuentro con Raúl Castro fue quizás menos fortuito y más simpático. Al menos esa es la impresión, cuando sale entre risas de las memorias de Jesús Boffill.

«Fue en un acto que se hizo en la Escuela de la Defensa de Villa Clara, por un aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC)», recuerda. Por esa fecha, Díaz-Canel fungía como secretario del Comité Provincial de la organización, y Boffil lo acompañaba como miembro del buró de la esfera ideológica. El primero pronunciaría las palabras centrales del acto.

Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro
Con Raúl Castro también compartió varios momentos de la provincia. (Foto: Archivo de Vanguardia)

«La noche previa ensayamos su discurso —cuenta Boffill. Ante la duda de cómo cerrar la alocución, le sugerí usar una frase que se coreaba mucho en aquellos días: “Raúl, dile a Fidel que estamos con él”. Cuando la leyó, le pedí que la dijera con más fuerza, como para que retumbara todo alrededor, y así lo hizo.

«Al día siguiente, Raúl se ubica en el escenario entre nosotros dos. Toca a Díaz-Canel hablar. Todo lo hace perfecto, y en el momento final del discurso, casi grita: “¡Raúl!”… Fue tanta la emoción que le puso a la palabra, que Raúl se viró para él y le dijo “¿Qué?”. Ante la reacción inesperada del General de Ejército, Díaz-Canel bajó el tono de voz: “(…) dile a Fidel que estamos con él”, y completó la frase casi en un hilillo».

Vanguardia

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