“En #Cuba no hay Derechos Humanos”

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Por Michel E. Torres Corona

Seminario 1

Como otras categorías políticas y jurídicas (pensemos, por ejemplo, en el término “sociedad civil”), los Derechos Humanos en Cuba han sido objeto de secuestro por parte de un minoritario sector que antagoniza con el sistema político socialista e intenta socavar las bases de legitimidad del Estado revolucionario. Es frecuente que en medios y foros internacionales se le endilgue la etiqueta de “activista por los derechos humanos” únicamente a esos que dicen representar a la “verdadera sociedad civil”, esos que no tienen ningún vínculo con las instituciones administrativas y gubernamentales en la isla pero que tampoco gozan de prestigio o autoridad sobre la población.

Existe una batalla ideológica permanente por hacer prevalecer contenidos, mensajes y formas de asumir la realidad con marcada influencia de la tradición liberal y anglosajona, en detrimento del enfoque revolucionario y autóctono que en nuestro país gozan las garantías a esos derechos humanos. En esa contienda tiene un rol primordial los medios hegemónicos de comunicación, que inundan espacios reales y virtuales con el discurso de una élite mundial que aborrece el statu quo de Cuba, y que intenta hacer de los DDHH punta de lanza para una campaña de descrédito.

Pero también es válido de decir que a ese “secuestro” lo ha acompañado una actitud pasiva y muchas veces de entrega voluntaria, en la que nuestros dirigentes y funcionarios se han mostrado reacios a utilizar esa terminología e, incluso, se ha evidenciado una reticencia a nivel comunicacional a la hora de abordar estas temáticas.

Para promover que se llenen esos vacíos conceptuales y esos erróneos silencios en el discurso cubano, se celebró el pasado 10 de diciembre (y hasta el miércoles 12) el Seminario Internacional: “Diálogos en torno a los Derechos Humanos”, coordinado por el vicedecano de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, Dr. Yuri Pérez Martínez, y que reunió a especialista de diversas esferas de las Ciencias Sociales para hablar, con un enfoque multidisciplinario, sobre las conquistas y desafíos de Cuba en materia de DDHH.

Seminario 3

El evento, celebrado en ocasión del 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y como parte de las acciones por el 30 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño, fue un éxito total en lo cuantitativo y cualitativo, con numerosas ponencias de especialistas de primer orden en disciplinas jurídicas, sociológicas, políticas y psicológicas. Todo un lujo para los que asistieron y una oportunidad para el debate franco (y de altos quilates).

Los ejes principales del Seminario fueron: DDHH y constitucionalismo en la sociedad globalizada; principios de los DDHH; la igualdad y medidas de acción afirmativa en sociedad; género y orientación sexual bajo el prisma de los DDHH; los derechos sociales, económicos y culturales en el contexto de crisis económica; y las garantías jurisdiccionales de los DDHH.

El evento fue el contexto idóneo para exponer sobre los logros de Cuba en materia de DDHH y el reconocimiento de la comunidad internacional a esos éxitos. Es conocido que Cuba ha firmado 44 de los 61 documentos internacionales que reconocen y regulan los DDHH en la arena internacional, aspecto en el cual ostenta una alta tasa de ratificación, especialmente si se le compara con otros países que llegan incluso a juzgar y satanizar a Cuba.[1]

Nuestro país ha sido miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas desde el 2006 hasta la actualidad, con excepción del año 2013. Esto se debió a la reglamentación del Consejo que impide que un país sea miembro por más de 6 años consecutivos (dos mandatos). La inclusión de Cuba como país miembro en la región de América Latina y el Caribe (que cuenta con 8 asientos) gozó del apoyo de la comunidad internacional, manifestado por voto secreto.

El país ha recibido en los últimos años numerosas visitas de relatores especiales y expertos independientes enviados por la ONU, quienes han valorado positivamente las políticas públicas del gobierno cubano con respecto a la salvaguarda de DDHH. Organismos de las Naciones Unidas, como la Unesco o la Unicef, también han reconocido los logros de Cuba.

En el Seminario también se pudo asistir a un análisis sobre el Examen Periódico Universal (EPU), que Cuba asume como la vía idónea y sin enfoque punitivo, para que, entre iguales y con respeto, los países miembros de la ONU formulen observaciones y hagan recomendaciones. El EPU se realiza cada 4 años y medios, y le correspondió a nuestro país en mayo de este año realizar su informe, con un récord de participación de países (143), lo que es muestra del interés en Cuba por parte de la comunidad internacional.

Con motivo del EPU, nuestro país fue objeto de incontables elogios y felicitaciones, pero a su vez se le realizaron un buen número de señalamientos. En total, a Cuba se le hicieron más de 300 recomendaciones, de las cuales más del 70% fueron aceptadas (es decir, Cuba se comprometió ante la comunidad internacional a redoblar esfuerzos para mantener y aumentar las garantías a determinados derechos).

En la intervención de Cuba durante el 39º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, celebrado en Ginebra el 20 de septiembre, se dijo sobre estas recomendaciones aceptadas: “Muchas de ellas se encuentran en proceso de implementación o forman parte de las prioridades futuras del gobierno y del pueblo cubano. Las que se encuentran en proceso de aplicación o se aplicarán más adelante, serán implementadas en correspondencia con las posibilidades del país y la evolución de las circunstancias en las que se sigue avanzando para alcanzar la justicia más completa.”

También es válido mencionar que Cuba tomó nota de otras 83 recomendaciones, “sobre las que, por el momento, no es posible asegurar su cumplimiento”. Esto quiere decir que de acuerdo a la legislación actual en nuestro país no están dadas las condiciones para ratificar protocolos o procedimientos especiales, lo cual no significa que Cuba se oponga. Esto incluye temas tan álgidos como la pena de muerte o el monitoreo independiente de DDHH.

Esto deja un resto de 30 recomendaciones que no contaron con el apoyo de nuestro gobierno. Este conjunto minoritario de recomendaciones rechazadas fueron, por supuesto, la que más atención suscitaron a nivel global por parte de los medios y organizaciones que suelen destinar esfuerzos y recursos a la difamación de nuestro país y nuestro sistema político.

En su intervención ante el Consejo, Cuba afirmó que rechazaba estas recomendaciones por estar “(…) sesgadas políticamente y construidas sobre bases que no se apegan a la realidad. (…) se niegan a aceptar el derecho de libre determinación del pueblo cubano y la diversidad de sistemas políticos, económicos, sociales y culturales en el mundo. Esas recomendaciones son incompatibles con los principios constitucionales y el ordenamiento jurídico interno cubano, y su contenido es contrario al espíritu de cooperación y respeto que debe primar en el EPU.”

Las recomendaciones rechazadas, con una elaboración tergiversada y enfocadas hacia la subversión de nuestro modelo político y económico, orbitaron alrededor de los manidos temas de libertad para supuestos presos políticos, libertad de asociación y pluripartidismo, la crítica a la supuesta falta de independencia del sistema judicial y la utilización como “mecanismo de represión política” de detenciones temporales o arbitrarias.

A raíz del análisis del EPU, en el Seminario Internacional: “Diálogos en torno a los Derechos Humanos” se realizaron críticas al exiguo aprovechamiento que se ha hecho del discurso de apoyo de países africanos y latinoamericanos, y la escasa intencionalidad política en el ámbito mediático para contrarrestar las campañas difamatorias que con motivo del EPU y de los DDHH en general se urden contra Cuba.

También se habló de la necesidad de elevar la cultura institucional, potenciando el conocimiento de los documentos fundamentales ratificados por Cuba; así como trabajar para aumentar la cultura jurídica de la población. Los asistentes al Seminario estuvieron contestes en afirmar que es insuficiente la divulgación de contenidos, son escasas las publicaciones científicas y no científicas sobre el tema y muy raros los espacios televisivos donde se aborda y discute sobre DDHH.

El Seminario también fue la tribuna idónea para que juristas dialogaran y debatieran sobre el proyecto de reforma constitucional, que cuenta con una mejor sistematización de DDHH, con una metodología más acorde a los requisitos internacionales. Muestra de ello es la regulación del debido proceso y de garantías como el habeas corpus, aunque es evidente que el proyecto precisa que la asistencia letrada sea desde el mismo momento de la detención. Esperemos que esta exigencia, que fue reconocida por el Secretario del Consejo de Estado Homero Acosta como una de las más frecuentes en la consulta popular realizada en nuestro país, sea incluida en la próxima sesión de la Asamblea Nacional.

Seminario 2

Merece mención especial la jornada de clausura del Seminario, que incluyó un panel de lujo integrado por eminencias como el Dr. C. Rodolfo Dávalos Fernández, presidente de la Sociedad Cubana de Derecho Mercantil y profesor titular de la Facultad de Derecho; el Dr. C. Emilio Duharte Díaz, profesor titular de Teoría Sociopolítica de la Universidad de La Habana y vicepresidente del Tribunal Nacional de Grados Científicos para la Ciencia Política; y la Dra. C. Cristina Luna Morales, presidenta de la Comisión de Salud y Deportes de la Asamblea Nacional del Poder Popular. El panel fue moderado por el coordinador del Comité Organizador de este Seminario Internacional, el profesor Yuri Pérez Martínez.

Las palabras de la “clausura informal” del evento estuvieron a cargo del MsC José Alexis Ginarte Gato, Presidente de la Junta Directiva Nacional de la UNJC.

En resumen, el Seminario Internacional: “Diálogos en torno a los Derechos Humanos” fue un afortunado evento y uno que debe repetirse en años venideros. El 10 de diciembre en Cuba debe ser una gran fiesta, no pasar desapercibido, pero tampoco se debe limitar a esa fecha el debate y la contraposición de ideas en torno a este tema.

Cuba no es un paraíso. Persisten problemas como el acceso a la alimentación, la vivienda y el transporte público, óbices considerables para el pleno desenvolvimiento de nuestros ciudadanos en su búsqueda de bienestar y felicidad. Pero no es, ni por asomo, ese lugar infernal donde van a morir todos los derechos y garantías del ser humano. Siempre debemos desmentir a esos que suelen repetir como papagayos: “En Cuba no hay derechos humanos”.

En el afán de brindar argumentos y fundamentación a los revolucionarios que desde Cuba y el mundo luchan por los DDHH, esfuerzos como el Seminario Internacional “Diálogos en torno a los Derechos Humanos” deben ser acompañados por una mayor actividad desde la sociedad civil y políticas más certeras en el ámbito comunicacional, además del compromiso permanente del Estado cubano por mantener y mejorar esas conquistas de la Revolución que tributen a la máxima martiana que rige todos los destinos de nuestro país: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

[1] Son ilustrativas las palabras del profesor de Derecho Philip Alston, relator especial de las Naciones Unidas sobre pobreza extrema y DDHH, quien en una visita a Estados Unidos refiriera: “(…) es el único de los países desarrollados que insiste en que si bien los derechos humanos son fundamentales, en éstos no se incluyen derechos que eviten morir de hambre, que eviten morir por falta de acceso a servicios de salud asequibles, o que eviten crecer en un contexto de total privación.”

 

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